Las protestas en Irán dejan ya 538 muertos y más de 10.000 detenidos

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12/01/2026 - 09:03
Manifestantes en Teherán

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La situación en la región ha alcanzado un punto crítico cuando se cumplen dos semanas de las protestas por la carestía económica y contra el gobierno en Irán. El régimen, lejos de buscar una salida negociada, sigue insistiendo en que las movilizaciones masivas están provocadas por agentes externos. Según las autoridades de Teherán, el país se enfrenta a una guerra multidimensional orquestada por sus enemigos históricos, centrada en los frentes económico, cognitivo, militar y terrorista.

El presidente del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, ha sido el encargado de elevar el tono frente a la comunidad internacional. En un discurso cargado de advertencias, aseguró que la República Islámica no se quedará de brazos cruzados ante las presiones externas. La retórica oficial busca desviar la atención de las demandas internas, vinculando el descontento social con una conspiración internacional liderada por Washington y Tel Aviv.

Amenazas de Trump y la respuesta militar de Irán

La República Islámica se encuentra en alerta máxima desde hace semanas ante las reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de volver a atacar el país. Inicialmente, las advertencias de Washington se centraban en la reconstrucción del arsenal militar tras la guerra del pasado mes de junio. Sin embargo, en las últimas horas, Trump ha dado un paso más allá al amenazar con intervenir si Teherán no cesa la represión violenta contra sus propios ciudadanos. "Estados Unidos está listo para ayudar", declaró el mandatario en sus redes sociales, alimentando el temor a un conflicto abierto en Irán.

Ante la posibilidad de una agresión inminente, Qalibaf advirtió que cualquier movimiento estadounidense se enfrentaría a una respuesta contundente por parte de Irán, incluyendo la posibilidad de realizar ataques preventivos si el régimen percibe señales objetivas de amenaza. El líder parlamentario fue explícito al señalar que, en caso de ofensiva, las bases militares estadounidenses en la región e Israel serían considerados objetivos legítimos. Esta postura de "legítima defensa" anticipada sitúa al mundo ante el riesgo real de una escalada bélica de consecuencias imprevisibles.

Represión y apagón informativo en las ciudades iraníes

Mientras la diplomacia internacional contiene el aliento, la realidad dentro de las fronteras de Irán es desoladora. Durante la jornada del sábado, miles de ciudadanos volvieron a desafiar a las autoridades manifestándose en decenas de ciudades. La respuesta del régimen ha sido el despliegue total de la policía, el ejército y la Guardia Revolucionaria, un cuerpo de élite destinado a sofocar cualquier foco de disidencia mediante el uso de la fuerza.

El bloqueo sistemático de las telecomunicaciones está impidiendo conocer la magnitud real de la tragedia en Irán. Sin embargo, las filtraciones que logran traspasar la censura hablan de hospitales desbordados y morgues abarrotadas. En la ciudad de Rasht, se ha verificado el traslado de decenas de cadáveres, mientras que sanitarios de Teherán denuncian que muchos jóvenes llegan a urgencias con disparos directos en la cabeza y el corazón. La violencia estatal ha alcanzado niveles que las organizaciones de derechos humanos califican de masacre.

Crisis humanitaria y censura digital

Según diversas ONG, la cifra de víctimas mortales asciende ya a 538, con más de 10.000 detenidos en todo el territorio iraní. El observatorio de derechos humanos Hrana ha denunciado que el país sufre un apagón digital que dura ya varios días, una medida que busca aislar a los manifestantes y evitar que las pruebas de la represión lleguen al exterior. Este corte de internet no solo afecta a la comunicación, sino que ha paralizado el sistema bancario y el comercio, agravando la ya precaria situación económica de la población.

A pesar de las evidencias, el jefe de la policía nacional ha celebrado el aumento de las detenciones y ha acusado a "grupos terroristas" de las muertes, intentando exculpar a las fuerzas de seguridad. Por su parte, plataformas como Netblocks advierten que esta censura representa una amenaza directa para la seguridad y la salud de los ciudadanos en un momento crítico para el futuro de Irán. La comunidad internacional observa con impotencia cómo el régimen intenta silenciar por la fuerza un grito de libertad que parece no tener vuelta atrás.

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