El 84 % de las medianas empresas españolas apuesta por la sostenibilidad en 2025

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
09/01/2026 - 14:00
Mano de una persona escribiendo en un post it

Lectura fácil

Durante años, la sostenibilidad parecía un terreno reservado exclusivamente para las grandes corporaciones del IBEX 35, aquellas con departamentos gigantescos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y presupuestos ilimitados para marketing. Sin embargo, el escenario ha cambiado radicalmente en 2025. El verdadero motor de la economía nacional, el llamado middle-market (medianas empresas que facturan entre 50 y 500 millones de euros), ha tomado el testigo de la transformación. Según los últimos datos del sector, el 84 % de las empresas españolas de este segmento han intensificado sus inversiones en sostenibilidad en el último año, una cifra que demuestra que la agenda verde ha dejado de ser una opción para convertirse en un imperativo de negocio.

Este dato sitúa a las empresas españolas por encima de la media europea y global, evidenciando una concienciación y una capacidad de adaptación notables. Pero, ¿qué ha motivado este cambio de marcha en un entorno económico que sigue marcado por la incertidumbre y la inflación? La respuesta no es única, sino una combinación de presión legislativa, oportunidad económica y exigencia social.

De la obligación regulatoria a la eficiencia operativa

El primer gran impulsor de este 84 % es, indudablemente, la normativa. La Unión Europea ha apretado las tuercas con directivas como la CSRD (Directiva sobre Información Corporativa en materia de Sostenibilidad), que obliga a un número mucho mayor de empresas a reportar sus impactos medioambientales y sociales. El empresario del middle-market o medianas empresas ha entendido que, para seguir operando en el mercado comunitario y formar parte de las cadenas de suministro de grandes clientes, debe "estar limpio" y poder demostrarlo con datos.

Sin embargo, quedarse solo en el cumplimiento legal sería un análisis superficial. La inversión en sostenibilidad se está disparando porque las empresas han descubierto que es rentable. En un país con costes energéticos volátiles, invertir en eficiencia energéticapaneles solares, aislamiento térmico, maquinaria de bajo consumo— tiene un retorno de la inversión (ROI) directo y rápido. Reducir la huella de carbono es, en muchos casos, sinónimo de reducir la factura de la luz y el gas. Por tanto, ese 84 % de empresas que invierten más no lo hacen solo por "salvar el planeta", sino para blindar sus márgenes de beneficio ante futuros shocks energéticos.

La sostenibilidad como imán de talento y financiación en las medianas empresas

Otro factor crucial que explica este auge inversor es la reputación. En el mercado laboral actual, atraer y retener talento es uno de los mayores desafíos para las medianas empresas. Las nuevas generaciones de trabajadores valoran el propósito y el compromiso ético de sus empleadores. Una empresa que invierte en sostenibilidad es percibida como una compañía moderna, sólida y con futuro, lo que facilita la contratación de perfiles cualificados.

Del mismo modo, el acceso al capital está cambiando. La banca y los fondos de inversión están priorizando la financiación de proyectos que cumplan con los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Las medianas empresas del middle-market que no se suban al tren de la sostenibilidad corren el riesgo de encontrarse con un grifo de crédito cerrado o con condiciones mucho más caras. Intensificar la inversión verde es, por tanto, una estrategia financiera defensiva y ofensiva al mismo tiempo: protege contra riesgos y abre puertas a nuevos inversores.

El reto de la ejecución: digitalización y medición

A pesar del optimismo que arroja la cifra del 84 %, el camino no está exento de obstáculos. El principal reto para estas medianas empresas es la ejecución técnica y la medición. A diferencia de las grandes multinacionales, el middle-market a menudo carece de equipos especializados en sostenibilidad. Esto obliga a realizar un esfuerzo extra en formación y en digitalización.

Para que la inversión sea efectiva, las empresas están destinando gran parte de ese presupuesto a herramientas tecnológicas que permitan medir, trazar y reportar sus emisiones y residuos. La sostenibilidad ya no va de plantar árboles en una jornada de voluntariado (aunque eso sume), sino de integrar el dato medioambiental en el cuadro de mandos de la dirección general. España se está posicionando como un referente en esta transición, demostrando que sus medianas empresas son ágiles, resilientes y tienen la visión necesaria para entender que el futuro de la economía será sostenible o no será.

Añadir nuevo comentario