Los mamíferos sufren de estrés a causa de la deforestación

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13/02/2021 - 09:30
Zarigüeya ratón en un área deforestada del Bosque Atlántico al este de Paraguay

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Un equipo de investigadores han descubierto que mamíferos como roedores y marsupiales que viven en áreas deforestadas del Bosque Atlántico, ubicado en América del Sur, viven con más estrés que los que habitan en áreas boscosas más intactas.

Así se explica en un estudio publicado en la revista 'Scientific Reports' y basado en el análisis de las hormonas del estrés que se acumulan en el pelaje de estos mamíferos: roedores y marsupiales.

El Bosque Atlántico está situado en la costa este de América del Sur a lo largo del litoral de Brasil, el noreste de Argentina y el este de Paraguay, y es uno de los tipos de selva tropical más amenazados del mundo.

Los mamíferos del Bosque Atlántico también se estresan por la destrucción del mundo natural

Noé de la Sancha, investigador asociado en el Museo Field de Chicago y profesor asociado de biología en la Universidad Estatal de Chicago (Estados Unidos), y coautor del estudio dice que "los pequeños mamíferos, principalmente roedores y pequeños marsupiales, tienden a estar más estresados o muestran más evidencia de que tienen niveles más altos de hormonas del estrés en parcelas de bosque más pequeñas que en parcelas de bosque más grandes".

"Muchas especies, en todo el mundo, pero especialmente en los trópicos, están poco estudiadas", añade Sarah Boyle, profesora asociada de biología y presidenta del Programa de Ciencias y Estudios Ambientales del Rhodes College (Estados Unidos), y autora principal del estudio.

El Bosque Atlántico es el segundo bosque más grande de América del Sur: se extiende desde el noreste de Brasil hacia el sur a lo largo de la costa brasileña, hasta el noroeste de Argentina y el este de Paraguay.

En su momento abarcó alrededor de 1,2 millones de kilómetros cuadrados.

Desde la llegada de los colonos portugueses hace unos 500 años, partes del Bosque han sido destruidas para dar paso a tierras de cultivo y áreas urbanas; hoy en día queda menos de un tercio del área boscosa original.

El estrés no es algo malo en sí mismo

La destrucción del hábitat de un animal puede cambiar drásticamente su vida. Hay menos comida y territorio para todos y el animal puede encontrarse en contacto más frecuente con depredadores o en una mayor competencia con otros animales por los recursos. Estas circunstancias pueden sumarse al estrés a largo plazo.

"Una respuesta al estrés normalmente intenta devolver el equilibrio a su cuerpo", indica David Kabelik, profesor asociado de biología, presidente del Programa de Neurociencias en Rhodes College y uno de los autores del artículo.

"Si algo te perturba y puede causar que te lastimes o mueras, la respuesta al estrés moviliza energía para lidiar con esa situación y devolver las cosas a un estado normal. Te permite sobrevivir", añade Kabelik.

Por ejemplo, si un animal se encuentra con un depredador, una avalancha de hormonas del estrés puede darles la energía que necesitan para huir y luego esos niveles hormonales vuelven a la normalidad.

Para el estudio, los investigadores se enfocaron en parcelas de bosque en el este de Paraguay, que se ha visto particularmente afectado en el último siglo debido a que la región fue talada para leña, ganadería y soja.

Para estudiar los efectos de esta deforestación, los investigadores capturaron 106 mamíferos de áreas que van desde 2 a 1.200 hectáreas. Entre las criaturas que analizaron había cinco especies de roedores y dos de marsupiales.

El estudio no solo refleja cómo responden los animales a la deforestación, sino que también trata las enfermedades zoonóticas

El estudio no solo arroja luz sobre cómo los animales responden a la deforestación, sino que también podría conducir a una mejor comprensión de las circunstancias en las que los animales pueden transmitir enfermedades a los humanos.

"Si hay muchos mamíferos estresados, pueden albergar virus y otras enfermedades, y cada vez hay más personas que viven cerca de estas parcelas deforestadas que potencialmente podrían estar en contacto con estos animales", apostilla De la Sancha, que añade:

"Al destruir los hábitats naturales, estamos potencialmente creando puntos críticos para los brotes de enfermedades zoonóticas", aclara De la Sancha.

El estudio sobre los mamíferos estresados, puede servir para aplicarlo en otros bosques y ecosistemas del planeta, puesto que cada vez se produce más deforestación, lo que dará lugar a animales más estresados y más enfermedades zoonóticas.

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