Más de 150.000 personas tienen Párkinson en España

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11/04/2021 - 09:00
Día Mundial del Parkinson

Lectura fácil

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson en 1997, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que, en 1817, descubrió lo que en aquel tiempo llamó parálisis agitante y que hoy conocemos como enfermedad de Parkinson. En España hay más de 150.000 afectados por esta enfermedad neurodegenerativa.

Cada año son diagnosticados alrededor de 10.000 casos

Desde entonces, asociaciones del párkinson de todo el mundo conmemoran ese día con la celebración de actos públicos de interés general que pretenden difundir la realidad de esta enfermedad y sensibilizar a la sociedad en general.

Según las últimas cifras de la Sociedad Española de Neurología (SEN) en España existen más de 150.000 personas que padecen Parkinson, mientras que cada año son diagnosticados alrededor de 10.000 casos.

Esta enfermedad se produce por un proceso neurodegenerativo multisistémico que afecta al sistema nervioso central lo que provoca la aparición de síntomas motores y no motores. Es crónica y afecta de diferente manera a cada persona que la padece, la evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente. No es una enfermedad fatal, lo que significa que el afectado no va a fallecer a causa del párkinson.

El temblor, la rigidez, la lentitud de movimientos

Los síntomas motores más frecuentes son el temblor, la rigidez, la lentitud de movimientos y la inestabilidad postural, entre otros. Además de la alteración motora, otras regiones del sistema nervioso y otros neurotransmisores diferentes a la dopamina están también involucrados en la enfermedad, añadiendo otros síntomas diversos a los síntomas motores típicos, conocidos como síntomas no motores.

Asimismo, con frecuencia aparecen años antes que los síntomas motores, se los conoce como “síntomas premotores”. Los más conocidos son: depresión, reducción del olfato, estreñimiento y trastorno de conducta del sueño REM (ensoñaciones muy vívidas).

A pesar de todos los avances de la neurología, hoy en día se desconoce la etiología o causa de esta enfermedad, por lo que también se desconoce cómo prevenirla. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y más del 70 % de las personas diagnosticadas de párkinson supera los 65 años de edad. Sin embargo, no es una enfermedad exclusivamente de personas de edad avanzada ya que el 30 % de los diagnosticados es menor de 65 años.

Síntomas: ¿Cómo la podemos detectar?

Al principio, no es nada fácil de diagnosticar porque los síntomas son leves, poco específicos y pueden llevar a confusión. La primera fase de esta enfermedad no suele presentar todos los síntomas corrientes y típicos, por ejemplo el temblor y la rigidez. A menudo el inicio de la enfermedad se manifiesta como:

  • Dolores articulares pseudo-reumatológicos.
  • Cansancio (que se suele achacar al exceso de trabajo, etc.)
  • Arrastrar un pie.
  • Dificultades al escribir (letra pequeña e ilegible).
  • Cuadro depresivo de larga duración.

El paciente suele visitar a diferentes especialistas que pueden descartan enfermedades comunes como reuma, circulatorio, estrés, etc. Luego, se piensa ya en los trastornos menos conocidos (neurológicos). Se suelen hacer pruebas altamente tecnificadas (RMN, TAC, SPECT, PET, etc.) y no suelen aparecer signos anormales (se descartan procesos tumorales cerebrales, micro-derrames o trombosis, etc.). El SPECT es la prueba de neuroimagen que visualiza los transportadores presinápticos de la dopamina y los receptores postinápticos, y evalúa la integridad del sistema nigroestriado.

El médico llegará a la conclusión de la existencia de un párkinson sobre todo basándose en los signos clínicos externos (las “quejas” del paciente y la exploración directa) que presenta el afectado. Se confirmará este diagnóstico por la respuesta del paciente a la medicación con levodopa, y a la posterior evolución del cuadro clínico hacia un párkinson típico.

Depresión y párkinson

La depresión es bastante frecuente siendo el trastorno psicológico más citado en los pacientes con párkinson. En un 40 % de los casos se diagnostica la depresión junto a la alteración motora. Llegará a padecerla cerca de un 80 % de los afectados. Las causas que originan la depresión son variadas: la propia enfermedad neurodegenerativa (alteración de neurotransmisores), mala aceptación psicológica de una patología crónica e incurable (desesperanza, pesimismo, miedo a morir) y, otras veces, surge como efecto secundario de la propia medicación antiparkinsoniana.

Hoy día los médicos disponen de fármacos muy seguros y eficaces para combatir la depresión. Asimismo, el apoyo de un psicólogo especializado le ayudará a superar este problema emocional.

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