Mitos y falsedades en torno a la alimentación

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06/11/2023 - 09:08
Los falsos mitos acerca de la alimentación

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La alimentación es un tema que suscita un gran interés en la población ya que todos somos conscientes de que, para mantenernos saludables y en forma, es necesario llevar una dieta equilibrada. Según datos que maneja Nutritienda, la empresa online líder en productos de salud y belleza, siete de cada diez españoles no se alimentan bien , algo que puede derivar en enfermedades cardiovasculares. De hecho, en España cada año hay 44.000 muertes asociadas a los problemas de corazón que provoca una mala alimentación.

Todos los mitos y falsedades en torno a los alimentos y la alimentación inadecuada

Para evitar caer en una alimentación inadecuada es necesario tener claro qué se debe comer y qué se debe evitar, pero también conocer aquellos mitos y falsedades en torno a los alimentos que, con el paso del tiempo, han calado más en la población. Los expertos de Nutritienda.com nos muestran cuáles son los más comunes:

  • El pan engorda, y la pasta también. El pan en sí mismo no es responsable del aumento de peso, ya que su impacto a nivel corporal depende de factores como la cantidad consumida, los ingredientes utilizados y el estilo de vida propio del consumidor. En cualquier caso,** optar por pan integral o de grano entero puede proporcionar beneficios nutricionales** debido a su contenido de fibra, vitaminas y minerales. Por su parte, la pasta por si sola tampoco engorda. El problema es cuando a la pasta la acompañamos de mucho queso, carnes, bacon, salsas y otros ingredientes que sí que nos hace aumentar el número de calorías del plato. En cualquier caso, es mejor elegir pasta integral y acompañarla de verduras, hortalizas (por ejemplo en ensalada) y añadir fuentes proteicas saludables.
  • Beber agua en las comidas perjudica la digestión. Esta afirmación es infundada. Pese a lo que algunas personas apuntan, consumir agua durante las comidas no diluye significativamente los jugos gástricos necesarios para la digestión. De hecho, se puede beber agua tanto en la comida como en la cena. Además, hacerlo en cualquier otro momento del día ayudará a tener una correcta hidratación.
  • Las grasas vegetales son mejores que las animales. Algunas grasas vegetales, como las del aguacate y el aceite de oliva, son beneficiosas para el organismo, pero no todas las grasas vegetales son saludables, como ocurre con los aceites refinados. Por el contrario, algunas grasas animales, como las del pescado graso, contienen ácidos grasos omega-3 beneficiosos para la salud. Irene Lezcano, nutricionista de Nutritienda.com señala que “según el estilo de vida que llevemos, podemos incorporar grasas de origen animal y vegetal, o por ejemplo si somos vegetarianos o veganos, únicamente de origen vegetal, lo importante es que las fuentes sean de calidad.”
  • No se debe comer fruta tras las comidas. Esta afirmación carece de fundamento científico. La fruta es una parte importante de una dieta equilibrada y puede ser consumida tanto antes, como durante o después de las comidas, ya que proporciona nutrientes esenciales y antioxidantes beneficiosos para la salud. Además, su contenido de agua y fibra puede ayudar a sentirnos saciados e incluso a controlar el apetito.
  • El azúcar es lo que más engorda. Aunque reducir el consumo de azúcar añadido puede ser saludable, no es el único factor que afecta a la pérdida de peso. En general, el peso se ve influenciado por la ingesta total de calorías, la calidad de la dieta y la actividad física. Consumir azúcares en cantidades moderadas como parte de una dieta equilibrada no necesariamente afecta negativamente el peso, pero es importante distinguir entre los azúcares naturales y saludables presentes en las frutas y los azúcares añadidos en alimentos procesados, que sí son perjudiciales para la salud.
  • El zumo de limón en ayunas ayuda a quemar grasas. No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. La pérdida de peso se logra a través de un balance calórico negativo, es decir, consumiendo menos calorías de las que se queman. Tomar zumo de limón en ayunas puede tener beneficios para la hidratación y la vitamina C, pero no es una solución mágica para quemar grasas.
  • Comer con sal aumenta de peso. El mito de que comer con sal engorda no es correcto. La sal en sí misma no contiene calorías, por lo que no puede contribuir directamente al aumento de peso. Sin embargo, su consumo excesivo puede llevar a la retención de líquidos y causar una hinchazón que se puede eliminar con una hidratación adecuada y reduciendo su consumo. En cualquier caso, es importante mantener un equilibrio adecuado de sodio en la dieta, ya que un consumo excesivo de sal puede tener efectos negativos en la salud cardiovascular.
  • Para adelgazar hay que eliminar los carbohidratos. Uno de los mitos más extendidos, aunque sin fundamento, es que los carbohidratos son los principales responsables del aumento de peso. Lo cierto es que son una fuente importante de energía para nuestro cuerpo y pueden formar parte de una dieta equilibrada. Lo que realmente importa es el tipo de carbohidrato que se consume. Optar por carbohidratos complejos como granos enteros, frutas y verduras, en lugar de carbohidratos refinados, como azúcares y harinas procesadas, contribuye a una alimentación saludable y a mantener un peso adecuado.
  • Las dietas restrictivas son la solución. En la búsqueda de un cuerpo ideal, muchas personas se sienten tentadas a probar dietas de moda muy restrictivas que prometen resultados rápidos. Sin embargo, esta alimentación a menudo es insostenible a largo plazo y puede ser perjudicial para la salud. "Las dietas extremadamente bajas en calorías o que excluyen grupos enteros de alimentos pueden provocar deficiencias nutricionales y desequilibrios en el organismo. En lugar de caer en las modas, es mejor buscar un enfoque equilibrado que incluya una amplia variedad de alimentos nutritivos" afirma Irene Lezcano, nutricionista de Nutritienda.com.
  • Los alimentos orgánicos son más sanos. El mercado de alimentos orgánicos ha experimentado un extraordinario auge en los últimos años, y muchas personas asumen que son más saludables que los convencionales. Aunque los alimentos orgánicos se cultivan sin el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, esto no significa necesariamente que sean más nutritivos. La elección entre alimentos orgánicos y convencionales debe basarse en las preferencias personales y en el acceso a estos productos. Lo más importante es priorizar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y alimentos frescos, independientemente de si son orgánicos o no.
  • Las embarazadas deben comer por dos. Pensar que las embarazadas deben comer por dos puede llevar a un aumento excesivo de peso y a problemas de salud. Durante el embarazo el requerimiento calórico aumenta, pero no es necesario duplicar la ingesta de alimentos. Es más importante enfocarse en la calidad de los alimentos consumidos y en satisfacer las necesidades nutricionales adecuadas para el correcto desarrollo del bebé. Desde Nutritienda.com recomiendan a las embarazadas llevar una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras, proteínas y granos enteros.
  • Saltase comidas ayuda a perder peso. Muchas personas creen erróneamente que saltarse comidas, especialmente el desayuno, es una estrategia efectiva para perder peso. Sin embargo, es contraproducente, ya que puede desencadenar atracones posteriores, lo que se traducirá en un consumo excesivo de calorías, así como una mala relación con la comida. En lugar de saltarse comidas, es mejor optar por alimentos saludables y controlar las porciones que se van a ingerir.
  • Los productos light son más saludables. Los productos etiquetados como "light" o "bajos en grasa" a menudo se perciben como opciones más saludables, pero no siempre es cierto. Si bien estos productos pueden tener menos grasa o azúcares, pueden contener aditivos y sustitutos artificiales para mejorar su sabor y textura, por ello, lo fundamental es fijarse en su listado de ingredientes y comprobar la calidad de su composición. Además, es importante recordar que una alimentación equilibrada se basa en la variedad y la moderación. Optar por alimentos frescos y naturales siempre es una mejor opción que depender exclusivamente de productos "light".
  • La fruta madura engorda más. La afirmación de que la fruta madura pueda engordar más, o aportar más calorías, viene porque con el paso del tiempo (en la maduración) la fruta cambia de composición, tanto física como química y organoléptica (sabor, textura y olor). Los almidones de la fruta se descomponen en azúcares más simples, como la fructosa, y se acumula más agua por la transformación de las pectinas, por ello la fruta madura es más dulce y pesa más. Además, los ácidos van disminuyendo, modificando el sabor agrio y la astringencia por un sabor más suave que se intensifica con el sabor dulce tan característico de las frutas más maduras. A pesar de estos cambios, las calorías que aporta la fruta son las mismas, fundamentalmente por que los azúcares que se transforman en las frutas maduras van a aportar las mismas calorías que los almidones de las frutas no maduras, ya que al tratarse ambos de carbohidratos igualmente aportan 4kcal el gramo. Lo que si es cierto que con los cambios que se producen, las frutas maduras son más fáciles de digerir, aumentando más rápidamente los azúcares en sangre que las frutas poco maduras. Por último, el aporte de fibra en ambos tipos de fruta no va a variar.
  • Hay que comer siempre cinco veces al día. Dependerá de los hábitos de cada persona y su sensación de hambre. Da lo mismo repartir las calorías diarias en dos, tres o cinco comidas al día, estas se deben de adaptar a nuestro estilo de vida y preferencias. Además, lo importante no es la cantidad de veces que comamos al día, sino la calidad de los alimentos que consumamos y el nivel de ejercicio que hagamos diariamente, el secreto es individualizar según nuestro estilo de vida.

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