La pérdida de una mascota es un tramo muy doloroso que tenemos que aprender a superar

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Un perrito con su dueña, a contraluz. Foto de Pixabay

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Muchas personas tienen alguna mascota en su vida. Este animal, ya sea gato, perro, conejo, hámster o cualquier otro tipo de animal de compañía forma parte de la familia. Es un miembro querido y respetado.

Nuestros animales nos saben ofrecer un cariño incondicional, saben cuando estamos pasando por malos momentos y nos hacen sacar sonrisas. Esa comprensión silenciosa, que nos ofrecen con su presencia es algo inexplicable.

Por estos motivos, y muchísimos más, es muy difícil decirles adiós a nuestras mascotas cuando les llega su hora. Una situación tan dura requiere de un duelo que hay que pasar.

Muchas personas tienen mascota, viven a diario con ellas, por lo que el momento de la pérdida es uno de los momentos mas duros para la familia

Patricia Díaz, psicóloga de la Fundación Mario Losantos explica que "en algunos casos, las mascotas se convierten en la única compañía de una personas". Los mayores, muchas veces son los que se encuentran solos.

Así lo confirman los datos obtenidos en la encuesta realizada por IMSERSO, en la que se refleja que hasta el 65,1% de las personas en edad avanzada reconocieron atravesar momentos de soledad.

Si esa soledad se suma a la pérdida de una mascota, la situación para poder superar le duro trance, se vuelve aún más complicada. Por otro lado, los más pequeños de la casa, al ser la primera muerte a la que se tienen que enfrentar, "resulta una experiencia delicada que es conveniente saber de qué forma gestionar", explica Patricia Díaz.

Es por ello, que la Fundación Mario Losantos pone a disposición de todos una serie de recomendaciones para poder pasar el duelo por el que todos los que tienen una mascota, tendrán que pasar tarde o temprano.

Estos consejos nos pueden ayudar, a grandes y pequeños a sobrellevar, algo mejor la pérdida de nuestro fiel amigo

Comenzar por aceptar la pérdida

El primer paso, y uno de los más difíciles es aceptar que la mascota a fallecido. Como indica Patricia Díaz, "desde que llegan a nuestra vida somos conscientes de que viven menos que los seres humanos".

Según la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC), los gatos viven unos 12,1 años de media, mientras que en los perros 11, aunque estas cifras pueden variar dependiendo de la salud y la raza.

Si tenemos niños en casa, nunca se les debe mentir con respecto a la muerte del animal. Si se les dice que están en el veterinario o con otra familia puede resultar muy contraproducente. Desde la fundación explican que la pérdida de la mascota puede "ayudar para introducir el tema de la muerte desde la naturalidad".

Si la mascota está enferma hay que contárselo. Debemos explicarles a los más pequeños, que una vez que se ha ido, ya no podremos volver a jugar más con él. Es algo doloroso para los adultos también, pero con esta comunicación se expresan las emociones, cosa que nos ayuda a sanar poco a poco.

Debemos aprender a gestionar las emociones

Los cambios en la rutina, no tener que sacar al animal a pasear o los juguetes que todavía están por casa, pueden aumentar el dolor, pues la pérdida es reciente. En esta situación es normal sentirse extraño, triste y melancólico. 

Por eso debemos expresar y hablar de los sentimientos y, si hay niños, permitirles que ellos también los expresen. Intentar no pensar para reprimir las emociones no es positivo. Es totalmente recomendable que todos los miembros de la familia se comuniquen para saber que es lo que sienten los demás.

Además, desde la fundación advierten de la importancia de mantener recuerdos, como fotos o algún objeto preciado que haga recordar con cariño a nuestra mascota.

Pero los juguetes, camas u otros objetos se pueden donar a una protectora de animales. En caso de haber niños, tenemos que hacerles participes de esta acción.

A parte de donar los objetos que pertenecieron a nuestra mascota, sirve como forma de despedida, a la vez que podéis llevar a cabo un acto generoso y completamente desinteresado.

No enmascarar el dolor con otra mascota

Desde la Fundación Mario Losantos advierten de que si adoptamos a otro animal, tras a muerte de nuestra mascota, esto puede acabar por ser algo que enmascare el dolor, tanto en adultos como en niños.

La adopción de un animal nunca puede sustituir a a mascota fallecida. Debemos darnos un tiempo para gestionar las emociones, pasar el duelo y cuando el dolor se haya calmado, añadir un nuevo miembro a la familia.

Pero puede darse la situación de que se cruce otro animal por nuestro camino, que precise de nuestra ayuda y terminemos por adoptar. También debemos de tener claro que nunca podemos castigarnos si queremos añadir otro miembro a nuestra familia, porque nunca reemplazará a nuestra anterior mascota. Pues cada uno es único y tiene su propia personalidad.

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