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Dos jóvenes con discapacidad intelectual participan como voluntarios en una residencia de Ávila, acompañando a personas mayores sin familiares cercanos y contribuyendo a combatir la soledad no deseada. La iniciativa, promovida por Respirávila y apoyada por la Fundación “la Caixa”, busca fomentar la inclusión, fortalecer vínculos intergeneracionales y ofrecer compañía a quienes más lo necesitan.
Jóvenes voluntarios apoyan a los mayores en Ávila
Dos jóvenes con discapacidad intelectual participan como voluntarios en una residencia pública de Ávila, brindando apoyo y compañía a personas mayores sin familiares cercanos. Su principal objetivo es combatir la soledad no deseada, ofreciendo atención, momentos de cercanía y actividades que mejoran la calidad de vida de los residentes.
Esta iniciativa se desarrolla dentro del programa ‘Yo también hago voluntariado’, impulsado por Respirávila y respaldado por la Convocatoria de Proyectos Sociales Castilla y León 2024 de la Fundación “la Caixa”.
Adrián y Daniel, ambos de 24 años, dedican cada quince días la tarde a acompañar a Luisa, de 70 años, y a Luciano, de 90. Durante estas visitas, los voluntarios participan en paseos por los jardines, juegos de mesa y apoyo en gestiones cotidianas. Todas estas actividades buscan aliviar la sensación de aislamiento y prevenir la soledad a través de vínculos afectivos y momentos de disfrute compartido.
El proyecto, activo desde hace tres años, cuenta con 16 voluntarios y cinco asistentes personales, y busca demostrar que las personas con discapacidad intelectual pueden desempeñar un papel activo y valioso en la comunidad.
Beneficios para voluntarios y mayores
La coordinadora de ocio inclusivo de Respirávila, Elena Unquiles, destacó que la iniciativa “cambia la mirada social”, al permitir percibir a los jóvenes no solo como receptores de ayuda, sino como ciudadanos capaces de contribuir al bienestar de otros. El programa fortalece la autoestima, incrementa la autonomía y amplía las relaciones sociales de los voluntarios, mientras los mayores se sienten acompañados y valorados.
Cada encuentro contribuye a reducir la soledad no deseada y a ofrecer un entorno más humano y cercano. En casos como el de Adrián, la experiencia ha supuesto un importante avance en autonomía, al comenzar a desplazarse solo por la ciudad para cumplir con sus compromisos.
Demanda creciente para mitigar la soledad no deseada
Respirávila subraya que los beneficios son mutuos: los mayores obtienen compañía, rutinas significativas y apoyo emocional, mientras que los voluntarios desarrollan independencia, habilidades sociales y nuevas oportunidades de participación. La entidad mantiene una lista de espera por la alta demanda de jóvenes interesados en colaborar en residencias, protectoras de animales, bancos de alimentos y eventos solidarios. Cada actividad ayuda a mitigar la soledad no deseada y promueve un impacto positivo en la comunidad.
Los encuentros quincenales de Adrián y Daniel con Luisa y Luciano se han convertido en un espacio donde se combate la soledad no deseada, se fortalecen vínculos afectivos y se construye una comunidad más inclusiva, con la esperanza de replicar este modelo y reducir la soledad no deseada entre más personas mayores.
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