Estas son las ciudades más sostenibles del mundo

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20/05/2021 - 11:44
La bahía de Singapur se ha convertido en un centro de innovación que integra tecnología con naturaleza. A la derecha, los Super Trees, unos jardines verticales —algunos equipados con sistemas fotovoltaicos— diseñados por el estudio de arquitectura y paisajismo Grant Associates. Forman parte del proyecto Jardines junto a la bahía, de la red de parques nacionales de Singapur, con el que se pretende cultivar 226.000 plantas de todos los ecosistemas. | GETTY

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Las ciudades sostenibles permiten a los ciudadanos relacionarse de forma saludable con su entorno, ofreciéndoles oportunidades laborales y de negocio, manteniendo la calidad ambiental y preservando el equilibrio social.

Todas ellas son líneas de acción que tienen en cuenta los criterios de sostenibilidad de Naciones Unidas —social, medioambiental y económico—, y que cada año analiza el Sustainable Cities Index de Acardis, una de las principales firmas de diseño y consultoría de patrimonio natural y edificado del mundo.

El mundo ha experimentado un crecimiento urbano sin precedentes en las últimas décadas

En su estudio, Arcadis ha podido ver cómo los núcleos urbanos en transformación y aquellos en crecimiento rápido —ya sean de mercados emergentes o en economías desarrolladas, caen en el ranking de sostenibilidad, sobre todo debido a su baja puntuación en el plano económico. Este apartado incluye una infraestructura de transportes eficaz, tasa de empleo e investigación universitaria, además de la renta per cápita, la facilidad de hacer negocios o el turismo.

En 2015, cerca de 4.000 millones de personas (el 54 % de la población mundial) vivía en ciudades y, según las proyecciones, ese número aumentará hasta aproximadamente 5.000 millones en 2030.

La rápida urbanización trae implícitas numerosas dificultades, como el creciente desarrollo de barrios marginales, la insuficiencia de los servicios básicos y la infraestructura, y el crecimiento urbano incontrolado, que también aumenta la vulnerabilidad de las ciudades ante los desastres naturales.

También se ha demostrado que participan —y muy activamente— en el incremento de la contaminación atmosférica: según el último informe Ciudades y cambio climático, los asentamientos urbanos son los responsables de hasta el 70 % de los gases de efecto invernadero mientras que solo ocupan el 2 % del territorio mundial.

Se necesita, por tanto, mejorar la planificación y la gestión urbanas para que estos espacios sean más inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, tal y como reclama el objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por la ONU en 2015.

En 2018, dos urbes españolas, Madrid y Barcelona, se colocaron en la mitad superior de la clasificación de las ciudades más sostenibles del mundo

Como decíamos, la consultora Arcadis actualiza cada año el índice mundial de las 100 ciudades más sostenibles del planeta y toma como base tres criterios de Naciones Unidas para puntuar:

  • Personas: con incidencia en la calidad de vida y oportunidades sociales.
  • Planeta: teniendo en cuenta el uso energético, la contaminación y las emisiones.
  • Beneficio: observando el entorno empresarial y el desempeño económico.

Aquí puedes encontrar los 10 lugares del mundo que más cuidan la sostenibilidad, en todos sus aspectos:

Londres (1ª), 'la city' económica y social

La capital británica destaca por su alta puntuación en el bienestar de los ciudadanos (salud, educación, baja criminalidad), vida laboral (pocas desigualdades laborales y horarios que favorecen la conciliación) y la vida en la propia ciudad (accesibilidad al transporte y servicios de conectividad).

Aunque en el aspecto medioambiental no está al nivel de los otros dos pilares, se mantiene en el cuartil superior (puesto 11), gracias a su trabajo con la calidad del aire y la gestión de residuos.

Estocolmo (2ª) - La más verde del mundo

La ciudad más importante de Suecia lidera el ranking de la gestión medioambiental, gracias a su inversión en infraestructuras sostenibles, bajas emisiones y buena calidad del aire.

Tanto Estocolmo como Frankfurt han sabido equilibrar el desarrollo económico con unos estándares ambientales exigentes que hacen que la calidad de vida de sus comunidades se sitúe entre las mejores del mundo.

Edimburgo (3ª) - Los ciudadanos por delante

Mientras Estocolmo despunta en la agenda ambiental, Edimburgo lo hace en el plano social, en el que encabeza la clasificación mundial.

Las variables más determinantes en la posición en este subíndice, en las que se encuentran mayores diferencias entre unas y otras urbes, son la asequibilidad económica de la ciudad, la accesibilidad a un transporte público eficaz, y la desigualdad salarial.

La capital escocesa se posiciona a la cabeza en este subíndice debido también a una fuerza laboral con altos niveles educativos y de salud, una baja tasa de criminalidad y una igualdad salarial razonable.

Edimburgo pertenece, según el estudio de Arcadis, al grupo de 35 ciudades que han incluido en el perfil de "innovadores equilibrados". Se caracterizan por tener la infraestructura necesaria para ser una ciudad conectada, sin elementos disruptores, lo que genera una experiencia en el ciudadano de comodidad y seguridad.

Singapur (4ª) - Capital económica y de empleo

La ciudad-isla entra en el top cinco gracias a su liderazgo indiscutible en el pilar económico, en el que obtiene una buena diferencia con Londres y Hong Kong, en el segundo y tercer puesto respectivamente.

La facilidad para hacer negocios, la conectividad y una infraestructura de transportes eficaz son las tres variables que tienen en común estas urbes. Pero, además, Singapur destaca notablemente en las oportunidades laborales que generan, a su vez, niveles de producción muy altos.

Viena (5ª) - La metrópoli inteligente y eco

La consultora Mercer ya la situó como la ciudad del mundo en la que mejor se vive (aquí el ranking de los mejores lugares para vivir), y UN-Hábitat la calificó como el núcleo urbano más próspero en 2013. Además de su actividad cultural, y una economía basada en servicios científicos y tecnológicos, el Ayuntamiento puso en marcha un programa para convertir la ciudad en una Smart City en 2050, con el objetivo de reducir la huella de carbono de 3,1 toneladas a 1 tonelada per cápita.

Nueva York (14ª) - La mejor de Estados Unidos

Aunque las grandes ciudades costeras en Estados Unidos, como Nueva York, San Francisco (16) o Seattle (19) se encuentran en los primeros 20 puestos de la lista, la mayoría de los núcleos urbanos estadounidenses caen a la segunda mitad del ranking. Dado que la tendencia es a puntuar de una forma más o menos equilibrada en los tres pilares, estas ciudades se enfrentan a grades retos de sostenibilidad tanto en lo medioambiental, como en lo económico y lo social.

La planificación urbanística en cuadrícula de Nueva York, así como el alcantarillado de Londres o las infraestructuras verdes de Copenhague, son ejemplos de visión a largo plazo que han ayudado a mitigar problemas actuales y futuros de las ciudades. La conectividad y la inversión en investigación y desarrollo son otros de los fuertes de Nueva York, aparte, claro, del rendimiento económico de la ciudad.

Madrid (21ª) - Ciudad conectada y volcada en las personas

La capital española integra, junto con un total de 35 ciudades entre las que se encuentran Edimburgo, Ámsterdam, Barcelona, Londres, Hong Kong o San Francisco, el cluster de "innovadores equilibrados". El apartado pendiente de Madrid es el económico, en el que se posiciona en el puesto 49, sobre todo debido a la baja inversión en i+D universitario, la tasa de desempleo y la explotación turística, por debajo de otras grandes capitales.

Los esfuerzos por la gestión del tráfico y la contaminación ambiental, además de sus zonas verdes, la sitúan en el decimoquinto lugar en el subíndice de medioambiente, con grandes márgenes de mejora en tecnologías de emisiones negativas, monitorización de desastres naturales, energías limpias, infraestructuras para bicicletas y zonas verdes. Sin duda, el punto fuerte de Madrid es el social, en el que se sitúa en el puesto 10, sobre todo gracias a la conectividad y a la asequibilidad de la ciudad. Aunque con trabajo por hacer en cuanto a la demografía, el transporte público, la educación, la oferta cultural y el equilibrio entre vida laboral y personal.

Vancouver (26ª) - De la industria al medioambiente

Como ciudad posindustrial, se enfrenta al reto de adaptarse a la innovación digital, como sucede a otras urbes definidas por Arcadis en la misma categoría, como Washington, Moscú, Los Ángeles, Chicago o Budapest. El creciente dinamismo de estas ciudades plantea también un desafío en la integración de comunidades y el equilibrio entre la vida personal y laboral. Muestra de ello es la reciente competencia entre varias de estas ciudades por albergar las segundas oficinas centrales de Amazon, que finalmente se ubicarán en Crystal City (Arlington, Virginia).

En el plano medioambiental, Vancouver destaca por su monitorización de posibles desastres naturales y una baja contaminación ambiental.

Barcelona (28ª) - El turismo como motor económico

Con más investigación tecnológica por parte de la universidad que en Madrid y un mayor aprovechamiento del turismo como motor económico, Barcelona (47) se sitúa dos puestos por encima de la capital en el capítulo económico, aunque el empleo y la economía de la ciudad están menos desarrollados.

En el plano social, la capital catalana, en el puesto 24, destaca por sus servicios de salud y educación, aunque tiene margen de mejora en la conectividad y la accesibilidad económica. Su gran asignatura pendiente es el transporte público. Por último, en el aspecto medioambiental, supera a Madrid en instalaciones de agua y sanitarias, pero queda por debajo en la gestión de la calidad del aire y suspende en espacios verdes, lo que la coloca en el puesto 22.

Tokio (33ª) - La ciudad educada

La capital del Este despunta sobre todo en el pilar social, con grandes desafíos por delante en el económico y el ambiental. Un puesto por debajo de Madrid en el subíndice de sostenibilidad social, Tokio ofrece mejores servicios de educación y una mayor oferta cultural, pero peor accesibilidad al transporte público, y un envejecimiento progresivo de la población que se combina con una alta densidad en los núcleos urbanos.

La carencia de espacios verdes de la capital nipona, la necesidad de mejorar la gestión de residuos y el trabajo que queda por hacer en el uso de energías limpias, tecnologías de emisiones negativas, e infraestructuras para bicicletas la colocan en el puesto 63 en el subíndice ambiental. En cambio, en lo económico, Tokio se encuentra en el puesto 28, con unas buenas infraestructuras de transporte y conectividad y posibilidades de empleo razonablemente altas.

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