Los cuatro grupos de apego emocional y la forma en la que influyen en nuestra vida

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17/07/2023 - 16:33
La teoría del apego emocional

Lectura fácil

Los psicólogos Mary Ainsworth y John Bowlby revolucionaron la psicología hace algunos años cuando presentaron su teoría del apego emocional. Un estudio que se concretó en la formulación de 4 vías por las que los seres humanos empezamos generando nuestros vínculos y la forma en la que aprendemos a lidiar con ellos desde nuestro 'yo'. Esta teoría supuso un importante punto de inflexión al ser capaz de relacionar nuestras emociones y nuestra forma de actuar con respecto a ellas.

La teoría del apego ha empezado a hacerse bastante popular en España, debido en gran medida al aumento generalizado de necesidad y compromiso con la salud mental. Muchos canales de divulgación psicológica ya han introducido esta teoría para explicar algunas cuestiones como las relaciones tóxicas, tanto de parejas como de amistad, así como la forma en las que llegamos a tomar decisiones, entre otras muchas, y sus aciertos en estos sentidos son la base en la que se sustenta esta popularidad.

La teoría del apego emocional

Pero, ¿en qué consiste exactamente esta teoría? Lo primero que es necesario decir es que no estamos hablando de 'cariño', sino más bien de la gestión emocional y lo aprendido. Esta teoría señala que, desde que nacemos, aprendemos a regular nuestras emociones y necesidades de la forma en la que nuestros cuidadores nos han atendido, es decir, desde el vínculo que generamos con ellos, y por supuesto de su ejemplo.

Esto llega a marcarnos en la edad adulta de forma bastante importante, y aunque si bien es algo que se pueda transformar, ya que el cerebro cuenta con neuro plasticidad y puede cambiar estructuras internas, el trabajo requiere de tiempo y constancia. El apego emocional está dividido en 4 grandes grupos diferenciados en los que podrían integrarse prácticamente a cualquier persona, debido a que se trata de formas de desarrollas vínculos atendiendo a las generalidades. Conozcámosla:

El evitativo

En la teoría del apego, la seguridad es la base. A partir de esta se dividen los grupos. La seguridad nace de la que hayamos podido encontrar en ese vínculo con nuestros cuidadores. En el caso de no haber sentido esa seguridad necesaria, podría acabar derivando en los primeros tres apegos de la lista.

El primero es el evitativo, este se caracteriza precisamente por la carencia de seguridad en el vínculo, generalmente derivado de la ausencia o distancia con el adulto cuidador, así como en la desconexión emocional. Es importante señalar que el adulto no tiene porqué haber obviado el vínculo adrede, puede deberse a exceso de trabajo o distancia obligada por otras circunstancias.

La psicóloga Anabel González, escritora del libro '¿Por dónde se sale?', en el que explica los diferentes tipos de apegos, concedió una entrevista a 20minutos salud, para tratar este tema. En ella puso un ejemplo muy claro: “Cuando el niño intenta abrazarle o contarle un problema, el adulto se aparta, le reprocha que es muy pegajoso o sentimental. Quizás sí se sienta vinculado al niño cuando saca buenas notas o destaca en algo, pero no sabrá estar ahí con las emociones difíciles”.  

¿Y qué tipo de reacciones puede generar en las personas? Normalmente una mala gestión emocional por haber aprendido a desconectar de ellas para sentirse a salvo. Esto puede derivar en la dificultad para mantener relaciones profundas y duraderas con los demás, así como a la 'evitación' de una conexión emocional con alguien más o el entorno.

El ansioso

En este tipo también nos encontramos con la carencia de seguridad debido a la inestabilidad del vínculo. “Los cuidadores unas veces están y otras no, y el niño no sabe predecir cuándo”, explica Gonzáles y además pone un ejemplo: “A menudo, el cuidador está irritado, angustiado o incluso tira del niño para que le calme a él y se preocupe por él”. 

Las personas con este tipo de apego suelen tender a las relaciones dependientes a nivel emocional y estar muy preocupados por la aceptación exterior, ya que no han aprendido correctamente a regularse emocionalmente y no han recibido la atención necesaria de una forma adecuada.

El desorganizado o ambivalente

Este es probablemente uno de los apegos más complejos de resolver, ya que atiende a situaciones de caos durante la crianza. Nos solo porque el vínculo con los cuidadores haya sido ansioso o incluso distante, como en los dos anteriores, sino porque también incluye un grado de circunstancias externas que han podido generar traumas no resueltos. Esto acaba generando actitudes extremas, incoherentes e imprevisibles.

La psicóloga experta explica que: “Cuando algo activa esos recuerdos, (experiencias traumáticas o pérdidas significativas que no hemos podido asumir) perdemos la capacidad de estar con nosotros mismos, de ser conscientes de lo que sentimos. Lo mismo ocurrirá con el resto de la gente. Cuando una persona nos mire con el gesto de alguien que nos castigó con especial severidad, el miedo tomará las riendas y seremos incapaces de funcionar. Si no hemos resuelto una separación, cualquier pérdida nos dará pánico”. 

El seguro

Como su propio nombre indica, este es el único de los apegos en el que sí existe seguridad en el vínculo, y no precisamente porque los cuidadores hayan sido perfectos o maravillosos. Gonzáles explica que: “Lo más importante es tener la mente abierta. Todos tenemos errores, pero lo fundamental es darles la oportunidad de expresarse, de saber cómo se sienten. Y desde luego cada niño requiere un enfoque diferente”.

En este sentido, el apego seguro se refiere a aquel en el que el niño/a ha sentido la suficiente confianza con el vínculo para expresar sus emociones sin temor ni castigo. Ha aprendido a regularlas y eso hace que se relacione de forma diferente con el entorno y los demás. En la edad adulta, serán personas que cuenten con una gran capacidad de responsabilidad afectiva, así como de asertividad y estabilidad emocional.

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