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Un estudio reciente demuestra que las mujeres obtienen mayores beneficios cardiovasculares del ejercicio físico que los hombres. Los resultados revelan que, con menos tiempo de actividad, el corazón femenino se protege mejor frente a enfermedades cardíacas, lo que sugiere la necesidad de adaptar las recomendaciones de entrenamiento según el sexo.
Desigualdad de género en la salud cardiovascular
Durante décadas, la medicina ha evidenciado diferencias de género que afectan desde la investigación hasta la atención clínica. En cardiología, estas brechas son especialmente notorias: los síntomas de infarto en mujeres suelen diagnosticarse más tarde, interpretarse con menor precisión y recibir tratamientos más conservadores.
Un estudio reciente publicado en Nature Cardiovascular Research revela que estas desigualdades también se extienden a cómo hombres y mujeres se benefician del ejercicio físico, mostrando que el corazón femenino responde de manera más eficiente a la actividad física.
Los investigadores chinos analizaron datos del Biobanco del Reino Unido de más de 85.000 personas mediante dispositivos portátiles como pulseras inteligentes. El objetivo era evaluar diferencias por sexo en la relación entre práctica deportiva y salud cardiovascular. Los resultados mostraron que, con la misma cantidad de actividad, las mujeres reducen su riesgo de enfermedades cardíacas más que los hombres.
Por ejemplo, quienes cumplían con 150 minutos semanales de ejercicio físico lograban un 22 % menos de riesgo, frente al 17 % masculino, y la diferencia aumentaba al incrementar el tiempo de entrenamiento.
Beneficios en pacientes con enfermedades cardíacas
El estudio también incluyó más de 5.000 personas con cardiopatías previas. Las mujeres que realizaban actividad física mostraron una reducción en el riesgo de mortalidad tres veces mayor que la observada en los hombres. Esto evidencia que la práctica deportiva no solo previene enfermedades, sino que funciona como herramienta terapéutica, especialmente en mujeres.
Además, aquellas que mantenían una rutina regular de entrenamiento presentaron mejoras en la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la capacidad pulmonar. Los investigadores también observaron que la actividad física ayudaba a disminuir la inflamación sistémica, un factor clave en la progresión de las enfermedades del corazón.
Finalmente, señalaron que la combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza parecía ofrecer el mayor beneficio en la protección cardiovascular femenina. Los autores sugieren que factores hormonales, metabólicos y fisiológicos podrían explicar esta mayor sensibilidad del sistema cardiovascular femenino al ejercicio físico.
Implicaciones y conclusiones sobre el ejercicio físico
Estos hallazgos destacan la necesidad de revisar las guías de salud y ejercicio físico para incluir recomendaciones diferenciadas por sexo. Aunque ambos géneros se benefician de la actividad, el impacto positivo es mayor en mujeres, lo que resalta la importancia de personalizar las pautas de entrenamiento.
El hecho de integrar estas diferencias biológicas puede mejorar la prevención y el tratamiento de enfermedades del corazón, consolidando al ejercicio físico y la práctica regular de deporte como herramientas esenciales para proteger la salud cardiovascular femenina y masculina por igual.
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