Lectura fácil
A las puertas de las fiestas navideñas, la tecnología se posiciona como el regalo estrella en miles de hogares españoles. Sin embargo, Unicef España ha lanzado un mensaje de prudencia, instando a las familias a priorizar el bienestar y la salud mental de los más pequeños antes de regalar tecnología. La organización subraya la importancia de seguir las recomendaciones de las sociedades médicas para evitar que la digitalización temprana comprometa el interés superior del menor.
Los expertos son claros en sus directrices: se debe evitar cualquier tipo de pantalla hasta los 6 años. Entre los 6 y los 12 años, el uso debería limitarse a una hora diaria, mientras que la recomendación más contundente sitúa los 16 años como la edad mínima ideal para que un menor disponga de un teléfono móvil propio.
El dilema de regalar tecnología en la infancia
La presión social y comercial invita a regalar tecnología cada vez a edades más tempranas. Según el informe 'Infancia, adolescencia y bienestar digital', elaborado por Red.es, Unicef España y otras instituciones, el uso del móvil está prácticamente generalizado en la adolescencia. Los datos son reveladores: en España, el 41% de los menores de 10 años ya posee un smartphone, una cifra que escala hasta el 76 % a los 12 años y roza el pleno (92,8 %) durante la etapa de la ESO.
Esta realidad conlleva desafíos educativos importantes. El 44,3 % de los estudiantes lleva el dispositivo al centro escolar a diario y, lo que es más preocupante, casi uno de cada tres reconoce consultarlo durante las horas lectivas, lo que dificulta la concentración y el aprendizaje.
Riesgos asociados al uso de dispositivos y el impacto de regalar tecnología
Más allá del rendimiento académico, regalar aparatos tecnológicossin una supervisión adecuada abre la puerta a riesgos graves de seguridad. El estudio confirma que el 41,2 % de los menores duerme con el móvil en su habitación. En este grupo, las estadísticas se vuelven alarmantes: 1 de cada 10 menores que pernocta con su dispositivo recibe proposiciones sexuales de adultos, lo que evidencia la vulnerabilidad de la infancia en entornos digitales sin filtros.
El conflicto también se traslada a la convivencia familiar. El abuso de los dispositivos no es exclusivo de los hijos; en el 23,9 % de los hogares, los padres utilizan el teléfono durante las comidas, enviando un mensaje contradictorio a los menores. Curiosamente, son los propios adolescentes quienes empiezan a dar señales de saturación, ya que el 60 % manifiesta la necesidad de desconectar del mundo digital.
Acompañamiento familiar tras regalar tecnología
Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de Unicef España, invita a la reflexión antes de regalar tecnología de forma impulsiva a pequeños. El experto señala que atribuir un valor simbólico excesivo a estos dispositivos puede complicar enormemente la regulación de su uso posterior. "¿Lo necesitan realmente? ¿Sabemos cómo funcionan o los riesgos que acarrean?", cuestiona Guadix, enfatizando que el dispositivo no debe ser un sustituto del control parental.
Para Unicef, el éxito no reside en la prohibición total, sino en un acompañamiento activo que dote a los jóvenes de herramientas y educación para afrontar los peligros de la red de manera autónoma y responsable.
Planificar el ocio antes de regalar
Ante el horizonte de las vacaciones escolares, Unicef insta a las familias a planificar actividades que fomenten la desconexión. Antes de decidirse por regalar tecnología, es vital considerar alternativas de ocio que refuercen los vínculos personales fuera de las pantallas. La organización insiste en que es necesaria una acción coordinada entre escuelas, administraciones y el sector tecnológico para garantizar un entorno seguro.
En definitiva, aunque la ilusión por estrenar un nuevo dispositivo sea alta, el compromiso de los adultos debe centrarse en proteger el desarrollo saludable de los menores, asegurándose de que el progreso digital no eclipse sus derechos fundamentales.
Añadir nuevo comentario