Las emergencias psiquiátricas en menores han aumentado un 50 %

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13/06/2021 - 08:00
Niño triste mirando por la ventana / Imagen de Pixabay

Lectura fácil

La Asociación Española de Pediatría ha emitido una alerta acerca del repunte de las consultas por emergencias psiquiátricas como ansiedad y síntomas obsesivo-compulsivos, depresión, autolesiones y somatizaciones en la población pediátrica derivada de la crisis causada por el coronavirus.

La presidenta de la AEP, María José Mellado declaró que "El Covid-19 ha tenido un enorme impacto psicológico en los niños por muchos factores, pero, especialmente, por las alteraciones que ha provocado en su vida social".

La salud mental de los niños se resiente

Referente a este tema, la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la AEP (SPI-AEP), Azucena Díez, ha revelado que en los servicios de Pediatría de Atención primaria y en las derivaciones a salud mental se han observado incrementos en las consultas por ansiedad, síntomas de tipo obsesivo-compulsivo, depresión, autolesiones y somatizaciones.

Más específicamente, se ha producido un incremento del 50 por ciento de las emergencias psiquiátricas en menores, especialmente en adolescentes, desde el otoño.

Se han cuadriplicado los ingresos por emergencias psiquiátricas y se han duplicado los trastornos alimentarios

Los trastornos de la conducta alimentaria que se están evaluando presentan una mayor gravedad y requieren mayores porcentajes de ingreso que antes del azote de la pandemia.

Los principales factores relacionados a causar este tipo de emergencias psiquiátricas han sido, en un principio, la incertidumbre, los ritmos irregulares de sueño, el exceso de noticias, el distanciamiento social y familiar, el abuso de pantallas, la ausencia de rutinas, y un patrón de alimentación menos saludable.

Además, en algunos casos, se han sumado las dificultades económicas y de trabajo con el cuidado familiar, incluso las posibles situaciones de enfermedades o condiciones preexistentes al coronavirus propias, de familiares cercanos, incluso el duelo por fallecimiento de seres queridos, según ha explicado la doctora Díez

Díez ha explicado que "el estrés agudo o crónico está descrito como un desencadenante de problemas de salud mental en los niños y adolescentes. Este es un momento clave para realizar todos los esfuerzos posibles con el fin de reducir este estrés y evitar que las dificultades psicológicas se cronifiquen en el tiempo dando lugar a psicopatologías más graves. Debemos recordar que los niños de hoy serán los adultos de mañana".

La pandemia deja graves consecuencias

En sus primeros momentos, el confinamiento pudo llegar a ser vivido como algo nuevo en “positivo”, en la que los niños estaban felices de no ir a la escuela o de pasar más tiempo con sus padres, los adolescentes y adultos jóvenes se sentían con más tiempo de relajación y de poder consumir más horas en Internet y las redes. Sin embrago, pronto comenzaron a aparecer problemas como apatía, aburrimiento, insomnio inquietud, dificultades de concentración o miedos excesivos.

De hecho, las principales estadísticas publicados hasta el momento, tanto en nuestro país como en otros, arrojan un aumento de los síntomas relacionados con diversos trastornos psiquiátricos, principalmente depresivos, de ansiedad, conductas autolesivas y de la conducta alimentaria.

Problemas con las adicciones

En los últimos años se ha producido un incremento importante en el consumo de las RRSS y de los juegos de video y, según los expertos, todas estas tecnologías tienen un componente adictivo.

Además, los adolescentes son "muy susceptibles" a desarrollar diversos problemas ligados a la dependencia de dispositivos con acceso a internet, dato que se ha ligado con una variedad de problemas psiquiátricos tales como ansiedad social, depresión y problemas de atención, así como una dieta menos saludable y un mayor nivel de sedentarismo, sobrepeso y obesidad.

Por desgracia, tanto en el confinamiento estricto como en la 'nueva normalidad' se ha incrementado el tiempo que los jóvenes pasan enfrente a las pantallas de distintos dispositivos a raíz del aislamiento y la falta de estímulos. la doctora Díez ha comentado que "Una de las medidas más efectivas para evitar conductas adictivas consiste en garantizar el acceso a actividades alternativas saludables. Cuando los niños y adolescentes tienen oportunidad de pasar tiempo al aire libre con sus iguales y realizar actividades deportivas y de ocio, el tiempo dedicado a pantallas se reduce de forma notable"

El consumo de tóxicos, como el alcohol o el cannabis, ha sido más difícil, aunque no imposible, durante el confinamiento. Sin embargo, a pesar de que las consultas por motivos relacionados con los consumos en menores se habían reducido notablemente, ya se están igualando a las del periodo prepandémico.

Sin duda estos datos incrementan la preocupación acerca de los efectos psicológicos que está dejando la pandemia, es preocupante que los más jóvenes sufran de esta manera y debemos estar atentos a la conductas de nuestros contactos para prestar ayudas y consejos.

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