El Gobierno quiere prolongar el estado de alarma hasta el final de la desescalada

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Los ministros Montero e Illa, en rueda de prensa | Foto: Pool Moncloa/JM Cuadrado

Lectura fácil

La nueva normalidad es

cuando acabe la situación de la desescalada.

Durante la nueva normalidad las

personas tendrán que llevar mascarillas

para evitar el contagio del coronavirus.

Aun así durante la normalidad se

tendrán que cumplir las normas

de seguridad.

 

Para entrar en la nueva normalidad

el Gobierno quiere prolongar el estado de alarma 

unos 50 días más.

 

Un estado de alarma es cuando

ocurre una cosa muy grave por ejemplo:

  • Si hay un terremoto.
  • Si hay inundaciones
    por la lluvia.
  • Situaciones graves sobre la salud.
  • Si se paran las cosas que vayan
    a las personas como alimentos.

El estado de alarma lo tienen que

aprobar el Presidente del Gobierno

y el Consejo de Ministros.

Este estado de alarma es debido

al coronavirus.

Un virus

que puede ser muy peligroso

para la salud de las personas

y contagioso.

El estado de alarma no debe

superar los 15 días salvo

que haya un permiso en el

Congreso de los Diputados.

¿Qué cosas puede tener el estado de alarma?

  • Que se prohíba a las personas
    salir a la calle salvo que sea
    urgente por ejemplo ir por comida.
  • Que el Gobierno pueda intervenir por un tiempo
    por ejemplo, una fabrica o locales,
    al servicio de los ministerios que lo necesiten.
  • Que haya un uso limitado
    de alimentos, es decir, que las personas
    no abusen en comprar salvo por necesidad.

El estado de alarma se recoge

a un artículo de la Constitución Española.

Este artículo quiere decir:

En casos muy graves, como una gran crisis o una gran catástrofe,
el Gobierno y el Congreso pueden anular o limitar algunos derechos.
Hay 3 situaciones diferentes:

  • Estado de alarma.
  • Estado de excepción.
  • Estado de sitio.

Estas situaciones solo pueden durar un tiempo limitado.

En estas situaciones, está prohibido disolver el Congreso.

 

El Gobierno insiste en la necesidad de consolidar los pasos que se vayan dando para la salida de la pandemia por COVID-19.

Miembros del Ejecutivo advirtieron de que “forzar el ritmo nos puede costar muy caro, sobre todo en vidas”, pero también en clave económica si hay que dar marcha atrás por un rebrote.

Así lo trasladó la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior a la Conferencia de Presidentes que se celebró este domingo 10 de mayo y que se centró, principalmente, en la fase 1 de la desescalada en la que se adentra la mayoría de España.

"El estado de alarma es un mecanismo que es necesario para hacer el ejercicio de la restricción de los derechos de los ciudadanos, por eso no es un instrumento caprichoso y no es vocación del Gobierno mantenerlo más allá del tiempo que sea preciso para que todo el trabajo realizado previamente no se tire por tierra", ha explicado.

“No vamos a llegar antes”

La recuperación económica no va a llegar antes si se aceleran las fases de la desescalada porque es “importante que no existan rebrotes y consolidando los pasos que se vayan dando”.

Según el plan aprobado por el Gobierno, la libre movilidad no será total hasta que todas las áreas territoriales alcancen esa última fase de "nueva movilidad", ya que hasta ese momento seguirá estando prohibido desplazarse entre áreas que no haya llegado hasta esa última etapa. Y esa "nueva normalidad" podría no ser efectiva en todas las regiones hasta finales de junio según las previsiones anunciadas por el Gobierno cuando explicó la aplicación de las cuatro fases de desescalada.

Por su parte, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, destacó que los mecanismos de cogobernanza está funcionando y que así se ha mostrado en la reunión de la Conferencia de Presidentes. Además, subrayó que ahora más que nunca "la prudencia va a ser la guía de actuación en la desescalada".

"Toda prudencia va a ser poca para no malograr todo lo que hasta ahora hemos conseguido"

Montero aseguró que el Ejecutivo entiende la “cierta decepción” que puede darse en la ciudadanía por continuar en la fase 0 pero apeló a no llevar a “engaños” porque “lo realmente grave sería alejarse del criterio sanitario y dejarse llevar por consideraciones políticas o de cualquier otra índole”.

“Correr más de lo que podemos nos puede devolver la casilla de salida y no nos lo podemos permitir tras el esfuerzo ingente” realizado, afirmó.

Sobre esta cuestión, Illa indicó que "no se plantea revisar ningún informe" para pasar a la fase 1 porque "se analizan y elaboran con la máxima pulcritud en base a las peticiones trasladadas por las comunidades autónomas".

El Ejecutivo reiteró que el estado de alarma es el instrumento que consideran “más eficaz y garantista” para controlar la epidemia mientras conlleve a la restricción de movimientos. Así, la ministra Montero recalcó que no estaba en su proyecto político ni es un “instrumento caprichoso” y que se mantendrá “el tiempo preciso” para que no se echen por tierra todos los esfuerzos.

Nuevas prórrogas del estado de alarma

En todo caso, han recordado que los decretos de alarma que se vayan aprobado "no tienen que ser iguales", sino que se pueden ir incluyendo nuevos elementos, como la cogobernanza que se ha introducido en el último.

"Ahora las personas pueden salir de manera ordenada pero requiere todavía tener esta herramienta legal plenamente constitucional y más garantista que cualquiera de las leyes ordinarias", han insistido.

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