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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que su Administración ha alcanzado un entendimiento con el Gobierno provisional de Venezuela, actualmente encabezado por Delcy Rodríguez, para recibir entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano que serán comercializados en el mercado estadounidense.
De acuerdo con la agencia Reuters, el valor estimado de la operación ronda los 2.000 millones de dólares, una cifra que subraya la magnitud económica y política del acuerdo alcanzado apenas días después de uno de los episodios más convulsos de la historia reciente de Venezuela.
Trump calificó en su cuenta de Truth Social los cargamentos de crudo como “petróleo venezolano de alta calidad y autorizado para su comercialización en Estados Unidos”, destacando que él mismo supervisará la gestión de los fondos obtenidos en la venta. Según expresó, el propósito será garantizar que ese dinero “beneficie tanto al pueblo de Venezuela como a la economía estadounidense”.
El anuncio se produce apenas cinco días después de la captura del presidente Nicolás Maduro, acontecida el 3 de enero durante una amplia operación militar en Caracas y zonas aledañas, que dejó más de 50 muertos, conforme a cifras oficiales del nuevo Gobierno.
Tras la detención del líder chavista, Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió la dirección del Ejecutivo en calidad de presidenta encargada. La Casa Blanca reconoció inmediatamente su autoridad y la señaló como interlocutora válida en las gestiones sobre el petróleo venezolano y otros recursos estratégicos del país suramericano.
Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, la Administración Trump considera prioritaria la estabilización del suministro energético tras los últimos meses de tensión en el mercado global, y ve en Venezuela, dueña de las mayores reservas de crudo del mundo, un aliado potencial para asegurar el abastecimiento.
El plan energético de Washington con el petróleo venezolano
El propio mandatario señaló que la ejecución técnica del plan estará en manos del Departamento de Energía, encabezado por Chris Wright, quien deberá coordinar el proceso de extracción y transporte inmediato del crudo.
El esquema contempla el uso de buques de almacenamiento que zarparán directamente hacia puertos estadounidenses, donde se descargará el petróleo venezolano para su distribución y venta. Trump no especificó los puertos concretos, aunque se prevé que las terminales del Golfo de México y la costa este sean las principales receptoras.
Wright, por su parte, tiene previsto reunirse este miércoles con directivos de compañías energéticas en un evento sectorial cerca de Miami (Florida). Además, de acuerdo con medios estadounidenses, algunos líderes de las petroleras más grandes del mundo podrían encontrarse con Trump en la Casa Blanca este viernes para discutir posibles inversiones en el sector petrolero venezolano, ahora bajo control estadounidense.
Chevron y las grandes petroleras, con la mira en Caracas
El interés de las corporaciones estadounidenses no se ha hecho esperar. Chevron, una de las principales petroleras del país y la única con licencia activa para exportar desde Venezuela en el marco de las sanciones de Washington, ya ha enviado once buques cisterna hacia los puertos de José y Bajo Grande, informó este martes Bloomberg.
Esa cifra representa dos embarcaciones más que en diciembre, lo que refleja una aceleración en las operaciones logísticas. Fuentes de la compañía declararon a Efe que su prioridad sigue siendo “la seguridad de nuestros empleados y la integridad de nuestros activos”, evitando hacer comentarios sobre los aspectos comerciales.
En paralelo, otras grandes empresas del sector, como ExxonMobil, han mostrado disposición para evaluar proyectos de inversión y cooperación bajo la nueva administración venezolana. Para estas compañías, el contexto actual ofrece una oportunidad estratégica: reactivar una industria debilitada tras años de sanciones y falta de capital.
Riesgos y tensiones en el Caribe
No obstante, el movimiento de crudo venezolano por el Caribe sigue enfrentando tensiones militares y logísticas. Bloomberg reportó que al menos doce buques cisterna que se dirigían hacia Venezuela en las últimas semanas tuvieron que regresar a puerto debido a la presencia naval estadounidense en la región.
Estas maniobras, según expertos consultados por la agencia, estarían dirigidas a garantizar la seguridad de las operaciones permitidas y bloquear intentos de exportación ilícita de petróleo venezolano, en especial aquellos vinculados a redes energéticas aún leales a Maduro.
El mes de diciembre cerró con una caída del 17 % en las exportaciones venezolanas de crudo, el nivel más bajo en casi año y medio. La interrupción logística y la incertidumbre sobre la transición política fueron señaladas como las principales causas.
Un futuro energético con muchas incógnitas
El inicio de esta nueva etapa promete redefinir las relaciones entre Washington y Caracas, en un terreno dominado por intereses energéticos y estratégicos.
Para Trump, el acuerdo constituye una victoria geopolítica que refuerza su narrativa de control de los recursos globales en favor de Estados Unidos. Para Venezuela, representa una posibilidad de recuperar parte de la estabilidad económica perdida, aunque su soberanía petrolera dependerá en buena medida de los términos que imponga Washington.
Mientras tanto, el mundo observa el desarrollo de este acuerdo del petróleo venezolano con cautela. Lo que comenzó como una crisis política podría convertirse en el cambio de mayor impacto en la industria energética del hemisferio occidental en lo que va del año.
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