Más déficit y más impuestos a la vista con el nuevo Gobierno

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El Gobierno sigue sin cumplir con Bruselas y gasta más de la cuenta.

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El nuevo Gobierno ya ha tomado posesión del cargo. Se trata del primer Gobierno de coalición de la democracia que de primeras ya nos ha dejado la foto de sus 22 ministros y las cuatro vicepresidentas. Unas cifras de récord si lo comparamos con cualquiera de los gobiernos anteriores en España.

Así las cosas, Pedro Sánchez, con su Gobierno en marcha, tendrá que lidiar con numerosos frentes que mantiene abiertos. Uno de ellos es Cataluña y otro es cumplir con los compromisos pactados con Bruselas en cuanto al déficit.

Esto implica tener que recortar gasto, cosa que no se ha hecho, o por el contrario, elevar la recaudación, más impuestos. Ahora nos encontramos con posiciones contrapuestas en el mismo Gobierno.

El nuevo Gobierno no parece que vaya a cumplir las cuentas

Sin ir más lejos, Pablo Iglesias, prometió “ampliar los derechos sociales”, pero la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, prometió “moderación” económica y ortodoxia fiscal. Para equilibrar ambas fuerzas contrarias, fuentes de Hacienda avanzan que el Ejecutivo pedirá a Bruselas que flexibilice los objetivos de déficit para ganar margen de gasto.

Así, en su toma de posesión como vicepresidenta tercera de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Calviño, trató de trasladar a los empresarios españoles, las autoridades comunitarias y los mercados internacionales un mensaje de tranquilidad, comprometiéndose a fijar para el Ejecutivo de coalición una política económica marcada por la mesura.

En esta línea, Sánchez afronta la desaceleración del crecimiento del PIB como uno de los retos de la legislatura y lo hace confiando en Calviño como garante de la responsabilidad fiscal y la sensatez económica. Para acentuar este discurso implícito, la vicepresidenta tercera destacó este lunes que su Ministerio cuenta con “una hoja de ruta clara, moderada y progresista”.

Nadia Calviño trata de calmar a los empresarios

Las palabras de Calviño trataron de ser un bálsamo para las patronales empresariales. Era necesario después de que, apenas unas horas antes, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de Unidas Podemos, defendiera en su primera intervención en el cargo la derogación de la reforma laboral del PP, una medida incluida en el acuerdo sellado entre PSOE y Podemos.

Así las cosas, la vicepresidenta tercera insistió en que la política económica prudente del Gobierno seguirá estando basada en la disciplina fiscal, la sensibilidad social y las reformas estructurales. Tres ejes enfocados a lograr un crecimiento más sostenible e inclusivo.

Con ello, el Gobierno prevé dirigirse a Bruselas en las próximas semanas para solicitar un colchón fiscal adicional que le permita un cierto margen extra a la hora de acometer el programa de gasto social de la coalición.

La inversión dependerá en buena parte del déficit

La capacidad de inversión dependerá en buena medida de la senda de déficit que la UE permita recorrer a España. En la actualidad siguen vigentes los objetivos aprobados por el Gobierno de Mariano Rajoy, que establecían un déficit del 1,3% en 2019, del 0,5% en 2020.

Sin embargo, tras llegar al Gobierno, Sánchez anunció tras acceder al poder, en junio de 2018, que su objetivo sería lograr un déficit del 1,8% en 2019, el 1,1% en 2020. Pero en la actualización del plan presupuestario de 2020 que el Ejecutivo remitió a Bruselas el pasado otoño se hablaba ya de un déficit del 1,7% en 2020.

Y aunque el Gobierno en funciones mantenía una previsión oficial de cerrar 2019 con un déficit del 2%, lo cierto es que expertos como los del Banco de España apuntan a un déficit del 2,5% real.

Impuestos

Por su parte, la ministra de Hacienda María Jesús Montero, avanzó que su intención es impulsar con ellos una reforma tributaria ecológica, moderna y redistributiva que permita implantar en España “una fiscalidad del siglo XXI”.

Se trata del plan que ya presentó en 2019 y suponía una recaudación de unos 5.600 millones de euros extra al año. Sin embargo, el Ejecutivo ya ha comprometido 4.700 millones de gasto en 2020 solo para actualizar las pensiones con el IPC y elevar el salario de los funcionarios, medidas que prevé tomar esta misma semana como carta de presentación.

Así las cosas, será clave la negociación que Calviño mantenga antes con Bruselas para tratar de suavizar los objetivos de déficit.

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