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La OMS advierte que las bebidas azucaradas y el alcohol son demasiado baratos y pide subir impuestos

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13/01/2026 - 15:53
Bebidas azucaradas y alcohol

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó este martes una advertencia contundente: las bebidas azucaradas y alcohólicas son cada vez más accesibles económicamente en la mayoría de los países debido a impuestos insuficientes o mal diseñados. Esta situación, según el organismo, está contribuyendo de forma directa al aumento de enfermedades graves como la obesidad, la diabetes, las patologías cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y las lesiones relacionadas con el consumo de alcohol, con un impacto especialmente preocupante en niños, adolescentes y adultos jóvenes.

El pronunciamiento de la OMS se apoya en dos nuevos informes mundiales publicados recientemente, en los que se insta a los gobiernos a incrementar de manera sustancial los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas. La organización considera que esta medida es clave para reducir el consumo nocivo, aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios y generar recursos que puedan reinvertirse en políticas de salud pública.

Sistemas tributarios débiles y costos sociales elevados

Los informes advierten que la fragilidad de los sistemas fiscales en muchos países permite que productos claramente perjudiciales para la salud sigan siendo baratos y ampliamente disponibles. Mientras tanto, los sistemas de salud enfrentan una carga financiera cada vez mayor debido al tratamiento de enfermedades no transmisibles y de lesiones que, en gran medida, podrían prevenirse con políticas más firmes.

En este contexto, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que los llamados “impuestos sanitarios” figuran entre las herramientas más efectivas para promover hábitos saludables y prevenir enfermedades. Según explicó, gravar de forma adecuada productos como el tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol no solo reduce su consumo, sino que también permite a los Estados liberar fondos destinados a servicios de salud esenciales.

Un mercado multimillonario con escaso retorno social

El mercado global de bebidas azucaradas y alcohólicas genera miles de millones de dólares en ganancias cada año. Este enorme volumen económico impulsa un consumo generalizado y fortalece las utilidades corporativas. Sin embargo, los gobiernos solo captan una pequeña fracción de ese valor a través de impuestos con fines de salud, lo que deja a las sociedades asumiendo los costos sanitarios y económicos a largo plazo.

De acuerdo con los datos de la OMS, al menos 116 países aplican algún tipo de impuesto a las bebidas azucaradas, especialmente a los refrescos. No obstante, muchos productos con alto contenido de azúcar quedan fuera de estos gravámenes, como los jugos de fruta 100% naturales, las bebidas lácteas azucaradas y los cafés y tés listos para beber. Esta falta de cobertura reduce la efectividad de las políticas fiscales destinadas a desincentivar el consumo excesivo de azúcar.

Alcohol: impuestos insuficientes y precios estables

En el caso de las bebidas alcohólicas, un informe independiente de la OMS señala que al menos 167 países aplican impuestos al alcohol, mientras que 12 han optado por prohibirlo completamente. Aun así, el organismo advierte que el alcohol se ha vuelto más asequible o ha mantenido precios estables en la mayoría de los países desde 2022. Esto se debe a que los impuestos no han acompañado la inflación ni el crecimiento de los ingresos.

Un dato especialmente llamativo es que el vino permanece libre de impuestos en al menos 25 países, principalmente europeos, a pesar de que existen evidencias claras sobre sus riesgos para la salud. Para la OMS, esta situación refleja una falta de coherencia entre las políticas fiscales y los objetivos de salud pública.

Consecuencias del alcohol barato

El director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS, Etienne Krug, advirtió que un alcohol más asequible contribuye al aumento de la violencia, las lesiones y diversas enfermedades. Mientras la industria obtiene beneficios económicos, la población suele cargar con las consecuencias sanitarias y sociales, así como con los costos económicos asociados.

Los informes también revelan que, en todas las regiones del mundo, la proporción de impuestos sobre el alcohol sigue siendo baja. A nivel global, los impuestos especiales representan en promedio un 14% del precio de la cerveza y un 22,5% en el caso de las bebidas espirituosas, cifras que la OMS considera insuficientes para generar un impacto significativo en el consumo.

Bebidas azucaradas e inflación: un problema persistente

La situación no es muy diferente para las bebidas azucaradas. La OMS detectó que los impuestos aplicados son débiles y, en muchos casos, mal focalizados. En promedio, representan apenas alrededor del 2% del precio de un refresco azucarado común. Además, suelen aplicarse solo a un segmento limitado del mercado, dejando fuera a numerosos productos igualmente perjudiciales.

Otro problema clave es que pocos países ajustan estos impuestos a la inflación, lo que permite que, con el tiempo, las bebidas nocivas se vuelvan relativamente más baratas. Esta tendencia persiste a pesar de que una encuesta de Gallup realizada en 2022 mostró que la mayoría de las personas encuestadas apoyaba un aumento de los impuestos sobre el alcohol y las bebidas azucaradas.

La iniciativa de la OMS hacia 2035

Ante este panorama, la OMS instó a los países a aumentar y rediseñar sus impuestos como parte de una nueva iniciativa con horizonte en 2035. El objetivo es incrementar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, de modo que se vuelvan progresivamente menos asequibles con el tiempo. Según el organismo, esta estrategia es fundamental para proteger la salud de la población y reducir el impacto de enfermedades prevenibles en las próximas décadas.

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