Lectura fácil
La temporada de Adviento está a la vuelta de la esquina y, con ella, una de las tradiciones más queridas: la colocación de la decoración navideña. En muchos hogares de España, y del mundo, la decoración de Navidad es clave para empezar a sentir el espíritu festivo. Y aunque lo habitual es que la gente comience a poner la decoración y, en concreto, el árbol de Navidad en el Puente de Diciembre, los expertos y las tradiciones ofrecen perspectivas variadas sobre cuál es la fecha correcta.
El 8 de diciembre: La fecha clave para el árbol de Navidad
Aunque la tentación de empezar a celebrar la Navidad incluso antes de que llegue diciembre es fuerte, la costumbre más extendida en España invita a la paciencia. La fecha oficial, o la más seguida por la tradición, para colocar el árbol de Navidad y toda la decoración en casa es el 8 de diciembre. Este día coincide con la festividad de la Inmaculada Concepción, y muchas familias aprovechan el puente festivo para llevar a cabo esta tarea que marca el inicio formal de las celebraciones.
A pesar de que el abeto de Navidad no es un elemento originario del cristianismo, ya que en nuestro país lo más común era colocar el portal de Belén, esta costumbre se ha incorporado firmemente. Por ello, no todo el mundo sigue esta fecha religiosa, y cada vez es más común ver hogares iluminados con su árbol de Navidad mucho antes.
Felicidad anticipada: ¿Poner el árbol de Navidad antes de tiempo?
Si ya tienes tu árbol puesto, no te preocupes: no solo no te has equivocado. Aunque el 8 de diciembre sea la fecha marcada por la tradición, no es una obligación esperar hasta la Inmaculada Concepción. De hecho, los adornos navideños están a la venta desde que acaba Halloween el 31 de octubre.
Esta anticipación está respaldada por la psicología. El psicoanalista británico Steve McKeown argumentó que los adornos navideños "están ligados a las emociones de la infancia", por lo que quienes decoran temprano sus hogares tienden a evocar esos sentimientos, haciéndolos más felices. "En un mundo lleno de estrés y ansiedad, a las personas les encanta asociarse con cosas que las hacen felices", señala McKeown. Las decoraciones y, por supuesto, el árbol navideño, actúan como "un ancla o un camino hacia las emociones de la infancia", por lo que ponerlas antes aumenta el entusiasmo navideño. Si le apetece ponerlo ya, o si ya lo puso hace días, seguramente habrá notado esa emoción especial a la que nadie puede resistirse.
Orígenes y despedida de la decoración festiva
La tradición del árbol de Navidad tiene raíces históricas que se remontan a las celebraciones del solsticio de invierno de los antiguos romanos. Durante la festividad de Saturnalia, se decoraban árboles con ofrendas a los dioses. Esta tradición se extendió por Europa, influyendo en costumbres como el Yule germánico.
Respecto a su despedida, el momento para desmontar las decoraciones, en particular el árbol, se trata a menudo con ligereza. Aunque es una superstición sin evidencia, existe una fecha específica para quitar el árbol de Navidad y otras decoraciones, argumentando que hacerlo fuera de ella podría acarrear mala suerte: el árbol se quita entre los días 5 y 6 de enero, coincidiendo con la finalización de la Epifanía o la llegada de los Reyes Magos.
La elección del árbol varía: muchos optan por el artificial por su facilidad de mantenimiento y reutilización, mientras que otros prefieren la frescura y el aroma de los árboles naturales. En cuanto a dónde colocar el árbol, lo más habitual es el salón de la casa. Si bien, para aquellos con salones menos aptos, el recibidor o el comedor se convierten en excelentes epicentros para la decoración y la alegría festiva.
Añadir nuevo comentario