¿Qué mascarillas reducen el riesgo de contagio?

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Las mascarillas N95 son las más eficaces frente al COVID-19

Lectura fácil

Los estudios aseguran que las mascarillas más eficaces para combatir el COVID-19 son las N95, que están

Destinadas a personal médico. 

Detrás de las mascarillas N95 se sitúan las mascarillas quirúrgicas desechables.

Los estudios no aconsejan el uso de bufandas o trapos para taparse la boca puesto que no filtran

correctamente.

 

Las mascarillas son uno de los objetos más buscados tras el estallido de la pandemia de COVID-19 en marzo. Nuestro país es uno de los territorios que obliga a llevarla en más espacios, aunque haya situaciones en las que valga con la distancia social. Por ello, la prestigiosa web ScienceAlert recoge estudios sobre qué mascarillas funcionan mejor ante el coronavirus.

ScienceAlert recoge estudios sobre qué tipos de mascarillas funcionan mejor ante el COVID-19

ScienceAlert subraya que “las mascarillas son objetos clave para frenar la transmisión del COVID-19”. Además resaltan que es importante utilizar el modelo correcto para que sea capaz de filtrar las gotas de agua expelidas al toser o estornudar y los aerosoles, las partículas más pequeñas que se liberan al hablar o respirar.

Las mascarillas deben usarse de manera adecuada y responsable. Para ello, deben ajustarse de manera adecuada a nariz y boca no permitiendo el paso de esas pequeñas gotículas y aerosoles que producimos al respirar, toser e incluso al hablar.

Los estudios señalan que las mascarillas N95 son las más eficaces / Civio.es
Los estudios señalan que las mascarillas N95 son las más eficaces / Civio.es

Las mascarillas más eficaces son las N95. Este tipo de mascarillas se sellan herméticamente para impedir que entren o salgan gotitas que puedan contener carga vírica. Además, están fabricadas con fibras enredadas capaces de filtrar los patógenos del aire. Su nombre hace referencia a su capacidad protectora, ya que pueden filtrar hasta el 95% de los aerosoles y el 99.9% de las grandes gotas.

La Universidad de Duke publicó el mes pasado que este tipo de mascarillas emiten menos de un 0,1% de las gotas con lo que su eficacia rozaría el 100%. Su alto porcentaje de eficacia es la razón por la que son los profesionales de la salud quienes más utilizan esta máscara protectora.

Detrás de las mascarillas N95 se encuentran las mascarillas quirúrgicas desechables. Son tres veces más eficaces que las mascarillas realizadas de manera casera. Así lo determina un estudio publicado en el año 2013.

¿Cómo deben ser las mascarillas elaboradas con materiales caseros?

Las mascarillas que se elaboran con materiales caseros deberán hacerse con bolsas de aspiradores, ya que, son las que más fiabilidad poseen seguidas por las confeccionadas con paños de cocina, fundas de almohada, seda y camisetas cien por cien de algodón, según un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en junio.

Las elaboradas con un paño de cocina son algo más eficaces que las hechas con una camiseta usada cien por cien algodón al filtrar las gotas de agua que se liberan al toser, estornudar o hablar, según una investigación aún pendiente de revisión de la Universidad de Illinois. El mismo estudio defiende que una camiseta cien por cien de seda es más efectiva para filtrar las partículas de alto impulso, ya que este material posee propiedades electroestáticas que pueden ayudar a detener las gotas con carga viral más pequeñas.

La Universidad de Chicago ofrece otros resultados

La Universidad de Chicago tiene otros resultados con respecto a la Universidad de Illinois. Los resultados de su estudio mostraron que una única capa de seda natural es capaz de atrapar solo el 54% de las gotas pequeñas y el 56% de las grandes, mientras que cuatro capas de seda son capaces de filtrar el 86% de las primas y el 88% de las segundas en un flujo de aire bajo.

Así mismo, indican que los pañuelos y bufandas que sustituyen a las mascarillas no reducen la infección de COVID-19 todo lo esperado. El estudio Journal of Hospital Infection demuestra que una bufanda solo reduce el riesgo de infección un 44% si una persona permanece en la misma habitación que otra contagiada durante 30 segundos. Si el tiempo aumenta hasta los 20 minutos, disminuye hasta el 24%.

2020-10-14

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