Reducir el consumo de carne para luchar contra el cambio climático

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La ONU aboga por reducir el consumo de carne para luchar contra el cambio climático.

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La ONU ha hecho un llamamiento mundial

para que cambiemos nuestro modelo alimentario

y comamos menos carne.

Un nuevo informe reclama un cambio global en la dieta,

dirigida hacia el consumo de más alimentos

a base de plantas y menos carne,

para luchar contra el cambio climático.

En concreto, la producción de carne es hoy

casi cinco veces superior a la de principios de la década de los 60,

al haber pasado de 70 millones de toneladas 

a más de 330 millones en el 2017.

Desde hace unos años, la ONU viene pidiendo

un cambio importante en nuestra dieta.

Exactamente habla de disminuir a casi la mirar

el consumo de carne actual

para combatir el cambio climático.

Alemania, por ejemplo, recientemente ha acordado

subir el precio de los productos cárnicos.

Además de la salud, lo hace por una cuestión de medio ambiente.

La ONU ha hecho un llamamiento mundial para que cambiemos nuestro modelo alimentario y comamos más cereales y verduras, y menos carne, o a hacerlo de forma sostenible.

La ONU aboga por reducir el consumo de carne

Un nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) reclama un cambio global en la dieta, dirigida hacia el consumo de más alimentos a base de plantas y menos carne, para luchar contra el cambio climático.

En concreto, la producción de carne es hoy casi cinco veces superior a la de principios de la década de los 60, al haber pasado de 70 millones de toneladas a más de 330 millones en el 2017.

La carne y el cambio climático

Desde hace unos años, la ONU viene pidiendo un cambio importante en nuestra dieta. Exactamente habla de disminuir el 40% del consumo de carne actual para combatir el cambio climático. Alemania, por ejemplo, recientemente ha acordado subir el precio de los productos cárnicos. Además de la salud, lo hace por una cuestión de medio ambiente.

Los expertos sostienen en el informe, que ha sido presentado este jueves en Ginebra (Suiza), que este cambio del sistema alimentario reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el ganado y mejoraría el uso de la tierra y el agua, ya que las demandas actuales de alimentos y consumo de carne muestran tendencias insostenibles para el planeta.

23% de las emisiones de gases de efecto invernadero

En concreto, se podrían liberar varios millones de kilómetros cuadrados de tierra para 2050 y potencialmente reducir entre 0,7 y 8 gigatoneladas al año de dióxido de carbono equivalente, según los investigadores.

Según el IPCC, la agricultura, la silvicultura y otros usos humanos de la Tierra representan actualmente el 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre.

Asimismo, el informe también advierte sobre una mayor interrupción en las cadenas alimentarias mundiales a medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven aún más frecuentes debido al cambio climático. Así, proyecta un aumento medio del 7,6% en los precios de los cereales para 2050, lo que aumentará los precios de los alimentos y aumentará el riesgo de inseguridad alimentaria y hambre.

¿Por qué comemos más carne?

En el año 2000, la población mundial ascendía a 6.000 millones de habitantes, que se han convertido en 7.700 millones en la actualidad y se espera que la cifra aumente hasta los 11.400 millones en el 2050. Pero también se come más carne porque somos cada vez más ricos.

A lo largo de la historia, el consumo de carne ha estado ligado al nivel adquisitivo tanto de personas como de países. Es decir, a medida que aumenta el PIB per cápita, se incrementa también el consumo. Australia y Estados Unidos encabezan el ranking entre los países ricos. Cada australiano comió más de 116,23 kilogramos de carne en el 2013 y los estadounidenses les siguen de cerca con 115,13, según los últimos datos disponibles en Our World in Data.

Los países africanos comen menos carne

En el otro lado de la balanza se encuentran varios países africanos. El que menos, Gambia, con un consumo de carne por persona de 6,41 kilogramos (muy lejos de los 116,23 de Australia). Le siguen Etiopía, con apenas 7,06 kilogramos; Ruanda, 8,01; Mozambique, 8,5; y, Nigeria, 9,2. Fuera del continente africano, los países menos carnívoros son Nepal (12,21 kilogramos por persona), Afganistán (12,33), Camboya (13,21), Indonesia (13,55), las islas Salomón (13,81), Corea del Norte (13,98), Pakistán (16,41), Haití (17,99) e Iraq (19,67). 

Hay dos países que rompen con esta tónica y cuyo consumo de carne prácticamente no se ve alterado por el crecimiento de la economía: la India y Sri Lanka. El primero es, de hecho, el país menor consumidor de carne del mundo, con solo 3,69 kilogramos de carne por persona y año. En Sri Lanka, la cifra es de 6,48%, siendo el tercer menor consumidor de carne del planeta, por detrás de la India y Gambia

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