Los apagones prolongados en Ucrania dejan sin escuela ni calor a miles de niños ucranianos

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08/01/2026 - 12:30
niños ucranianos

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La crisis humanitaria en el este de Europa alcanza un punto crítico al inicio de 2026. Según advierte la organización World Vision, los niños ucranianos corren el riesgo de enfrentarse al invierno más duro desde que comenzó la invasión a gran escala en 2022. La intensificación de los ataques sistemáticos contra la infraestructura energética y civil ha sumido a millones de familias en apagones prolongados, dejando hogares, escuelas y hospitales desprovistos de los servicios más básicos para la supervivencia.

Con previsiones meteorológicas que sitúan los termómetros por debajo de los -10 °C, el sistema energético del país se encuentra al límite. Los repetidos ataques han provocado cortes de electricidad de emergencia que, en algunas zonas, se extienden hasta las 36 horas consecutivas. En la actualidad, los menores deben lidiar con un promedio de 16 a 17 horas sin luz al día, una situación que les priva de calefacción y agua corriente en los meses donde el frío es más implacable.

El impacto de los apagones prolongados en los niños ucranianos

La falta de energía no solo afecta a la temperatura de los hogares, sino que desarticula por completo la vida cotidiana de los más jóvenes. Arman Grigoryan, director de Respuesta a la Crisis de Ucrania de World Vision, señala que esta carencia prolongada pone en grave riesgo la salud física y mental de los niños ucranianos, además de interrumpir de forma drástica su educación. La necesidad de suministros de invierno y asistencia psicosocial se ha vuelto una prioridad urgente para evitar una catástrofe humanitaria mayor.

La educación, que ya era frágil debido al conflicto, se está viendo gravemente mermada. Casi el 40 % de los estudiantes dependen ahora de clases en línea o modelos combinados. Sin embargo, los cortes de luz impiden que muchos de estos niños ucranianos puedan cargar sus dispositivos móviles, completar sus tareas o conectarse con sus profesores. "Me frustro cuando se va la luz porque no se puede hacer nada", relata Andriy, un estudiante de 9 años de Kiev que vive en un apartamento donde el frío cala hasta los huesos ante la falta de calefacción central.

Salud y bienestar en hogares bajo cero

El riesgo sanitario es otra de las grandes preocupaciones de las ONG sobre el terreno. Una de cada cinco familias reporta ya problemas de salud relacionados con las bajas temperaturas en el interior de las viviendas. Esta situación es especialmente crítica para los niños ucranianos que padecen enfermedades crónicas, ya que las largas horas en hogares oscuros y gélidos aumentan el estrés, la ansiedad y la vulnerabilidad ante infecciones respiratorias.

Hanna, una madre desplazada de la región de Donetsk que ahora vive en la capital con sus tres hijos, describe la angustia diaria: "Cuando hay cortes de luz, no puedo cocinar para mis hijos y veo que están más estresados y se resfrían con más frecuencia". Esta crisis se produce, además, en un contexto de aumento de la violencia civil, con un incremento de víctimas del 26 % respecto al año anterior, lo que deja a los niños en una situación de exposición total tanto al clima como a los ataques aéreos constantes.

Respuesta humanitaria y kits de supervivencia

Ante esta emergencia, organizaciones como World Vision están intensificando su respuesta en las regiones más afectadas del norte y el este, como Chernihivska o Kharkivska. El apoyo consiste principalmente en asistencia económica para cubrir los costes de servicios públicos y en la distribución de kits de invierno. Estos paquetes incluyen artículos vitales como mantas térmicas, sacos de dormir, baterías externas, hornillos portátiles y linternas para mitigar el impacto de la oscuridad en los niños ucranianos.

Además, se han suministrado generadores a espacios seguros administrados por socios locales, garantizando que los servicios de apoyo psicosocial puedan continuar a pesar de los apagones. Hasta la fecha, más de 230.000 personas han recibido asistencia económica y cientos de miles más se han beneficiado de ayuda alimentaria. El objetivo sigue siendo proteger a los niños ucranianos y asegurar que, a pesar de las bombas y el hielo, mantengan un mínimo de dignidad y seguridad en este invierno de 2026.

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