Lectura fácil
La población residente en España ha alcanzado un nuevo hito demográfico, situándose en 49.128.297 habitantes a fecha de 1 de enero de 2025. Este significativo aumento representa un crecimiento de 508.602 personas respecto al año anterior, lo que equivale a un incremento del 1,0 %. Los datos, extraídos del Censo Anual de Población publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), confirman la tendencia al alza, siendo el flujo poblacional procedente del exterior el principal motor de esta expansión, impulsado por la inmigración.
El informe destaca que el crecimiento se debe, fundamentalmente, al notable incremento de la población de nacionalidad extranjera, que experimentó una subida del 6,3 % en comparación con 2024. Este porcentaje contrasta con el más moderado aumento de la población de nacionalidad española, que se situó en un 0,2 %. La vitalidad de la población foránea es, por tanto, el factor determinante en la evolución demográfica del país.
Inmigración transforma la sociedad española
El impacto de los movimientos migratorios es palpable en la composición de la sociedad española. A principios de 2025, el 14,1 % de la población total tenía nacionalidad extranjera, mientras que una proporción aún mayor, el 19,3 %, había nacido fuera de España, lo que subraya la profunda transformación que está experimentando el país gracias a la inmigración.
Al analizar el origen de los nuevos residentes, el INE revela que las mayores contribuciones al aumento de la población extranjera provienen de Iberoamérica y el Magreb. Los incrementos más destacados se registraron entre los ciudadanos de Colombia, con 98.057 personas más en el último año, seguidos por los de Venezuela (52.555 más) y Marruecos (48.306 más).
En términos absolutos, las comunidades extranjeras más numerosas que residen en España son la marroquí (968.999 habitantes), la colombiana (676.534) y la rumana (609.270). Esta concentración de nacionalidades dibuja un panorama de diversidad creciente, producto de las dinámicas de inmigración que se han consolidado en la última década.
Además de la nacionalidad, el censo también ofrece datos sobre el lugar de nacimiento. Entre los residentes nacidos en el extranjero, los tres países con mayor representación son Marruecos (12,3 %, superando el millón de habitantes), Colombia (10,3 %) y Venezuela (7,3 %). Estos datos reflejan la importancia de la inmigración de estas regiones para el sostenimiento y el crecimiento demográfico español.
Distribución territorial y desafíos estructurales
El crecimiento demográfico no se distribuye de manera uniforme en el territorio nacional. Durante el año 2024, casi la totalidad de las comunidades autónomas experimentaron un aumento de población, siendo la única excepción Extremadura. Las regiones que registraron los mayores incrementos de residentes, beneficiadas por la llegada de población, fueron Cataluña (111.895 personas más), la Comunidad Valenciana (105.897 más) y la Comunidad de Madrid (104.618 más). Estos focos de crecimiento coinciden a menudo con las grandes urbes y sus áreas metropolitanas, atrayendo tanto a población nacional como a la que llega a través de la inmigración.
La distribución de la población en función del tamaño del municipio también muestra una clara preferencia por los entornos urbanos. El 40,9 % de los habitantes residía en municipios con más de 100.000 habitantes, y un 27,0 % en localidades de 10.001 a 50.000 habitantes. Solo un 2,9% optó por los municipios más pequeños, de 1.000 habitantes o menos.
Finalmente, el censo aborda un desafío estructural: el envejecimiento poblacional. El peso relativo de los mayores de 64 años se situó en el 20,7 % del total. Como resultado, la tasa de dependencia (la relación entre la población mayor de 64 años y la de 16 a 64 años) alcanzó un valor de 0,32. Si bien la inmigración aporta jóvenes en edad de trabajar, la estructura de la población mayor sigue representando un reto importante para las políticas de bienestar y el mercado laboral español.
Añadir nuevo comentario