Falsificaciones: un daño muy grave a la economía y a nuestra seguridad

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03/02/2024 - 13:30
Falsificaciones de champús

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Las falsificaciones en los sectores de la confección, la cosmética y los juguetes provocan que en España se pierdan cada año unos 15.000 empleos en la economía regular, una cifra que en el conjunto de la Unión Europea asciende a casi 200.000 puestos de trabajo y 16.000 millones de euros en ventas que dejan de ingresar las empresas.

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado este martes por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo), en el que se analiza el impacto económico de las falsificaciones en estos tres sectores.

En concreto, sobre la base de los datos del período comprendido entre los años 2018 y 2021, el estudio de la Euipo concluye que las ventas de ropa y calzado, cosméticos y juguetes legítimos sufrieron pérdidas anuales por valor de 12.000 millones de euros, 3.000 millones y 1.000 millones, respectivamente.

Las falsificaciones pasan una factura bastante cara a toda la UE

Por Estados miembro, en todos estos sectores Alemania, Francia, Italia, España y Austria registraron las mayores pérdidas, con una reducción de las ventas de productos auténticos de casi 8.000 millones de euros.

En cuanto al impacto en el mercado laboral de las falsificaciones, el estudio destaca que en Alemania, el mayor mercado de consumo de la UE, se pierden casi 40.000 puestos de trabajo en los sectores de la confección, la cosmética y los juguetes.

Otros países como Italia, Polonia, España y Francia, también están sufriendo la pérdida de empleos en estos tres sectores a causa de las falsificaciones.

Sin embargo, los productos que acaban siendo víctimas de los productos falsificados afectan más a algunos países que a otros, con variaciones significativas entre los distintos tipos de productos.

Así, la industria del juguete es la más afectada por las falsificaciones, pues el informe indica que, en toda la UE, este sector sufre una pérdida global del 8,7 %, con porcentajes que llegan a los dos dígitos en más de la mitad de los países de la UE.

Malta, Croacia, Chipre, Hungría y Eslovenia son los cinco países en los que las ventas de juguetes son más susceptibles a los productos falsificados.

Con unas pérdidas en volumen de ventas equivalentes a 334 millones, Alemania es el país más afectado por juguetes falsificados y representa un tercio de todas las pérdidas en ventas que se producen en la UE en este sector.

Por su parte, la industria de la confección y el calzado, el sector más grande analizado por el estudio en términos de ventas, se enfrenta a pérdidas de alrededor del 5 % en Europa, encabezadas por Chipre, Irlanda, Luxemburgo, Lituania y Estonia.

En cambio, de los tres sectores estudiados, el de la cosmética es el menos afectado por las falsificaciones. El informe de la Euipo determina que las pérdidas para los productores de cosméticos auténticos ascendieron a algo menos del 5 % de las ventas totales en la UE.

La industria cosmética francesa es la más afectada en términos absolutos, con pérdidas anuales de 800 millones de euros en ventas. El informe advierte las pérdidas más acusadas en Bulgaria, Chipre, Rumanía, Portugal y Hungría.

Riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores

Además de las pérdidas económicas y de los efectos en el mercado laboral, el informe señala que las falsificaciones en los sectores de la cosmética y los juguetes, en particular, “pueden suponer importantes riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores”.

Estos productos potencialmente perjudiciales representan el 15 % de los artículos falsificados incautados en las fronteras exteriores de la UE, según una evaluación de las amenazas de los delitos contra la propiedad intelectual llevada a cabo por la Euipo en 2022.

Entre las cuestiones que se deben tener en cuenta para luchar contra este problema, el informe subraya la necesidad de incrementar la concienciación social de los ciudadanos.

Cabe recordar que, según un estudio de la Euipo de junio del pasado año, un tercio de los europeos considera aceptable comprar falsificaciones cuando el precio del producto auténtico es demasiado elevado. Entre los jóvenes, este porcentaje asciende a la mitad.

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