España busca su próxima Capital Europea de la Cultura 

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29/11/2025 - 19:00
Banderas.

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El título de Capital Europea de la Cultura es mucho más que un galardón; es una oportunidad única para cualquier ciudad de Europa de reinventarse, de proyectar su riqueza cultural al continente y al mundo, y de impulsar un desarrollo social y económico sin precedentes. Cada pocos años, España, como miembro de la Unión Europea, tiene la oportunidad de designar una de sus ciudades para ostentar este prestigioso título. Ahora, el país se prepara para seleccionar a su próxima representante, y el proceso para elegirla es tan complejo como apasionante, involucrando a instituciones, expertos y, por supuesto, a las propias ciudades que sueñan con este reconocimiento.

Comprender cómo se desarrolla esta elección es clave para valorar el esfuerzo y la ambición que hay detrás de cada candidatura a la Capital Europea de la Cultura y el profundo impacto que el nombramiento puede tener en el tejido cultural, social y económico de la ciudad ganadora.

¿Qué es la Capital Europea de la Cultura y por qué es tan deseada?

La iniciativa de la Capital Europea de la Cultura fue creada en 1985 por la entonces ministra de Cultura griega, Melina Mercouri, con el objetivo de destacar la riqueza y diversidad de las culturas europeas, acercar a los ciudadanos de la Unión y promover el entendimiento mutuo. Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en uno de los proyectos culturales más ambiciosos y reconocidos de la Unión Europea.

Para la ciudad elegida, el título conlleva:

  • Visibilidad internacional: Una enorme proyección mediática y turística a nivel europeo y global.
  • Desarrollo cultural: Una inyección de recursos y oportunidades para desarrollar un programa cultural ambicioso e innovador, que a menudo deja un legado duradero en la infraestructura y las instituciones culturales.
  • Impulso económico: Generación de empleo, aumento del turismo, crecimiento de la industria creativa y revitalización económica general.
  • Cohesión social: Fortalecimiento del sentido de pertenencia y orgullo local, así como la promoción de la participación ciudadana en la vida cultural.
  • Intercambio intercultural: Fomento de la colaboración con otras ciudades y culturas europeas.

El complejo proceso de selección: fases y requisitos

El proceso para seleccionar una Capital Europea de la Cultura es largo, riguroso y altamente competitivo, diseñado para garantizar que solo las candidaturas más sólidas, innovadoras y con mayor potencial de impacto sean elegidas.

1. La Convocatoria y la preselección nacional:

El proceso comienza con una llamada a las ciudades del país anfitrión para que presenten sus candidaturas. En España, esto lo gestiona el Ministerio de Cultura. Las ciudades interesadas deben elaborar un "dossier de candidatura" detallado, que no es solo un listado de eventos, sino una visión estratégica de cómo la cultura puede transformar la ciudad.

Este dossier debe abordar:

  • La dimensión europea: Cómo el programa cultural promoverá la diversidad cultural de Europa, el diálogo intercultural y el patrimonio común.
  • La ciudad y los ciudadanos: La participación de la comunidad local en el proyecto, el impacto social, y cómo se involucrará a artistas y organizaciones culturales.
  • La capacidad de ejecución: La viabilidad financiera, la infraestructura existente y la capacidad de gestión de la ciudad.
  • Visión a largo plazo: El legado que el proyecto dejará tras el año de la Capitalidad.

Un comité de expertos independiente, compuesto por miembros designados por las instituciones europeas y el país anfitrión, se encarga de evaluar estos dossieres.

2. La fase de preselección (shortlisting):

Tras la presentación inicial, el comité de expertos se reúne para evaluar todas las candidaturas. De esta primera criba, se seleccionan un número reducido de ciudades (normalmente entre 3 y 5) que pasan a la fase final. Las ciudades preseleccionadas tienen un tiempo adicional para pulir y desarrollar aún más sus propuestas, a menudo incorporando las sugerencias y críticas del comité.

3. La selección final:

Las ciudades preseleccionadas para Capital Europea de la Cultura presentan sus candidaturas definitivas en una audiencia ante el comité de expertos. Esta fase suele incluir presentaciones detalladas, respuestas a preguntas del jurado y una defensa apasionada de su visión. Tras estas audiencias, el comité delibera y recomienda una única ciudad al país anfitrión para el título. La decisión final, aunque basada en la recomendación del comité, la toma formalmente el país.

4. El monitoreo (post-selección):

Una vez elegida, la ciudad no está sola. El comité de expertos sigue monitoreando su progreso a lo largo de los años previos al evento, ofreciendo orientación y asegurándose de que los compromisos adquiridos se cumplan. Unos meses antes del inicio del año de la Capitalidad, se realiza una evaluación final para confirmar que la ciudad está lista para asumir el título.

Más allá del título, la transformación urbana y cultural

Ciudades españolas como Madrid (1992), Santiago de Compostela (2000) o Salamanca (2002), y más recientemente San Sebastián (2016), son ejemplos claros del impacto que este título puede tener. No se trata solo de un año de eventos; es un catalizador para la rehabilitación urbana, la creación de nuevas infraestructuras culturales (museos, teatros), la promoción de la creación artística local y, fundamentalmente, un cambio en la percepción de la ciudad tanto por sus habitantes como por el resto del mundo.

El proceso para elegir la próxima Capital Europea de la Cultura en España es un viaje desafiante y competitivo, pero también una oportunidad inmensa para que una ciudad demuestre su valor, su visión y su capacidad para liderar el diálogo cultural en Europa. Es una inversión a largo plazo en su futuro y en el enriquecimiento del patrimonio cultural de todo el continente.

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