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Casi nueve de cada diez españoles muestran preocupación por desarrollar alguna enfermedad neurológica en el futuro, según una encuesta de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Algunas patologías como el alzhéimer, el ictus, el párkinson, la ELA y la esclerosis múltiple encabezan la lista de temores, especialmente entre las mujeres y las personas mayores, reflejando la creciente conciencia social sobre la salud del sistema nervioso.
Preocupación general y enfermedades más citadas
Según una encuesta reciente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), casi nueve de cada diez españoles manifiestan preocupación por padecer una enfermedad neurológica en algún momento de su vida. Este dato refleja la creciente conciencia sobre los trastornos que afectan al cerebro y al sistema nervioso.
Entre las patologías que más inquietan se encuentran cinco concretas: alzhéimer, ictus, párkinson, ELA y esclerosis múltiple. Todas ellas figuran entre las enfermedades que los encuestados consideran más alarmantes.
Las demencias, con especial atención al alzhéimer, ocupan el primer lugar en la lista de preocupaciones. Más del 36 % de los participantes identifican estas afecciones como la principal amenaza para su salud futura. La percepción de riesgo es seguida por otras enfermedades graves como el cáncer (23 %), el ictus (9,5 %), la enfermedad de Parkinson (5 %) y la ELA (4 %). La esclerosis múltiple también aparece, aunque con un porcentaje menor (1,2 %), situándose entre las ocho enfermedades más mencionadas.
Perspectiva de los expertos y género
El presidente de la Sociedad Española de Neurología, Dr. Jesús Porta-Etessam, señala que es significativo que más de la mitad de las enfermedades más citadas por la población sean enfermedades neurológicas, y que ocupen los primeros puestos de preocupación. Además, resalta que el alzhéimer sigue siendo la más mencionada, seguido del ictus, el párkinson, la ELA y la esclerosis múltiple, lo que evidencia el temor generalizado hacia los trastornos del sistema nervioso.
El análisis por género también arroja diferencias. El 91 % de las mujeres muestra inquietud por padecer una enfermedad neurológica, mientras que entre los hombres esta cifra es del 88 %. Esta preocupación se refleja especialmente en patologías como el alzhéimer (38,5% frente al 32 % de los hombres) y el ictus (10 % frente al 9 %). Aunque las diferencias no son enormes, sugieren una sensibilidad ligeramente mayor entre las mujeres hacia estos trastornos.
Impacto de la edad y tipos de enfermedades
La edad también influye en la percepción de riesgo. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, el 87 % expresa preocupación por desarrollar algún tipo de enfermedad neurológica. Este porcentaje aumenta al 89,5 % en los adultos de mediana edad y alcanza el 94 % en las personas mayores de 60 años.
Las prioridades cambian según la etapa de la vida, ya que los más jóvenes temen sobre todo las demencias, los adultos de mediana edad muestran algo más de preocupación por la ELA, y los mayores citan con frecuencia el ictus.
Estos datos reflejan cómo la percepción del riesgo evoluciona con la edad y subrayan la importancia de la prevención y de la información dirigida a cada grupo poblacional. La conciencia sobre los síntomas iniciales y la detección temprana de una enfermedad neurológica puede marcar una gran diferencia en la evolución de estas patologías.
El miedo ante una enfermedad neurológica
Además del impacto físico, los expertos alertan sobre las consecuencias sociales y emocionales. Francisco Doblas, director de la Fundación Degén, subraya que enfermedades como el párkinson pueden generar aislamiento y afectar gravemente la calidad de vida. La preocupación no se limita a la mortalidad, sino también a la capacidad de llevar una vida autónoma y plena.
En conclusión, la sociedad española muestra un alto nivel de conciencia sobre las enfermedades neurológicas, reflejado tanto en la preocupación generalizada como en el conocimiento de patologías concretas. La percepción de riesgo aumenta con la edad y es ligeramente más pronunciada entre las mujeres.
Estos datos evidencian la importancia de la prevención, la detección temprana y la educación sobre los trastornos del sistema nervioso, con el objetivo de reducir la incertidumbre y mejorar la calidad de vida de quienes pueden verse afectados por una enfermedad neurológica.
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