Campo Lindo, un drama no contado

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17/06/2019 - 14:41
Campo Lindo Cárceles Venezuela

Lectura fácil

A propósito de la visita de los integrantes de la Comisión Permanente de Cultos y Régimen Penitenciario de la Asamblea Nacional a las ciudades de Acarigua y Araure del Estado Portuguesa para conocer de cerca los detalles de la "masacre de Campo Lindo", en la que fueron asesinados 31 procesados, pudimos constatar muy de cerca el terrible drama que se vive en las cárceles venezolanas.

El país colapsa y con él sus cárceles y su sistema de justicia

No obstante, las cárceles constituyen el reflejo de lo peor que somos como sociedad, porque allí se expresa con crudeza la barbarie de la inhumanidad.

Un viejo problema como éste se convirtió durante los últimos veinte años en un peligroso cáncer que amenaza a todo el cuerpo social. El Estado de Venezuela perdió el control sistemático y racional del proceso y éste adquirió una lógica que es esencialmente criminal: Violación permanente de la Constitución, del debido proceso, del Código Orgánico Procesal Penal, de los derechos humanos. Cada etapa del proceso en una alcabala dominada por la extorsión, impera el maltrato permanente y cruel a los procesados y a sus familiares, no hay atención médica oportuna, no hay comida ni instalaciones adecuadas. El hacinamiento es la regla y la vida tiene un solo dueño: el pran, quien se articula a una extensa red de complicidad que puede llegar, incluso, a nivel ministerial.

En las cárceles se trafica con todo y todo tiene precio

Hay armas de guerra, como fusiles y granadas, tal como quedó en evidencia en Campo Lindo, pero también abundan las drogas, el alcohol y las prostitutas. El pran de Campo Lindo cobraba cuotas especiales para construir una piscina.

La comandancia de policía de Campo Lindo, convertida en cárcel de manera improvisada, con capacidad para recibir 150 personas, tenía al momento de la masacre más de 500 procesados sin que las instalaciones estuvieran preparadas para ello. No se clasifica a los procesados y lo único que sobra son las oportunidades para que un joven detenido por un delito menor, termine convertido en un peligroso delincuente en estas escuelas superiores del crimen.

El 'Plan País' que lidera el Presidente Juan Guaidó contempla un conjunto de medidas para detener el crimen violento recuperando el monopolio de la fuerza a manos del Estado con el desarrollo de una estrategia integral de Seguridad Ciudadana que implique, entre muchas otras tareas:

  • La transformación profunda del sistema de justicia. Esto parte por una reforma estructural del Ministerio Público y del CICPC. Debemos duplicar el número de jueves antes de culminar el primer año de gestión.
  • La desmilitarización, despolitización y descentralización de los cuerpos de seguridad.
  • La reestructuración de  la institucionalidad y la actuación de los organismos policiales.
  • El mejoramiento de cada organismo policial con dotación, equipamiento y tecnología hasta lograr estándares internacionales de 120.000 policías bien entrenados y dotados.
  • La reinvención del sistema penitenciario: Reformar las cárceles actuales y construir nuevas.

Como muchos de los problemas de la Venezuela de hoy, éste que nos ocupa podrá empezarse a resolver cuando salga del poder la estructura criminal que se apoderó del Estado y amenaza con acabar con todo. De existir voluntad para enfrentar el problema se ha podido, por ejemplo, promulgar y cumplir la "Ley de Calabozos Policiales" elaborada por la Asamblea Nacional para ordenar el uso de estos espacios y evitar que en ellos las detenciones temporales se hagan permanentes.

Pero no. En el reino de la arbitrariedad no hay ley que valga

Mientras tanto, tengamos muy presente el mensaje de Nelson Mandela cuando dijo: "que nadie conoce realmente cómo es una nación hasta haber estado en una de sus cárceles. Una nación no debe juzgarse por como trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por como trata a los que tienen poco o nada".

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