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En el sudeste de África, un conjunto de montañas aisladas se alza sobre vastas llanuras como auténticas “islas en el cielo”. Estos inselbergs albergan bosques únicos que han permanecido intactos durante millones de años, pero la pérdida de vegetación y los incendios ponen en riesgo estos ecosistemas singulares y la biodiversidad que solo ellos conservan.
Las islas en el cielo de África en peligro
Cuando pensamos en un archipiélago, solemos imaginar islas rodeadas por el océano, con playas y acantilados que desafían la fuerza de las olas. Sin embargo, no todas las islas surgen sobre el agua; algunas emergen de extensas llanuras y se alzan como montes solitarios rodeados de hierba.
En el sudeste de África existe un conjunto de estos “archipiélagos montanos”, conocidos técnicamente como inselbergs, que albergan bosques aislados desde hace millones de años.
Esta región de África, llamada SEAMA, está compuesta por unas 30 formaciones elevadas que sobresalen como islas en un mar de pastizales. Su singularidad ha despertado el interés de investigadores que buscan comprender cómo algunos relictos de ecosistemas antiguos han logrado sobrevivir, preservando especies que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.
Ecosistemas únicos y frágiles
Los inselbergs del sudeste de África comenzaron a formarse hace decenas de millones de años. Durante el Oligoceno, gran parte del continente estaba cubierto por selvas densas que sustentaban una biodiversidad exuberante. Con el tiempo, los cambios climáticos y la disminución de las lluvias transformaron la vegetación, convirtiendo extensas áreas en sabanas y planicies abiertas.
Sin embargo, la topografía de estas islas montañosas de África permitió que pequeños fragmentos de bosque sobrevivieran, atrapando humedad y creando microclimas donde la vida pudo persistir.
Este aislamiento favoreció la aparición de especies endémicas: plantas, anfibios, reptiles, aves e invertebrados que solo existen en estos enclaves. Hasta ahora, se han identificado más de 120 especies vegetales únicas, decenas de vertebrados y numerosos invertebrados exclusivos de esta región. Algunas de estas formas de vida representan linajes completos que desaparecieron del resto del continente hace millones de años.
Amenazas y conservación
El principal peligro que enfrentan estos ecosistemas proviene de la pérdida de bosque. Entre el año 2000 y 2024, SEAMA perdió aproximadamente un 18 % de su cubierta vegetal, alcanzando hasta un 43 % en las zonas más vulnerables.
Los incendios provocados por cambios en la agricultura y el uso del fuego por las comunidades locales aumentan la fragilidad de los bosques, afectando no solo la vegetación sino también la fertilidad del suelo y la supervivencia de los animales que dependen de estos bosques.
La protección de los inselbergs requiere preservar no solo los bosques, sino también las áreas circundantes, ya que cualquier alteración puede desencadenar un efecto dominó sobre todo el ecosistema. Los esfuerzos de conservación incluyen la creación de reservas forestales, la implementación de prácticas agrícolas sostenibles y la coordinación con las comunidades locales de Malawi, Mozambique y Tanzania para equilibrar la preservación de la biodiversidad con las necesidades humanas.
SEAMA representa un laboratorio viviente donde la evolución continúa su curso de forma aislada. Si se mantiene la protección adecuada, estas “islas en el cielo” seguirán siendo refugios de especies únicas, testigos de la historia ecológica de África y ejemplos de cómo la naturaleza puede adaptarse y resistir ante los cambios.
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