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Las infecciones respiratorias agudas han generado una notable carga de enfermedad en España durante la temporada que se extiende de octubre de 2024 a mayo de 2025. Un estudio exhaustivo realizado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y recién publicado en la revista Influenza and Other Respiratory Viruses revela que el virus de la gripe se ha posicionado como el principal causante de complicaciones graves, superando en incidencia al Virus Respiratorio Sincitial (VRS) y al SARS-CoV-2 en el periodo estacional más crítico.
Los resultados del análisis, que abarca desde la semana 40 de 2024 (30 de septiembre) hasta la semana 20 de 2025 (18 de mayo), dibujan un panorama de alta morbilidad y mortalidad asociada a estos patógenos.
El impacto de la gripe
El informe señala directamente al virus de la gripe como el más devastador en términos de hospitalizaciones y muertes durante el periodo de estudio. Las estimaciones apuntan a que este virus fue la responsable directa de más de 33.000 hospitalizaciones en centros sanitarios españoles, 1.800 ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCI) y un total de 1.800 fallecimientos. Estas cifras subrayan la gravedad de la infección y la necesidad de mantener medidas de prevención eficaces.
Aunque el VRS y el SARS-CoV-2 también contribuyeron a la saturación hospitalaria, su impacto estacional fue inferior. El VRS se estima que produjo cerca de 23.000 hospitalizaciones, 1.700 ingresos en UCI y 1.000 defunciones. Por su parte, el SARS-CoV-2 causó aproximadamente 8.000 hospitalizaciones, 300 ingresos en UCI y 500 fallecimientos.
Es importante destacar que, a diferencia de los otros dos patógenos, el SARS-CoV-2 mantuvo una circulación significativa a lo largo de todo el año, no limitándose únicamente a los meses fríos. Esto sugiere que, si bien la carga estacional del SARS-CoV-2 fue menor que la de la gripe, su carga total anual se estima que podría ser más del doble que la reportada en este periodo invernal.
Mayor riesgo en personas mayores
El estudio del ISCIII ha permitido identificar los grupos poblacionales más vulnerables a los casos graves causados por estos tres virus. Los extremos de edad —menores de cinco años y personas por encima de 60 años— concentraron la mayoría de los ingresos y fallecimientos. En estos grupos, el riesgo de hospitalización y de desenlace fatal se incrementaba progresivamente con la edad.
En la población infantil, el VRS resultó ser el virus de mayor impacto, llegando a 10 hospitalizados por cada 1.000 niños menores de un año, aunque el virus de la gripe también tuvo una presencia significativa en este grupo.
El contraste más claro se observó en la población de mayor edad. En este segmento, la carga atribuible al virus fue significativamente superior a la del VRS o el SARS-CoV-2, con un riesgo elevado desde edades más tempranas.
El papel de la vigilancia y la urgencia de vacunación
Las estimaciones se basan en la información recopilada por el sistema de vigilancia de infección respiratoria aguda (SiVIRA), gestionado por el ISCIII en colaboración con el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. Este sistema monitoriza la situación sanitaria mediante una red de hospitales centinela que cubre a más de 14 millones de ciudadanos.
La principal estrategia preventiva frente a estos virus es la inmunización. Durante el otoño de 2024, se recomendó la vacunación frente a la gripe y el SARS-CoV-2 para mayores de 60 años, y la inmunización contra el VRS para la población infantil.
Los resultados en la población más joven fueron muy positivos: los anticuerpos monoclonales frente al VRS en menores de un año alcanzaron coberturas del 90 %, demostrando un grandísimo impacto preventivo. Sin embargo, en la población mayor, las coberturas vacunales fueron insuficientes: solo un 51 % de cobertura para la gripe y un 38 % para el SARS-CoV-2, según datos oficiales.
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