En poco más de una década, la Unión Europea ha pasado de cuestionar las concertinas en Ceuta y Melilla a promover un mayor control de sus fronteras exteriores, agilizar los retornos y debatir el traslado de migrantes expulsados a centros situados en terceros países.
Las sanciones de la Unión Europea son medidas que buscan limitar determinadas actividades o comportamientos. Aunque se aprueban a nivel europeo, su aplicación depende de los Estados miembros, bancos, empresas y autoridades.
La Unión Europea ha reducido sus emisiones un 40 % desde 1990 y avanza con fuerza en la transición energética gracias al impulso de las energías renovables, la eficiencia energética y las políticas climáticas.
Un informe de Eurostat sobre la discriminación en la UE muestra que, en 2024, los extranjeros se sintieron más discriminadas que las autóctonas, especialmente al buscar vivienda o usar servicios públicos.