• NOTICIAS

Delcy Rodríguez busca el diálogo con Estados Unidos tras la caída de Maduro mientras Trump endurece su discurso

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
05/01/2026 - 09:11
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, en una reunión con su gabinete

Lectura fácil

En su primera comunicación pública como “presidenta encargada de Venezuela”, Delcy Rodríguez ha sorprendido con un mensaje de apertura y conciliación dirigido a Estados Unidos. El gesto resulta llamativo no solo por producirse en un momento de extrema tensión política y militar, sino porque rompe con el discurso tradicionalmente confrontativo del chavismo hacia Washington. Mientras Rodríguez apuesta por el diálogo, el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene una retórica dura y amenazante, reclamando control y “acceso a todo” en el país suramericano.

Este intercambio de mensajes se produce apenas dos días después del ataque que descabezó al régimen venezolano con la detención de Nicolás Maduro, capturado en un escondite y trasladado posteriormente a Estados Unidos. El arresto del líder chavista ha alterado de forma drástica el equilibrio de poder interno y ha colocado a Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta, al frente de una transición cargada de incertidumbre.

Un llamado al entendimiento tras la violencia en Venezuela

Lejos de responder con acusaciones o advertencias, Rodríguez ha optado por tender un puente al histórico adversario. En un mensaje difundido en su cuenta de Instagram, la nueva dirigente invitó explícitamente al Gobierno estadounidense a trabajar en conjunto en una agenda de cooperación. Según sus palabras, esta colaboración debería orientarse al “desarrollo compartido”, respetar la legalidad internacional y sentar las bases de una convivencia duradera entre los países.

El mensaje llega tras su primer consejo de ministros como presidenta encargada y en un contexto especialmente sensible: el ataque en Caracas dejó cerca de un centenar de posibles víctimas, entre ellas 32 ciudadanos cubanos que formaban parte del primer anillo de seguridad de Maduro. A pesar de la magnitud de la violencia, Rodríguez evitó el lenguaje bélico y aseguró que es “prioritario” avanzar hacia una relación “equilibrada y respetuosa” con Estados Unidos y con el resto de los países de la región.

El tono empleado por Rodríguez supone un giro significativo respecto al discurso habitual del chavismo en Venezuela. En su comunicación no aparecen referencias al imperialismo, ni acusaciones sobre violaciones del derecho internacional o expolio de recursos naturales, elementos recurrentes en los últimos meses de escalada de tensión con Washington. Incluso la crítica al intervencionismo estadounidense se expresa de forma moderada, resumida en una frase que apela más al deseo que a la denuncia: “Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas”.

En una apelación directa a Donald Trump, Rodríguez insistió en la necesidad de evitar una nueva confrontación. “Nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra”, escribió, atribuyendo ese mismo planteamiento al presidente Maduro y presentándolo como un sentimiento compartido por toda Venezuela. En un tono personal, afirmó haber dedicado su vida a un país que sueña con convertirse en una gran potencia donde puedan encontrarse todos los venezolanos “de bien”.

Washington endurece su postura

Mientras Caracas intenta proyectar moderación, la Casa Blanca sigue elevando la presión. Donald Trump ha reiterado que es Estados Unidos quien “está al cargo” de la situación y ha exigido que las nuevas autoridades venezolanas acaten sus demandas. Desde el avión presidencial Air Force One, durante su regreso a Washington tras dos semanas en Mar-a-Lago, el mandatario detalló sus expectativas: acceso al petróleo, a otros recursos clave y a infraestructuras como carreteras y puentes para su reconstrucción.

El presidente estadounidense no se limitó a las exigencias económicas. También lanzó una advertencia directa: si el nuevo liderazgo en Venezuela “no se comporta”, habrá un segundo ataque. Trump ya había adelantado esa amenaza en una entrevista con la revista The Atlantic, donde aseguró que el Gobierno venezolano “lo pagará muy caro” si no sigue las instrucciones dictadas desde Washington.

El destino de Maduro y las condiciones de Trump

En sus declaraciones más recientes, Trump fue aún más explícito al señalar que, de producirse una nueva escalada, Rodríguez podría enfrentarse a consecuencias incluso peores que las de Maduro. El expresidente venezolano permanece detenido en un centro de reclusión de Nueva York y debe comparecer ante un juez para responder por cuatro cargos relacionados con narcotráfico y delitos de armamento.

Según Trump, en los contactos mantenidos hasta ahora con la dirigente venezolana no se ha abordado todavía la cuestión de los presos políticos, una de las principales demandas de la oposición liderada por María Corina Machado y Edmundo González. El orden de prioridades de Washington, explicó el republicano, es claro: primero reorganizar el sector petrolero, después “arreglar el país” y, finalmente, avanzar hacia elecciones en Venezuela.

Un futuro incierto entre diálogo y amenaza

A pesar de la intensidad del momento, Trump reconoció que aún no ha hablado directamente con Rodríguez. Ese detalle subraya la fragilidad del escenario actual, en el que un mensaje conciliador desde Caracas convive con una estrategia de presión máxima desde Washington. El choque de discursos anticipa una etapa decisiva para Venezuela, marcada por la tensión entre la búsqueda de diálogo y el peso de las amenazas externas.

Añadir nuevo comentario