¿Ha cambiado el coronavirus nuestra forma de vestir?

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Teletrabajador vestido 'de cintura para arriba' / Yorokobu

Lectura fácil

Desde que el coronavirus llegó, todo cambió.
Las rutinas de todo el mundo se modificaron 
con el aislamiento social preventivo y obligatorio en muchas partes.

La industria de la moda fue una de las más afectadas. 

Con la llegada de la cuarentena y el teletrabajo,
la manera de vestirse cambió rotundamente.
Ahora prevalece la comodidad. 
 Se dejaron de lado los trajes, los vaqueros y los zapatos de vestir y los de tacón,
que se cambiaron por leggins, pijamas, chándal y ropa cómoda para estar en casa.

Muchas marcas de moda han adaptado sus diseños a este tipo de ropa.

Además, con la gran crisis económica que deja la pandemia por coronavirus, 
la gente prefiere comprar la ropa que necesita y que va a utilizar, 
sin derrochar en caprichos o vestidos para salir en una determinada ocasión
sin volver a utilizarlos.

Si nuestras vidas ya no van a ser como eran antes, nuestra forma de vestir tampoco. La 'nueva normalidad' se ha hecho un hueco en nuestro armario.

Tras meses y meses en chándal y zapatillas, queramos o no, algo ha cambiado en nuestra relación con la moda. Nuestra forma de vestir y de comprar ropa ha cambiado. Ahora que podemos salir a la calle, nos preguntamos si volveremos a vestir como antes del coronavirus o nos hemos vuelto más cómodos.

En definitiva, el teletrabajo cambió nuestra forma de vestir

Con el coronavirus llegaron los confinamientos. Y con ellos, el teletrabajo se hizo hueco en gran número de hogares de todo el mundo. A partir de ese momento, las reuniones entre compañeros de trabajo quedaron restringidas a una pantalla así que, mucha gente optó por vestirse 'de cintura para arriba' con pijama o chándal por abajo.

Esa limitación ha hecho reflexionar a algunas firmas de moda. Por ejemplo, el caso de Prada, que en su último desfile virtual para el Salón de la moda de Milán, los modelos que se pasaban lucían en el pecho y a buen tamaño el logo de la firma. Todo parecía indicar que era una colección pensada para ser vista de frente y no en tres dimensiones. O lo que es lo mismo, pensada para lucirse en videollamadas, donde prevalece lo que se muestra de cintura para arriba.

De igual modo, el gigante Inditex dio un giro a sus tiendas online ofreciendo a sus visitantes durante el confinamiento una sección bautizada como 'Comfy' ('ropa cómoda') en cada una de sus firmas. De este modo, los modelos de Zara, Stradivarius o Pull and Bear, vistieron numerosos pantalones de chándal y camisetas durante meses. Una forma de vestir que ha quedado muy patente y todavía podemos seguir viéndola en sus webs, incluso anunciando una nueva colección.

Nueva colección octubre 2020 de Stradivarius
Nueva colección octubre 2020 de Stradivarius

Después de una crisis hay un cambio en la forma de pensar de toda una sociedad

Las crisis como la que estamos viviendo ahora con la pandemia del coronavirus, son un detonante para la necesidad de soñar y para la autodeterminación de los individuos que forman una sociedad.

Por ejemplo, durante la postguerra se utilizaban pintalabios de color rojo y medias de cristal. Tras los 90, con el colapso de la URSS, volvieron a triunfar los looks de colores básicos y tejidos naturales. La forma de vestir tras el coronavirus marcará una nueva era en la moda.

Nuestra forma de vestir en la actualidad tiene en cuenta el menor desplazamiento y, por tanto, menor cambio de entorno y temperatura interior, sobre todo en los trabajadores, la diferencia de tipología de mobiliario, la climatización de espacios caseros frente a la de espacios de oficina, la comodidad, las reuniones por videoconferencia, cuya perspectiva y acceso visual a la vestimenta es menor.

Y uno de esos aspectos, es la comodidad

Eso se deduce, al menos, de los diseños que se pasaron en la Semana de la moda de Milán, donde pudo notarse una tendencia a zapatos más planos con un pequeño tacón, pantalones elásticos, conjuntos de seda a juego y pijamas.

Si es verdad que los cambios en la forma de vestir de la sociedad que está imponiendo la pandemia se dejan ver, en cierta manera, en la moda general, ¿podría hablarse entonces de una moda postcovid? Lo que es evidente es que en esta nueva era postcoronavirus la ropa va a adquirir un valor emocional extra. Vamos a apegarnos a las prendas que nos hagan sentir bien.

Además, el presupuesto de la mayoría para gastar en moda es cada vez más escaso

La grave crisis económica que deja el coronavirus hace que los clientes de moda tengan un dinero limitado que les lleve a comprar de manera más responsable.

A la hora de elegir nuestra forma de vestir meditaremos con calma cada compra, buscaremos los mejores descuentos y no nos saldremos del presupuesto fijado, para estar preparados ante lo que nos espera.

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