¿España se ha cansado de crecer?

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Alberto Garzón

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Llevo unos días dándole vueltas a la idea de tener nuevamente idearios comunistas en lo más alto de nuestro país y a cómo hemos llegado hasta esta situación. Es preciso alejarnos del corto plazo y buscar un horizonte que nos permita ver la raíz del problema y, para ello, hay una pregunta clave que cada día me cuesta más contestar.

¿La culpa es del propio populismo o de los que tragan con el populismo?

España se ha caracterizado toda la vida por echar la culpa de las diferentes situaciones a los demás, nunca hemos sabido afrontar los problemas y asumir las consecuencias. Cuando surge un extremo, la culpa es del otro, cuando surge el otro extremo, la culpa es del primero y así sucesivamente. Lo mismo con los nacionalismos, las desigualdades o el desempleo. Ya sabemos que los errores tienen pocos padres, pero es que España no tiene ninguno.

Es evidente, que siempre es más fácil echar balones fuera, pero si no empezamos a asumir nuestros actos nunca saldremos de esta espiral. Los únicos culpables de haber vuelto a dar alas a un sistema destructivo, que sólo ha llevado miseria allí donde ha acampado, somos nosotros, no cabe duda alguna.

Pero repito, tenemos la oportunidad y casi la obligación de analizar los errores. El primer paso es mirar que hemos hecho mal como sociedad para, con apoyo mayoritario, haber votado una opción, “el social comunismo”, que es perjudicial para todos. Suena paradójico, pero este gobierno es nocivo para los propios votantes del mismo, lo que pasa que ellos no lo saben.

De esta manera, si tratamos de contestar a la pregunta del inicio, tenemos que empezar a pensar en la culpa absoluta de los que tragan y hacen viable el populismo. La demagogia, la verborrea, la mentira son valores -o defectos- inevitables, ya que son humanos, y no sólo se ven en la política, sino en cualquier proyecto privado. El populismo se nutre de las personas menos preparadas, pero es lícito, y nuestra obligación como sociedad es evitar que exista tal ignorancia en la sociedad como para alentar el mismo.

Tenemos la obligación como sociedad de hacer entender a la misma porque seguir aumentando el gasto en pensiones, siendo éste un sistema piramidal, es nefasto para todos. De primeras puede sonar bonito (populismo) pero debemos entender las consecuencias. Y los que ya entendemos las consecuencias debemos ser más persuasivos para aquellos que aun no las entienden. Es nuestra obligación, porque en caso de no hacerlo, nos salpicará de nuevo, y entraríamos de nuevo en la espiral de culpas ajenas. Falta persuasión señores.

Lo mismo puedo decir con el gasto publico y la deuda

¿Cuánta gente entiende la barbaridad que supone seguir endeudándose en favor de un sistema público cada vez más ineficiente? ¿Lo sabrá nuestro nuevo ministro de consumo? Y puedo seguir con el salario mínimo, la igualdad de género, la intervención en el mercado laboral… toda la demagogia que hemos escuchado durante estos meses que ha tenido calado en la sociedad y que supone un paso atrás para la misma.

De esta manera, parece claro que la culpa de tener, hoy en día, un régimen demostradamente dañino para todos, es nuestra; es de los anteriores dirigentes, de los comunicadores, de los pensadores, de los universitarios y de todos los que componemos esta sociedad. Hemos conseguido que parte de la misma no sea capaz de ver qué es y qué no es populismo. Y eso es algo gravísimo. Quizá nos hayamos cansado de crecer y necesitemos volver al barro para entenderlo.

Comentarios noticia

Artículo Jose Basagoiti

  • Autor: Anónimo (no verificado)
  • Fecha: Jue, 09/01/2020 - 19:21

Excelente. Da gusto leer a personas jóvenes que analizan las cosas con serenidad y sabiduría

Artículo Jose Basagoiti

  • Autor: Anónimo (no verificado)
  • Fecha: Jue, 09/01/2020 - 19:21

Excelente. Da gusto leer a personas jóvenes que analizan las cosas con serenidad y sabiduría

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