Cerca de 72 millones de niños y niñas en todo el mundo no van a la escuela por vivir en zonas de emergencia

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
14/09/2023 - 09:30
Personal de Entreculturas

Lectura fácil

Llega la vuelta a la escuela de millones de niños, niñas y adolescentes en nuestro país y en muchos lugares del mundo. Sin embargo, la ONG Entreculturas alerta de que este regreso no es igual para todos y todas: 224 millones sufren las consecuencias de alguna crisis humanitaria, ya sean conflictos armados, desastres naturales o desplazamientos forzosos, lo que provoca que 72 millones no tengan acceso a la educación.

Ante esta situación, en esta vuelta al cole, la ONG Entreculturas se enfoca en esa infancia y juventud que forzosamente está enfrentada a la exclusión educativa por encontrarse en el centro de las emergencias. Para ello, a través de la campaña La Silla Roja, y bajo el lema “Dejadnos aprender en paz”, ha presentado el informe ‘Escuelas en crisis, cómo proteger el derecho a la educación en situaciones de emergencia’, donde ofrece una panorámica de las consecuencias educativas que tienen las distintas crisis que golpean el planeta, poniendo el foco especialmente al continente africano.

En contextos de emergencia, la labor educativa se debe reanudar lo antes posible

La educación ofrece un sentido de normalidad, de dignidad y de protección muy positivo para que las familias y comunidades restablezcan la cotidianeidad perdida. Por este motivo, Entreculturas sostiene que la educación en contextos de emergencia debe ser incluida, siempre que sea posible, en las respuestas humanitarias a los conflictos y los desastres, en vez de esperar a etapas posteriores.

“La educación puede marcar la diferencia en la mayoría de los casos en los que persisten el dolor, la angustia y la desesperanza”, con estas palabras Macarena Romero, Responsable del Departamento de Incidencia Política, ha sintetizado esta postura durante la presentación del último informe de la ONG. La coordinadora de la publicación ha enfatizado que en sus páginas han buscado “visibilizar lo que significa la educación en emergencias de la mano de las personas que son protagonistas: educadores, estudiantes y familias”, para después alertar de que “existen 127 millones de niños y niñas en edad escolar que viven en una crisis humanitaria y no alcanzan el nivel mínimo educativo en lectura o matemáticas”.

Romero ha querido ir más allá y ha señalado que “las situaciones de emergencia se han multiplicado en las últimas décadas, volviéndose más complejas e incorporando nuevas causas, como el cambio climático, más conflictos armados y masivos desplazamientos internos, que ha ocasionado que 40 millones de niños, niñas y adolescentes sean víctimas de emergencias climáticas”. Por otro lado, también ha querido resaltar el aumento del uso militar de escuelas y universidades en los últimos años, el doble de 2018 a 2021, y cómo “el reclutamiento de niños y niñas continúa siendo una práctica documentada en 17 países, una práctica que en el caso de las niñas multiplica sus traumas al ser también víctimas de abusos y violaciones”.

Daniela Bruni, especialista en educación en emergencias del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) Internacional, señaló que “aunque las emergencias pueden tener diferente duración y originarse por causas distintas, invariablemente afectan a la integridad de las personas, a la vida comunitaria, a los servicios públicos y privados y, por supuesto, a la educación. Por lo tanto, aunque distintas, causan el mismo dolor”. Además, quiso señalar que “es frecuente que las y los estudiantes que huyen de los conflictos nunca regresen a la escuela, ya que sus familias o ellos mismos deben enfrentarse a circunstancias de enorme complejidad”, para después comentar como “un claro ejemplo” es África Subsahariana, donde se encuentra el 97,3 % de la infancia y juventud que está sin escolarizar en el mundo, con casi el 60 % de los y las jóvenes entre 15 y 17 años fuera del sistema educativo.

Por su parte, Mary Grace Kakayo, profesora del JRS en Uganda, ha compartido lo que supone enseñar en Adjumani, una de las zonas más empobrecidas del país, donde las personas refugiadas son un 47 % de la población “Me he enfrentado a muchas dificultades, pero no han disuadido mi determinación de enseñar a pesar de trabajar en una de las zonas más pobres del país, donde formamos con recursos mínimos”. Kakayo también ha remarcado los obstáculos que tienen las niñas para continuar su educación debido a las prácticas dañinas como el matrimonio infantil y forzado, niñas como una de sus alumnas que tuvo que huir de su familia al ser obligada a dejar la escuela para contraer matrimonio forzado, algo que finalmente no ocurrió. “Especialmente para las niñas, la escuela es sinónimo de protección y puede salvarlas de este tipo de riesgos”.

Sabrina Burgos, de Fe y Alegría Colombia, quiso dar énfasis al importante papel que juega la educación en la construcción de la paz “al movilizar la imaginación moral de los pueblos para que construyan, propongan y se apropien de otras formas de relación y vida en los territorios”. Un trabajo, prosiguió Burgos, que “en contextos de emergencias educativas implica repensar la educación socioemocional y ciudadana con el fin de buscar la reconciliación como camino privilegiado para la promoción de otras formas de relación pacífica”. Una experiencia que, en sus palabras, le ha enseñado que “mantener la esperanza es determinante para no quedar inmóvil frente al dolor que en algunos momentos nos supera, pero también porque la esperanza, como diría Paulo Freire, es verbo y exige acción, exige movimiento, exige juntarnos para cuidar la vida, para defenderla del silencio, del olvido, de la rutina”.

Por último, Macarena Romero ha retomado la palabra para terminar la rueda de prensa presentando las principales conclusiones, reivindicaciones y recomendaciones del informe ‘Escuelas en crisis’:

  • Es necesario concienciar a toda la sociedad de que la educación en situaciones de emergencias es una responsabilidad compartida de toda la humanidad como queda remarcado en convenciones, legislaciones y resoluciones internacionales.
  • La superación de las crisis humanitarias es la condición básica para avanzar en la Agenda de Desarrollo Sostenible. La vinculación entre la acción humanitaria, la cooperación al desarrollo y la construcción de una paz duradera, no sólo refuerza a la comunidad internacional, sino que además es efectiva para reducir la vulnerabilidad general del planeta.
  • La crisis climática ha incrementado la vulnerabilidad de las comunidades y de los sistemas educativos en situaciones de emergencia y crisis humanitaria.
  • En la actualidad, existe un déficit de financiación de 39.000 millones al año en materia de educación en emergencias, esto significa que se recibe solo entre el 10 % y 30 % de los fondos necesarios. Una carencia que se ha visto incrementada por la disminución de la Ayuda Oficial al Desarrollo dedicada a la educación durante la pandemia.
  • La perspectiva de género es crucial para facilitar el acceso de las niñas y las mujeres a la educación, ya que permite identificar y resolver las condiciones de desventaja y violencia que les afectan.

Añadir nuevo comentario