¿Te has fijado? El 99% de la población no hace un uso correcto del lenguaje inclusivo

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Manos comunicándose por lengua de signos / Pixabay

Lectura fácil

Debemos hacer un uso correcto del lenguaje inclusivo.

A veces utilizamos el lenguaje sin ser conscientes que nuestra manera de hablar
puede herir la sensibilidad de otras personas.

Las palabras comunican lo que pensamos, nuestra manera de interpretar el mundo y por ello,
debemos cuidarlas para evitar transmitir ideas discriminatorias, ofensivas o exclusivas.

En este artículo de opinión, Carolina destaca la importancia de diferenciar entre personas sordas
y personas sordomudas. 

El término sordomudo es considerado ofensivo para la Comunidad Sorda.
Es importante entender que el desarrollo del habla no se ve afectado por la sordera.

Una persona sorda puede comunicarse mediante Lengua de Signos,
además las personas con sordera prelocutiva, pueden conseguir desarrollar el habla con ayuda logopédica.

Las cuerdas vocales no sufren ninguna afectación y pueden conseguir hablar con esfuerzo y constancia
gracias a los avances en implantes cocleares que facilitan el aprendizaje en todos los niveles.

Una persona sordomuda, por lo tanto,
es la persona que además de pérdida auditiva presenta problemas en las cuerdas vocales
que imposibilitan que hable mediante la voz.

Otro concepto que es importante diferenciar,
y que a menudo se emplea erróneamente, es el de lengua de signos.

La lengua de signos es el idioma o lengua propia de las personas sordas
que está basado en la dactilología,
un sistema de comunicación que transmite información mediante el uso de los dedos de la mano.

Debemos luchar por la integración de esta lengua en todos los ámbitos de la sociedad.

Una semana más, desde GNDiario me ofrecen la posibilidad de enviar un artículo de opinión para contribuir a hacer más grande este puente que da visibilidad a los procesos de inclusión de muchas personas que están haciendo su esfuerzo de romper fronteras, barreras, temores y ser un referente de cambio en esta sociedad. De este modo contribuimos a generar esperanza, reconciliación y oportunidades para aquellos que por algún motivo se han sentido olvidados, rezagados y excluidos.

Vivimos el día a día como algo cotidiano, normal en sus afanes y responsabilidades. Quizás para algunos tratando de encajar y correr al ritmo de lo que debiera ser o hacerse según la sociedad, como por ejemplo: crecer, ganar dinero, reproducirse, obtener cosas, tener comodidades, ciertos logros académicos, dedicarse a una obra social, o enfocarse en una temática volverse experto y enseñarles a otros.

Pero también están las personas cuya proyección es vivir conforme a lo que tienen y ya…  

Cualquiera que sea el caso, debemos saber que de alguna forma todos los seres humanos esperamos ser parte de algo, sentirnos pertenecientes a una sociedad.

Los seres humanos somos seres sociales

Como dijo Aristóteles en su terminología (animales sociales), necesitamos establecer vínculos, sí o sí cualquier ser humano busca tener oportunidades que le brinden cierta equidad o calidad de vida.

Lamentablemente en este sistema, la realidad es que el ser humano, tiende a luchar por lo suyo y a veces por los suyos y no mira más allá de sus “hermosas narices”. La necesidad de las otras personas, creo que es una tarea que tenemos que hacer continuamente.

Debemos ampliar nuestra mirada, ver más allá de la apariencia

Incluso de centrarnos en nuestra propia necesidad puesto que vamos recorriendo el mundo viendo mucha necesidad; en el barrio, en las calles, que ... ¡definitivamente hay que hacer algo!

Quiero destacar teniendo en cuenta lo anterior, que hay algunas personas que tienen cierto tipo de sensibilidad, velan por las necesidades de los demás, desarrollando el hábito de la filantropía, convirtiéndose en un objetivo de vida. Sin embargo, tratar de suplir esas necesidades de distintas maneras, como buenos samaritanos, a veces no es tan fácil, dado que en algunos casos, no se cuenta con los recursos suficientes, o se quiere ayudar pero no se sabe a quién ayudar o cómo hacerlo por falta de conocimiento.

¿Habías visto que las personas sordas muchas veces son llamadas sordomudas?

La comunidad de personas sordas lamenta que muchas veces a los miembros de su colectivo se les llama personas sordomudas… ¿pero qué tiene que ver el oído con la lengua si son dos sentidos diferentes?

El hecho de que una persona tenga afectado el oído, no quiere decir que su aparato fonador o sus cuerdas vocales estén afectadas, están en su mayoría de veces intactas en un 99%, y si esto es así ¿entonces porque no hablan?

Para los que no lo sabían, quiero decirles que ambos sentidos están relacionados y se desarrollan simultáneamente…  es decir, cuando nosotros oímos aprendemos a hablar. Aprendemos a hablar cuando escuchamos, porque podemos distinguir con nuestros sentidos los fonemas de la voz, las articulaciones lingüísticas que se desarrollan a través de la práctica y la socialización. En este caso, como las personas sordas no pueden oír, no aprendieron a hablar, porque no existió esa correlación sensorial. Pero el hecho de que no puedan hablar, no quiere decir que no se puedan comunicar, pues la comunicación es muy amplia y existen muchos medios para hacerlo.

Para  poder ayudar a la comprensión y el desarrollo de la comunicación  para este tipo de población se enseña lo que es llamado lengua de signos donde las personas a través de sus manos, incluso  gesticulaciones pueden hablar con otras personas y transmitir el mensaje de manera asertiva.

Muy poco porcentaje de la población mundial conoce esta lengua. Usualmente las personas que se interesan por aprender esta nueva lengua, es porque han conocido de manera cercana un caso, o porque son profesores de educación especial. El común de la humanidad no conoce o domina esta lengua, es decir no sabe interpretar que es lo que se habla a través de los signos, ¿tú sí?… ¿perfectamente?,  es por esto que al analizar esta situación nos encontramos con el desafío de generar una verdadera inclusión , ya que al no dominar este tipo de lenguaje, se fomenta la segregación y exclusión de las personas con esta condición.

Es importante destacar, que los medios de comunicación, los canales de televisión, poco a poco han tenido que optar por añadir estas medidas.

¿Te has fijado? Se hace visible a esta población que por años ha existido y que ahora resuena más que nunca a través de esta nueva reglamentación, efectivamente es sumamente contundente, resaltar este avance pero todavía queda mucho para establecer una plena integración y familiarización de esta lengua de signos y por ende de su población por la falta de conocimiento y de liderazgo. Es necesario que para que exista una verdadera integración, se genere un aprendizaje masivo, y obligatorio en todos los escenarios académicos, como materia básica en todas las instituciones sin importar su rasgo educativo, es decir si es instituto o universidad, y dictarla como si fuera cualquier otro idioma.

Para finalizar quiero decir que en la medida que construyamos estos espacios de visibilización, información e integración, la inclusión va a ser cada vez más integral y no selectiva. Necesitamos ser eficaces y audaces. Sigamos pensando, sigamos haciendo para ver grandes cambios, lo importante es no dejar de caminar hasta lograr la meta propuesta.

Recuerda: Un buen mensaje puede cambiar toda una vida

[Puedes leer más artículos de Carolina en este enlace]

Carolina Guañarita Flórez (Expresatecarol)
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