Explora los pueblos costeros más bonitos del País Vasco

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10/01/2026 - 17:00
El pueblo de Mundaca.

Lectura fácil

Si siempre te has preguntado por qué la gente que veranea en el norte defiende tanto lo suyo es porque aún no conoces esos rincones que un día los enamoraron. Hay algo en la costa vasca, una mezcla de bravura atlántica, tradición marinera y belleza arquitectónica, que cautiva irremediablemente. Para que no te pierdas nada en tu próxima visita a esta espectacular cornisa cantábrica, hemos preparado una ruta esencial con paradas únicas. Seguro que, cuando termines, estás deseando volver a empezar. Y para ponerlo más fácil, hemos ordenado esta lista de los pueblos costeros más bonitos del País Vasco desde el precioso Fuenterrabía, en la misma frontera con Francia, hasta el más cercano a Bilbao. ¡Empezamos!

Pueblos costeros más bonitos del País Vasco

Hondarribia o Fuenterrabía, un tesoro en la frontera

Empezamos muy fuerte, ya que Hondarribia o Fuenterrabía es sin duda uno de los pueblos costeros más bonitos no solo del País Vasco sino de España en general. El primer flechazo se siente nada más pisar la parte baja, barrio conocido como La Marina, en el que sus balcones de madera pintados en verde y rojo forman la postal más conocida. Este aire de caserío colorido y vibrante, ideal para el tapeo, es solo el aperitivo.

Dentro de la muralla encontramos una ciudad de corte medieval en la que las cuestas van dando pequeños respiros en forma de bonitas plazas como la del Obispo, la de Guipúzcoa o la de Armas. Esta última no solo nos regala unas maravillosas vistas, también alberga dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la iglesia de Santa María de la Asunción y el castillo de Carlos V. En la actualidad, este castillo lo ocupa el Parador de Turismo, pero la entrada a su vestíbulo o al restaurante está permitida sin necesidad de alojarse y merece la pena asomarse.

Guetaria: Entre marinos ilustres y estrellas de la moda

Pequeño en tamaño, pero con un enorme peso en la historia, Guetaria es la siguiente parada obligatoria. Aquí nacieron dos grandes figuras españolas: Juan Sebastián Elcano, el marino que culminó la primera circunnavegación del mundo, y Cristóbal Balenciaga, el gran diseñador de alta costura, cuyas creaciones pueden verse en el museo que lleva su nombre.

Después de este obligado recuerdo a sus vecinos más ilustres, toca recorrer sus calles repletas de pastelerías, tiendas de recuerdos y bares de pintxos hasta llegar al puerto. Allí no podrás evitar quedarte mirando a las brasas de los restaurantes donde cocinan pescado fresco cada día. Guetaria es sinónimo de comer bien, y como seguro que después apetece un paseo, la mejor recomendación es seguir el camino hacia Zarauz y su larga playa, la más extensa del País Vasco, muy fácil de reconocer por sus toldos de rayas.

Zumaya y el Flysch: Un viaje a la historia geológica

Seguimos rumbo al oeste y encontramos Zumaya, un tranquilo pueblo que no es tan famoso como sus vecinos, pero sí reúne suficiente encanto como para parar y bajarse del coche. Además del puerto y su casco histórico, Zumaya tiene algo muy especial, un curioso fenómeno geológico denominado flysch.

Debido a la erosión de la roca, hoy se aprecian unas marcas que parecen el resultado de grandes arañazos, capas sedimentarias plegadas y expuestas que cuentan la historia de la Tierra. Una de las zonas en las que mejor se diferencian es en el acantilado de uno de los extremos de la playa Itzurun, aunque nada como una excursión en barco (parten del mismo puerto del pueblo) para poder apreciarlo bien. Sin duda, es un espectáculo natural que añade un valor único a esta lista de pueblos costeros más bonitos.

Mundaca: La ola legendaria

Decimos adiós a Guipúzcoa y nos adentramos en Vizcaya. La primera parada es Mundaca, un pueblo con una clara esencia marinera y una interesante leyenda que le convierte en uno de los más queridos por los vascos. Y es que se dice que aquí nació el primer Señor de Vizcaya, Juan Zuria, hijo de una princesa escocesa que llegó hasta este puerto tras ser desterrada.

El que hasta ese puerto llegase un barco perdido no es de extrañar, ya que se trata de una zona con fuerte oleaje. De hecho, Mundaca sigue presumiendo de tener una de las olas de izquierda más largas del mundo. Motivo más que suficiente para que hoy sea un lugar de peregrinaje entre los amantes del surf. Es fascinante cómo cada uno de estos pueblos costeros más bonitos tiene su propia leyenda y atractivo.

Bermeo: Un final de ruta de alto nivel

Y terminamos con el nivel tan alto como lo empezamos, en uno de los rincones más bonitos de la costa vasca. Bermeo es un puerto pesquero vibrante, lleno de vida. Aquí hay que pasar por la Puerta de San Juan, visitar el convento de San Francisco y, por supuesto, tomarse un pintxo en las terrazas del Puerto Viejo. No cabe duda de que Bermeo es otro de los pueblos costeros más bonitos de la ruta.

Después toca perderse por una preciosa carretera hasta el Faro de Machichaco, situado en uno de los puntos más salientes de la cornisa cantábrica. Sus vistas son impresionantes, sobre todo si giras a la izquierda. No muy lejos se ve perfectamente la silueta de San Juan de Gaztelugatxe, uno de los puntos más maravillosos y visitados de la costa vasca. Este peñón, unido a tierra por un puente de piedra y coronado por una ermita, es el broche de oro para nuestro recorrido, reafirmando por qué los pueblos costeros más bonitos del País Vasco tienen esa magia inigualable.

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