Niccolò Taverna y el poder sanador del océano con Happy Surf

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15/01/2026 - 17:00
Cuidando de la salud mental con Happy Surf

Lectura fácil

Hace doce años, Niccolò Taverna cambió su vida radicalmente. Este italiano, enamorado del mar y las sensaciones que transmite, decidió instalarse en Lanzarote. Lo que empezó como una aventura personal terminó convirtiéndose en un proyecto con alma: Happy Surf, una escuela diferente que utiliza el océano como herramienta de sanación para personas que necesitan reencontrarse consigo mismas.

Hoy, Niccolò no solo enseña a surfear. A través de este proyecto solidario, busca acercar “el poder curativo del océano” a colectivos especialmente vulnerables, desde personas mayores hasta migrantes, personas con discapacidad y quienes viven con problemas de salud mental.

Entre ellos, destacan los usuarios de la Asociación Salud Mental El Cribo de Lanzarote, que cada semana cambian la consulta por la playa y las olas por palabras de aliento.

Famara, una de las joyas naturales de Lanzarote, se ha convertido en un punto de encuentro entre naturaleza, terapia y comunidad. Allí, cada semana, Niccolò recibe a sus alumnos con una sonrisa y con la convicción de que cada sesión puede transformar una vida.

Ver a los participantes desconectar de los pensamientos negativos o de sus síntomas a través del surf es muy gratificante y enriquecedor”, explica Taverna. Para él, estas sesiones no son simples clases de surf, sino una experiencia sensorial completa donde todo se combina para crear un ambiente que promueve la calma y la conexión con el momento presente.

El surf deja de ser entonces solo un deporte. Se convierte en un vehículo para la inclusión, la autoestima y la alegría. Los alumnos lo confirman una y otra vez, Niccolò es un profesor paciente, empático y capaz de adaptar cada sesión a las necesidades específicas de cada persona.

Olas que sanan: el método detrás de Happy Surf

A diferencia de una escuela tradicional, Happy Surf trabaja con una metodología pionera conocida como ‘Mental Health BY Stealth’, desarrollada en Australia. Se trata de una forma de cuidar la salud mental sin los entornos clínicos habituales. No hay batas blancas, ni diagnósticos sobre la mesa, ni la presión de una consulta. Aquí, la terapia ocurre de manera natural, casi sin darse cuenta.

“El método busca eliminar las cuatro paredes de un hospital”, explica el propio Taverna. “Los participantes no están obligados a surfear. Pueden simplemente caminar por la orilla, jugar con la arena o disfrutar de la conversación. Lo importante es sentirse parte, reconectar con la naturaleza y con uno mismo.”

Los resultados se perciben a simple vista: menos ansiedad, mejor concentración, mayor autoestima. Niccolò resume el espíritu de su proyecto en una frase: “Al compartir el acto de surfear nace la camaradería. La arena, las olas y el viento te hacen sentir que hay vida más allá de tus pensamientos.

Cuando la ciencia también abraza el mar

Detrás de esta experiencia emocional y humana con Happy Surf, hay también una sólida base científica. Óscar Pino, doctor en Psicología y coordinador de la División de Neuropsicología del Consejo General de la Psicología de España, respalda el enfoque: “Practicar deporte de forma activa y continuada mejora el estado de ánimo. Ayuda al cerebro, regula la respiración y recarga de energía al cuerpo.”

Numerosos estudios confirman que actividades en contacto con la naturaleza, especialmente los deportes acuáticos, favorecen la liberación de endorfinas, reducen el estrés y potencian las habilidades sociales. Por eso no sorprende que en Lanzarote cada vez más personas se interesen por este tipo de terapias complementarias.

El año 2025 cerró para Happy Surf con un balance tan positivo como emotivo. Las imágenes de aquellos días reflejaban exactamente eso: gratitud, superación y la belleza de sentirse parte de algo más grande.

Es por ello que cabe recordar que la depresión es un trastorno afecta al 5 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, son casi tres millones de personas las que conviven con este diagnóstico, lo que convierte a la depresión en el problema de salud mental más frecuente del país.

A estas cifras se suman otras preocupantes: el 59 % de los españoles afirma sufrir problemas de estrés, un 48 % se identifica con síntomas de depresión y un 23 % padece ansiedad, según datos del Consejo General de la Psicología de España. El doctor Pino explica que muchas veces el estrés prolongado o el desgaste laboral, el conocido burnout, pueden desembocar en un cuadro depresivo si no se trata a tiempo.

Por eso, los expertos coinciden en un mensaje claro: ante cualquier duda, es esencial buscar ayuda profesional cualificada.

Más allá del deporte: una comunidad que abraza

Uno de los logros más valiosos de Happy Surf es haber derribado barreras invisibles. En la playa no hay etiquetas ni diagnósticos. Las diferencias desaparecen. Todos comparten algo tan simple y profundo como la necesidad de sentirse bien.

Durante las sesiones, Niccolò y su equipo fomentan el respeto y la cooperación. Se crean vínculos entre personas que en otros entornos quizá nunca se habrían cruzado. Y esa red de apoyo emocional es, según los expertos, una de las claves de la recuperación mental.

La escena es fácil de imaginar: un grupo de alumnos levantando sus tablas al amanecer, el sonido constante del Atlántico, las risas mezcladas con las olas. En esa combinación de movimiento, aire salado y compañía, las heridas invisibles comienzan a curarse.

El océano como símbolo de esperanza

Niccolò Taverna ha demostrado que el surf puede ser mucho más que un deporte. En sus manos, se convierte en una herramienta terapéutica, un espacio inclusivo y, sobre todo, una metáfora de la vida misma: a veces caes, pero puedes volver a levantarte con la fuerza de la siguiente ola.

Su proyecto es también una invitación a mirar el mar con otros ojos. En tiempos donde la salud mental es un tema urgente, experiencias como Happy Surf nos recuerdan que la naturaleza sigue siendo un refugio poderoso. Desde la playa de Famara, este italiano apasionado del océano ha encontrado la manera de devolver todo lo que el mar le dio: equilibrio, serenidad y la certeza de que, incluso en los días grises, siempre habrá una ola esperando.

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