Nuevos activos refugio: ¿mejor invertir en oro, ETFs o defensa?

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
31/08/2025 - 13:30
Lingotes de oro

Lectura fácil

El problema no es la volatilidad; es no estar preparado para ella. En un panorama global para 2025 donde los titulares anuncian desde una escalada bélica entre Irán e Israel hasta el posible regreso de los aranceles 'Made in Trump' y un desequilibrio fiscal en Estados Unidos que desafía cualquier hoja de cálculo, la reacción instintiva del inversor sería salir corriendo. Pero no lo hacen. Al contrario, se adaptan y buscan. Y lo que buscan no es tanto una tranquilidad utópica, sino protección tangible para su patrimonio.

En este contexto de "policrisis", donde múltiples frentes de incertidumbre se solapan, el concepto de activos refugio cobra una importancia capital. Se define como aquel instrumento financiero que, en periodos de turbulencia e inestabilidad en los mercados, tiende a mantener o incluso aumentar su valor. Son el ancla en la tormenta, el bote salvavidas en un mar agitado. Y aunque el oro ha sido el rey indiscutible de esta categoría, el tablero de juego ha cambiado, dando paso a nuevos protagonistas y estrategias.

Los pilares tradicionales: oro, bonos y divisas fuertes

La base de cualquier estrategia defensiva se sigue construyendo sobre cimientos probados a lo largo de décadas de crisis.

  • El oro: el clásico que no pasa de moda

    El metal precioso sigue siendo la opción predilecta por su valor intrínseco y su histórica resistencia a la inflación. En momentos de pánico, cuando las divisas o las acciones se tambalean, el oro actúa como un depósito de valor universalmente reconocido. Su principal ventaja es su descorrelación con los mercados bursátiles. Sin embargo, también presenta inconvenientes: no genera rentabilidades por sí mismo (no paga dividendos ni intereses) y, si se opta por el oro físico, conlleva costes de almacenamiento y seguridad. Los inversores pueden acceder a él a través de la compra de lingotes o monedas, ETFs que replican su precio (como GLD) o acciones de empresas mineras.
  • Bonos de gobiernos solventes: el refugio del capital

    Cuando el riesgo se dispara, el capital busca el lugar más seguro posible. Históricamente, ese lugar han sido los bonos del Tesoro de Estados Unidos o el Bund alemán. Se consideran la inversión "libre de riesgo" por excelencia, ya que están respaldados por la plena capacidad de pago de economías muy robustas. Aunque sus rendimientos pueden ser bajos, su función principal en una cartera no es generar grandes ganancias, sino preservar el capital y ofrecer liquidez cuando otros activos caen.
  • Divisas refugio: el franco suizo y el yen japonés

    En el mercado de divisas, monedas como el franco suizo (CHF) y, tradicionalmente, el yen japonés (JPY) se aprecian en tiempos de crisis. Suiza, con su estabilidad política, su neutralidad y su sólido sistema bancario, es vista como un paraíso de seguridad financiera. Los inversores compran estas monedas para protegerse de la devaluación de otras más expuestas a la volatilidad.

La nueva generación de activos refugio protección: defensa, ETFs y el polémico Bitcoin

El siglo XXI ha traído consigo nuevos riesgos y, por tanto, ha dado lugar a una nueva generación de activos refugio que van más allá de lo tradicional.

  • ETFs y acciones de defensa y ciberseguridad

    Lamentablemente, la inestabilidad geopolítica se ha convertido en un motor de mercado. El aumento del gasto militar a nivel global ha impulsado el valor de las empresas del sector de la defensa, el aeroespacial y, muy especialmente, la ciberseguridad. Los ETFs sectoriales permiten a los inversores acceder de forma diversificada a esta industria, que tiende a revalorizarse precisamente cuando aumenta la tensión internacional. A diferencia del oro, estos activos refugio no solo conservan valor, sino que tienen un potencial de crecimiento significativo.
  • Bitcoin: ¿el nuevo 'oro digital'?

    La inclusión del Bitcoin en la conversación sobre activos refugio es el debate más candente de los últimos años. Sus defensores argumentan que, al ser un activo descentralizado y con una oferta finita (solo existirán 21 millones de monedas), actúa como una cobertura contra la inflación y la devaluación de las monedas fiduciarias, un "oro digital". Sin embargo, su extrema volatilidad hace que muchos expertos cuestionen su fiabilidad como refugio. Si bien ha demostrado resiliencia en algunas crisis, su comportamiento sigue siendo impredecible. Por ahora, se considera un activo refugio muy especulativo, apto solo para perfiles de muy alto riesgo.

Cómo construir tu propia arca de Noé: estrategias de diversificación

No existe una fórmula única, y la clave reside en la diversificación y en el perfil de riesgo de cada inversor. Los activos refugio no funcionan de forma aislada, sino como parte de un ecosistema equilibrado dentro de la cartera.

  • Perfil conservador: Puede optar por una mayor ponderación en oro (10-15 % de la cartera) y bonos gubernamentales de alta calificación, buscando principalmente la preservación del capital.
  • Perfil moderado: Podría combinar oro y bonos con una exposición a ETFs de sectores resilientes como la defensa o la salud, buscando un equilibrio entre protección y un cierto potencial de crecimiento.
  • Perfil agresivo: Además de los componentes anteriores, podría dedicar una pequeña parte (1-2 %) a un activo como el Bitcoin, asumiendo su alta volatilidad a cambio de una posible descorrelación y revalorización.

En un mundo cada vez más impredecible, dedicar una parte de la cartera a una selección inteligente de activos refugio no es una estrategia pesimista, sino una muestra de una planificación financiera prudente y preparada para cualquier escenario.

Añadir nuevo comentario