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Al comenzar el año, miles de españoles se plantean mejorar su salud, y entre los propósitos más repetidos se encuentra, sin duda, el de dejar de fumar. Este 2026, ese objetivo parece más alcanzable gracias a la llegada al mercado de un nuevo formato de tratamiento farmacológico que ya cuenta con la financiación del Sistema Nacional de Salud. Se trata de 'Recigarum' (citisiniclina) en solución oral, un medicamento con sabor a menta que promete ayudar a los pacientes a abandonar el hábito por completo en un ciclo de apenas 25 días.
Esta nueva alternativa se suma a la presentación en comprimidos que ya se financiaba en España desde 2023. La novedad reside en su sistema de administración mediante una bomba dosificadora, donde cada dosis libera 1,5 miligramos de principio activo. Al ser un líquido que puede tomarse con o sin agua, facilita la adherencia al tratamiento en cualquier situación cotidiana, eliminando barreras para quienes buscan dejar de fumar de manera definitiva.
Una pauta de 25 días para dejar de fumar con éxito
El tratamiento sigue una pauta gradual estrictamente diseñada para combatir la dependencia química de forma progresiva. Durante los tres primeros días, el paciente recibe una dosis cada dos horas, con un máximo de seis administraciones diarias. A medida que avanzan las jornadas, la frecuencia disminuye. Un punto crítico del proceso es el quinto día, fecha en la que el usuario debe dejar de fumar por completo según las indicaciones clínicas.
Desde los laboratorios Adamed, responsables del fármaco, destacan que este formato es único en el mercado. Su director general, Bernardo de Rafael Töpfer, subrayó durante la presentación que la compañía mantiene un compromiso firme con la innovación en productos que permitan abandonar el tabaquismo. Además, la farmacéutica ya trabaja en estudios para validar el uso prolongado del tratamiento en aquellos perfiles de fumadores que requieran un apoyo superior a los 25 días estándar.
La importancia del apoyo médico y farmacológico
Las estadísticas son claras: 7 de cada 10 fumadores expresan su deseo de abandonar el tabaco, pero la realidad de la adicción complica el éxito. Según la encuesta EDADES del Ministerio de Sanidad, el 25,8 % de la población entre 15 y 64 años fuma a diario. Carlos Jiménez Ruiz, neumólogo y experto en tabaquismo, define esta práctica como una enfermedad "adictiva y crónica" que representa la primera causa evitable de muerte en los países desarrollados.
Jiménez Ruiz advierte que intentar dejar de fumar basándose únicamente en la voluntad propia tiene una probabilidad de éxito de apenas el 5 %. La nicotina genera un síndrome de abstinencia físico y psicológico difícil de superar sin herramientas adecuadas. Sin embargo, cuando el fumador cuenta con apoyo psicológico y una prescripción farmacológica como la citisiniclina, las probabilidades de éxito se disparan hasta situarse entre el 35 % y el 55 %.
El experto destaca que la citisiniclina es un fármaco de alta seguridad, ideal incluso para pacientes polimedicados, ya que carece prácticamente de interacciones con otros medicamentos, a excepción de tratamientos específicos para la tuberculosis. Su función principal es mitigar la ansiedad y la dependencia física, permitiendo que el proceso de dejar de fumar sea mucho más llevadero para el sistema nervioso.
El reto del acceso universal y la equidad sanitaria
A pesar de los avances, los profesionales médicos señalan que aún quedan barreras administrativas por derribar. Raúl de Simón Gutiérrez, coordinador de tabaquismo en SEMERGEN, ha denunciado que los criterios actuales para acceder a la financiación del tratamiento son "restrictivos". Según las sociedades médicas, las pruebas de dependencia exigidas por el Ministerio excluyen al 80 % de los fumadores, quienes no alcanzan las puntuaciones necesarias para que el fármaco les resulte gratuito.
Otro obstáculo importante es la desigualdad territorial. Actualmente, cada comunidad autónoma decide qué especialistas pueden prescribir estos fármacos. Mientras que en algunas regiones un cardiólogo o un psiquiatra pueden autorizar el tratamiento, en otras no tienen esa competencia, lo que genera una inequidad que dificulta el acceso a quienes necesitan dejar de fumar por motivos de salud urgente. Los facultativos reclaman que el acceso sea universal y sencillo, especialmente en atención primaria, para que este 2026 sea el año en que las cifras de tabaquismo en España caigan de forma histórica.
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