¿Cómo es posible? Obligados a trabajar durante un ERTE

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Obligados a trabajar durante falsos ERTE.

Lectura fácil

Durante las últimas semanas la crisis está afectando

a miles de empresas en todo el país.

La crisis del coronavirus ha obligado al confinamiento

de todos los españoles y al cierre de los negocios.

Muchas empresan han presentado expedientes de despidos

temporales hasta que puedan volver a trabajar como siempre.

 

Pero algunas empresas han presentando despidos temporales falsos.

Estos despidos temporales son los ERTE.

Cuando una empresa presenta un ERTE

el Gobierno paga a los trabajadores casi todo el salario.

Pero algunas empresas obligan a sus trabajadores

a seguir trabajando aunque estén cobrando el ERTE.

 

La realidad es que los trabajadores tienen miedo

a ser despedidos si denuncian a su empresa.

Cada vez más personas pierden su trabajo por la crisis.

Algunas empresas prefieren aprovecharse del miedo de los trabajadores

y les obligan a seguir trabajando de manera ilegal. 

Otros trabajadores pactan con la empresa seguir trabajando

a cambio de cobrar una parte del salario de forma ilegal.

Sindicatos y abogados laboralistas llevan semanas denunciando las prácticas ilegales de muchas empresas que están presentado falsos ERTE para reducir sus costes y no por razones de necesidad.

Pues bien, esto es una realidad en España, pero lo que no deben saber estas empresas es el grave delito que estarían cometiendo. Lo que pasa es que también deben pensar que es difícil que les puedan pillar.

Falsos ERTE de las empresas frente a la crisis

En este sentido, son numerosas las empresas que pese a presentar un ERTE sobre parte de la plantilla, obligan a trabajar a sus empleados. A todo esto muchos pensarán que cómo es posible y por qué lo permiten los trabajadores.

Pues bien, estas empresas estarían presionando a sus empleados con posibles despidos futuros si ahora no "arriman el hombro". Una vez más el miedo en un contexto de incertidumbre gana a cualquier razón de peso por la vía legal.

Y es que también hay casos de ERTE de reducción de jornada que tampoco se cumplen. De hecho, estos trabajadores estarían echando las mismas horas de trabajo de siempre, pero cobrando menos o bien, "cobrando un suplemento en negro".

¿Cómo castiga la ley los falsos ERTE?

La Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS) califica de infracción muy grave el dar ocupación a un empleado mientras cobra una prestación de la Seguridad Social que es incompatible con el trabajo por cuenta ajena. 

En consecuencia, las multas oscilan entre los 6.250 y los 187.500 euros, dependiendo de factores como la gravedad de la conducta, el tamaño de la empresa o los trabajadores afectados.

De acuerdo con un artículo publicado por El País, la empresa que cometa el fraude tendrá que hacer frente a las sanciones mencionadas, pero también tendrá que devolver a la Seguridad Social las prestaciones recibidas de forma indebida por sus trabajadores, así como las exoneraciones de las que se haya podido beneficiar.

No queda ahí la cosa, porque además, la empresa debe abonarle a sus trabajadores todas las horas trabajadas de más. Como vemos, en principio, la ley protege a los trabajadores en estos casos, lo difícil es dar el paso y denunciarlo.

¿Por qué nadie protesta frente a estas situaciones?

Como todos sabemos, la situación económica es muy negativa y las previsiones son aún peores. Los empresarios lo saben, por lo que hay quienes aprovechan la situación para presionar a us trabajadores y meterles miedo con los despidos.

De todos modos, no todos los casos son así, ya que también en ocasiones empresa y trabajador pactan la aplicación de un ERTE en el que ambas partes salen ganando.

Y es que durante el ERTE los trabajadores cobran en torno al 70% de sus salario, por lo que hay empresas que deciden abonar el resto en dinero negro, así como dar un suplemento extra. En ese caso, el trabajador también gana, pero a costa de un beneficio mucho mayor para el empresario.

Así son las cosas, y esta sería la explicación a lo que ocurre. El caso es que nadie quiere arriesgarse a perder su trabajo sabiendo cómo están las cosas. Pero es necesario plantearse si es ético justificar estas prácticas que al fin y al cabo se pagan con dinero público. ¿Es de ser buenos ciudadanos?

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