Las personas con discapacidad no son discapacitadas, disminuidas ni minusválidas

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03/12/2020 - 08:30
Las personas con discapacidad no son discapacitadas

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Las personas con discapacidad no son discapacitadas, disminuidas ni minusválidas, pero tampoco son retrasadas, incapacitadas, inválidas, oligofrénicas, tullidas, lisiadas, imposibilitadas, impedidas, mongólicas, subnormales, locas ni trastornadas.

La Real Academia Española (RAE) ha enmendado recientemente la acepción del término ‘discapacidad’ en el Diccionario de la Lengua Española, que pasa a ser definida como “situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social”. También ha desterrado la palabra ‘disminuido’, que la ha sustituido por ‘discapacitado’, término que define como “que posee una discapacidad”.

La responsabilidad de los medios

Los periodistas, desde los medios de comunicación, jugamos un papel fundamental, no solo como elemento para la transmisión de información, sino también en la formación de valores y opiniones entre la ciudadanía. Es indudable nuestra responsabilidad en la creación de una sociedad cada vez más próspera, respetuosa, justa y solidaria con la diversidad.

La sociedad se construye a través de las palabras y las noticias que versan sobre discapacidad son vulnerables al estilo. En muchas ocasiones utilizan terminologías inadecuadas y enfoques anacrónicos y simples que generan graves distorsiones en la comunicación, confundiendo con imágenes negativas que no benefician a este colectivo ni a los lectores.

Según las organizaciones, que agrupan a los distintos colectivos de personas con discapacidad, emplear esta expresión para referirse a ellos, pese a que puede parecer redundante, incide en la idea de que, ante todo, la persona con discapacidad es persona y, por tanto, sujeto de dignidad y objeto de todos los derechos.

Manuales de estilo sobre discapacidad para profesionales de los medios

Los medios de comunicación cumplen una labor social muy importante. Por ello, deben ser muy sensibles a la hora de ofrecer una imagen de las personas con discapacidad, que debe reflejar toda su riqueza y complejidad. No es fácil estar al tanto de la terminología adecuada, que ha ido evolucionando con los tiempos, para referirse a estas personas desde el respeto y la igualdad.

Para facilitarle el camino a los profesionales de la información, el Real Patronato sobre Discapacidad presentó en 2019 la Guía de estilo sobre discapacidad para profesionales de los medios de comunicación. Este manual es una herramienta para ayudar a los medios de comunicación a crear una imagen responsable de la discapacidad, respetuosa con la diversidad, que favorezca la concienciación y la inclusión social de estas personas.

Para hacerlo más sencillo, existen varios manuales de estilo que orientan a los profesionales de la comunicación a la hora de referirse al colectivo y ahuyentan el uso de expresiones sin legitimidad ni respaldo social amplio que no describen la realidad sino que resulta confuso e incluso, en ocasiones, pretende ocultar esa realidad, atacando el enfoque inclusivo y de defensa de derechos.

El Cermi defiende el uso de una terminología que respete el valor y la dignidad

Según el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), el único término "apropiado y admisible para el uso público es el de persona con discapacidad, ya que es la que de modo más solvente y ajustado denota y connota lo que es la discapacidad, que es el resultado de la interacción entre una persona con una circunstancia particular de funcionamiento con un entorno que presenta obstáculos y barreras, que inciden en una acusada merma de su participación comunitaria y social".

Los términos minusválidos, inválidos, tullidos, incapacitados,... son todos inadecuados. "Esas palabras y denominaciones proyectan un imaginario colectivo e individual que discute y disminuye el valor y la dignidad de la persona por razón de presentar una discapacidad", ha subrayado el Cermi en declaraciones a GNDiario.

"Están las denominaciones genéricas, para toda la discapacidad, y luego otras, específicas, para determinadas discapacidades, que también son extremadamente hirientes. Todas socavan el respeto que se debe a quien es un miembro valioso de la familia humana", ha remarcado fuentes de la entidad.

Por su parte, Francisco J. Sardón Peláez, presidente de Predif, defiende el uso también de 'personas con discapacidad'. Es aceptada "cualquier terminología que comience por personas con discapacidad (física, sensorial, por problemas de salud mental, cognitiva/intelectual...)" y censura como términos peyorativos minusválido, incapacitado, discapacitado y "cualquier palabra que se utilice con tono despectivo y/o peyorativo".

Cocemfe: "Las palabras forjan conductas y éstas tienen que ser inclusivas"

En la misma línea, el presidente de Cocemfe, Anxo Queiruga Vila, ha defendido que "las personas no somos discapacitadas, sino que tenemos una discapacidad. A esta situación se le añade un entorno que no permite una igualdad de oportunidades real y efectiva, bien por falta de accesibilidad universal o de protección sociosanitaria bien por falta de voluntad y compromiso por parte de algunos sectores de la sociedad".

Por otro lado, "términos como personas con capacidades diversas o personas con diversidad funcional son eufemismos cargados de condescendencia que generan confusión, inseguridad jurídica y rebajan la protección que todavía es necesaria", ha señalado Queiruga, que también condena que se diga que "una persona está postrada o condenada a una silla de ruedas o se hable de 'personas normales' cuando nos referimos a personas sin discapacidad, es inadecuado".

A su juicio, "todas las personas somos diversas, la diversidad es aplicable a toda la sociedad. Por tanto, además de ser ambiguo, hace invisible a este grupo social y oculta nuestra realidad. Al ser tan genéricos, no se entiende bien a qué se refieren estos términos. Además, con ellos, se resta valor a la problemática que supone tener una discapacidad, ya que están poniendo la discapacidad al mismo nivel que la habilidad que tienen todas las personas para desempeñar unas u otras actividades".

"El movimiento social organizado de la discapacidad a escala global (mundial, europea, nacional y territorial) defendemos  el uso de la terminología persona con discapacidad, por tanto, esta expresión da a conocer una realidad con la que conviven cada día millones de personas, que potencia la dimensión humana y hace visible su esfuerzo y la defensa de sus derechos y libertades", ha remarcado el presidente de Cocemfe.

Queda mucho por avanzar en respeto e igualdad

"Las palabras forjan conductas y éstas tienen que ser inclusivas", aunque "hay tener en cuenta que el lenguaje inclusivo es solo una de las patas necesarias para construir una sociedad inclusiva. Es necesario promover las conductas inclusivas, puesto que de nada servirá que a nuestro grupo social se les denomine como 'personas con discapacidad' si luego no podemos ir al colegio o a trabajar o disfrutar de nuestro derecho al ocio de una manera inclusiva", ha concluido Queiruga.

Plena Inclusión también ha apuntado en declaraciones con GNDiario que, "aunque no está cerrada a un debate futuro sobre esto [el lenguaje inclusivo], opta, como el resto de las organizaciones del Cermi, por referirse a personas con discapacidad, en nuestro caso, con discapacidad intelectual o del desarrollo".

Por otro lado, la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, obliga expresamente a las Administraciones Públicas a usar el término persona con discapacidad en su disposición adicional octava.

Por lo que es el momento de avanzar en este sentido. Se deben cambiar todos los textos que se refieren a este colectivo de forma incorrecta, desde el minusválidos de las señales de tráfico al disminuidos de la propia Constitución, que tanto tiempo se lleva reclamando. Es el momento de abordar un nuevo reflejo, terminológico y conceptual, de la discapacidad en todas sus formas.

Erradicar palabras hirientes que ponen el foco en la diferencia

Ya en diciembre de 2018, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley de reforma del artículo 49 de la Constitución Española para eliminar el término 'disminuidos' y sustituirlo por 'personas con discapacidad', tal y como el movimiento asociativo de la discapacidad reclama desde hace años.

Pero, como las críticas comienzan desde dentro, también sería muy positivo que las propias asociaciones que mantienen nombres arcaicos, que no se adaptan a los pasos que está dando la sociedad, como por ejemplo la Asociación de Discapacitados de tal municipio o la Nacional de Discapacitados Autonómicos, no se escondieran detrás de acrónimos y cambiaran sus descripciones para seguir el mismo camino del respeto y no menospreciaran la dignidad del colectivo al que defiende.

Todos debemos erradicar de nuestro vocabulario palabras hirientes que ponen el foco en la diferencia y nos coloca en una posición privilegiada frente al prójimo. Ser tolerante no significa ignorar al otro, es aceptarlo e incluirlo en nuestra vida siendo como es. Ser tolerante es una forma de empatía y la empatía nos beneficia a todos. Recuerda que las personas están discapacitadas por la sociedad, más que por sus cuerpos.

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