¿Deberíamos prohibir el acceso de menores al porno? Un debate clave en Europa para combatir la violencia sexual y proteger a los jóvenes

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21/03/2023 - 07:23
Adolescente mirando su teléfono móvil en la habitación

Lectura fácil

A un menor de edad se le abre un mundo de posibilidades con un móvil en la mano, y el porno es una de ellas. El acceso a estos contenidos para adultos se ha normalizado entre los más pequeños. Lo hacen por primera vez con 8 años, y a partir de los 14 es ya una conducta generalizada.

Las webs pornográficas se limitan a solicitar al usuario que confirme su mayoría de edad, un método de 'control' simbólico por lo fácil que resulta sortearlo: nadie va a verificar si quien dice tener 18 años los tiene realmente. Es un problema global y los países buscan soluciones que no solo pasen por la labor pedagógica en el terreno afectivo-sexual en los colegios y en el seno de las familias.

El consumo de porno entre menores es un tema muy preocupante y altamente ilegal en la mayoría de los países del mundo

A nivel global, las autoridades están trabajando para combatir y prevenir la explotación sexual infantil y la distribución de material pornográfico infantil.

En muchos países, la posesión, distribución o producción de material pornográfico infantil es un delito grave y puede dar lugar a penas de prisión. También hay una serie de tratados internacionales, como la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y el Protocolo Facultativo relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, que buscan proteger a los niños contra la explotación sexual y la pornografía.

Sin embargo, la tecnología y el fácil acceso a Internet han creado nuevos desafíos en la lucha contra el porno. La tecnología permite que el material sea creado, compartido y almacenado de manera más fácil y anónima, lo que dificulta el trabajo de las autoridades para encontrar y cerrar las redes que trafican con este material.

Es importante que todos hagamos nuestra parte para denunciar cualquier sospecha de este tipo de actividad y proteger a los niños de la explotación sexual.

El porno: conductas violentas y degradantes que muchos pueden percibir como cotidianas y reproducir en la vida real

En Europa ya hay países que están impulsando medidas para bloquear el acceso a estas páginas web a los menores de 18 años. En España, por ahora, no es algo que esté encima de la mesa y se opta más bien por fortalecer la educación sexual y enseñar a los adolescentes a diferenciar entre la ficción y la realidad. 

Siete de cada diez adolescentes consumen pono de manera frecuente, según un informe de Save the Children. Para el 30 % es, de hecho, su única fuente de información sobre sexualidad, más de la mitad cree que el porno da ideas para sus propias experiencias sexuales y al 55 % le gustaría poner en práctica lo que ha visto (el 47 % lo ha hecho). 

¿Y qué ven? Un estudio publicado en 2020 por el Consell Audiovisual de Cataluña revela que la mitad de vídeos pornográficos incluyen representaciones de actos sexuales sin consentimiento de las mujeres, con términos como "violación", "violación en grupo", "abusada" o "forzada". Y en prácticamente todos los portales hay expresiones como "guarra", "petarda", "puta" o "tonta".

Por otro lado, los abusos y agresiones sexuales cometidos por menores de 18 años crecieron en 2021 un 58 % (un 35,7 % respecto a 2019), según la última Memoria de la Fiscalía, que alertó hace unos meses de "comportamientos altamente sexualizados a edades muy tempranas" y muy vinculados con el acceso precoz a la pornografía. Ante esta tendencia, hay países como Francia o Reino Unido que ya están impulsando medidas para restringir el acceso a estas páginas a los menores de edad y penalizar a las webs que no aseguren esta limitación.

Porno y menores es un cóctel que alarma

Solo hace falta echar la vista atrás y atender los casos de violaciones grupales de varias chicas menores de edad que se han dado estos años en las noticias. Por ejemplo, la violación de aquella niña de 11 años en Badalona, un terrible suceso que el Gobierno catalán atribuye al consumo infantil de porno.

Es evidente que se necesita más educación sexual en las escuelas porque el acceso a la pornografía sexual más machista llega a una edad muy temprana.

Lo cierto es que el porno está a golpe de click y, lo que es peor, se ha convertido en la escuela sexual de muchos adolescentes, como lo atestigua el estudio de Save the Children. Para tratar de buscar soluciones prácticas, Francia pondrá en marcha en septiembre un sistema de identificación digital que permita certificar que los consumidores de contenidos para adultos son mayores de 18 años, tal como exige la ley.

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