El desafío del calor: cómo una refrigeración sostenible puede frenar el cambio climático antes de 2050

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09/12/2025 - 08:30
La demanda de refrigeración aumentará y con ello el cambio climático

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El planeta se encamina hacia un escenario en el que la temperatura media seguirá aumentando, y con ello crecerá también la necesidad de mantenernos frescos. De hecho, se prevé que la demanda mundial de sistemas de refrigeración, como el aire acondicionado, se triplique de aquí a 2050. Este incremento traerá consecuencias significativas: mayor presión sobre las redes eléctricas, más emisiones de gases de efecto invernadero y un fuerte impacto en el cambio climático.

Sin embargo, las soluciones están sobre la mesa. De acuerdo con un reciente informe de la Cool Coalition, liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la adopción de medidas decisivas para mejorar la eficiencia energética de estos sistemas podría modificar radicalmente el futuro. Con estrategias adecuadas, las emisiones del sector podrían reducirse en un 64 % respecto a las proyecciones actuales, ofreciendo además protección frente al calor a alrededor de 3.000 millones de personas y generando ahorros globales estimados en 43 billones de dólares en costes eléctricos y de infraestructura.

El estudio, presentado en Belém (Brasil) durante la 30ª Cumbre del Clima – COP28, plantea la urgencia de repensar la forma en que el mundo se enfría.

El crecimiento de la población, el aumento de la riqueza y la urbanización acelerada están alimentando una necesidad cada vez mayor de refrigeración. A esto se suma la frecuencia creciente de las olas de calor extremo y el acceso de los hogares de bajos ingresos a sistemas de enfriamiento baratos pero ineficientes y contaminantes. Según las previsiones, esta combinación podría triplicar la demanda global para 2050, lo que casi duplicaría las emisiones del sector con respecto a los niveles registrados en 2022.

Si no se toman medidas correctivas, las emisiones derivadas del enfriamiento podrían alcanzar las 7.200 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2050, incluso considerando los esfuerzos por mejorar la eficiencia de los equipos o eliminar el uso de refrigerantes con alto potencial de calentamiento global. El crecimiento de la demanda también amenaza con sobrecargar las redes eléctricas, especialmente durante los picos de consumo en temporadas de calor extremo.

Una vía de refrigeración sostenible

Para revertir esta tendencia, la Cool Coalition propone la llamada “Vía de Refrigeración Sostenible”, una hoja de ruta que combina tecnología, eficiencia y soluciones basadas en la naturaleza. El objetivo es asegurar el acceso universal a mantenernos frescos sin agravar el calentamiento global.

Esta estrategia se apoya en tres pilares principales:

  • Refrigeración pasiva, mediante un mejor diseño urbano, techos reflectantes, ventilación natural y espacios verdes que reduzcan la temperatura ambiente.
  • Refrigeración híbrida y de bajo consumo, que combina ventiladores, equipos de bajo aporte energético y tecnologías solares.
  • Eliminación progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC), sustituyéndolos por refrigerantes naturales y menos contaminantes.

La aplicación combinada de estas medidas permitiría reducir las emisiones en 2.600 millones de toneladas de CO₂ equivalente respecto a las proyecciones para 2050. Si además se acelera la descarbonización del sector eléctrico, las emisiones residuales del enfriamiento podrían descender hasta un 97 % por debajo de los niveles actuales.

Para la directora ejecutiva del PNUMAInger Andersen, la crisis del calor requiere un cambio de paradigma. “A medida que las olas de calor mortales se vuelven más frecuentes y extremas, el hecho de mantenernos frescos debe tratarse como una infraestructura básica, al mismo nivel que el acceso al agua o la energía”, afirmó durante la presentación del informe. Andersen enfatizó que no es posible combatir el calor únicamente con aire acondicionado, ya que esto incrementaría tanto las emisiones como los costes. En su lugar, apuesta por soluciones inspiradas en la naturaleza y en la eficiencia energética: techos verdes, sombreado inteligente o sistemas de ventilación optimizados, entre otros.

Estas estrategias pueden salvaguardar no solo la salud de las personas, sino también las cadenas alimentarias, las economías locales y los ecosistemas urbanos, todos cada vez más vulnerables al aumento de temperaturas.

Un compromiso que crece en todo el mundo

El informe también destaca los avances en materia de cooperación internacional. Hasta el momento, 72 países se han adherido al Compromiso Mundial de Refrigeración, cuyo objetivo es reducir las emisiones del sector en un 68 % para 2050. De ellos, 29 han fijado metas concretas de reducción, mientras que cinco naciones más están elaborándolas.

En conjunto, 134 países ya han incorporado este tema en sus políticas climáticas nacionales, incluyendo sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) y planes de adaptación a largo plazo. Sin embargo, solo 54 han desarrollado políticas integrales en las tres áreas prioritarias: modo pasivo, estándares mínimos de eficiencia y transición hacia nuevos refrigerantes. Otros 78 países cubren solo dos de estos campos y 40 abordan únicamente uno, mientras que 20 aún no han dado pasos concretos.

Las mayores carencias se concentran en África y Asia-Pacífico, regiones donde se prevé que se concentre la mayor parte del aumento de la demanda mundial. Por ello, el informe subraya la necesidad de cooperación técnica y financiamiento internacional para apoyar a estos países en su transición hacia un enfriamiento sostenible.

En definitiva, el mundo se enfrenta a una paradoja: enfriarse cada vez más para sobrevivir al calor, sin agravar el problema que se intenta solucionar. La transición hacia una refrigeración eficiente, limpia y accesible representa una oportunidad crucial para vencer al calor y cumplir los objetivos globales de mitigación climática.

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