Vertederos, el triste destino de las cosechas debido a los elevados costes de producción

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20/06/2023 - 09:01
Cosecha de una sandía

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Son miles y miles de kilos de melones y sandías los que se echan a perder porque no se pueden cubrir sus gastos de producción.

Los agricultores españoles están desesperados. Aseguran que perderán hasta 40.000 euros este verano. Muchos de ellos han llegado a convertir sus cosechas en pienso para el ganado. Por ejemplo, producir un kilo de pepinos, cuesta 60 céntimos y se lo compran solo a 10 céntimos. En los supermercados se vende a unos 2,50 euros mientras ellos siguen perdiendo y sus cosechas se van convirtiendo en vertederos.

Hay que recordar que, en junio de 2022, llegamos a pagar hasta 12 euros por el melón y la sandía. Un precio elevadísimo, que estuvo provocado, según explicaban entonces, por la finalización del producto marroquí, y el retraso de unas semanas en la cosecha, por culpa de las lluvias y las bajas temperaturas de primavera.

Las cosechas españolas están en peligro

Es muy preocupante el aumento de costes de producción, que rondan el 10 %, y que se suman al 30 % registrado en el ejercicio precedente. Mientras que precios como la energía o la mano de obra, aunque no han vuelto a subir, continúan siendo muy elevados.

Garantizar que los humanos cosechen y consuman más alimentos es algo alcanzable y puede ser de gran beneficio para la cadena de suministro de alimentos, las personas y el planeta.

Pero los productores necesitan más apoyo de los compradores y de políticas para crear estos posibles canales de venta y redirigir los alimentos a donde se necesitan, lo que les permitirá cosechar de manera rentable los productos comestibles que se quedan en sus cosechas. Reducir las pérdidas debe ser una prioridad de toda la cadena de suministro, y no solo de los agricultores y productores, de modo que se puedan implementar el apoyo y los incentivos necesarios para que los agricultores comiencen a medir y utilizar todo lo que plantaron y cultivaron.

Pero la comida desperdiciada no es solo una preocupación de tipo social o humanitaria, también es ambiental

La pérdida y el desperdicio de alimentos también empeoran la crisis climática. Cuando los alimentos se desechan, también desperdiciamos toda la energía y los recursos utilizados para producir, procesar, transportar, preparar y almacenar esos alimentos.

Y si la comida llega hasta los vertederos y se pudre produce metano, un gas de efecto invernadero que atrapa el calor y es incluso más potente que el dióxido de carbono.

Para colmo, las cosechas terminan convirtiéndose en vertederos mientras que muchos hogares enfrentan inseguridad alimentaria.

Con el fin de solucionar este problema, en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 12), para el año 2030 se debe reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita en la venta al por menor y en los consumidores, y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y distribución, incluidas las pérdidas posteriores a las cosechas.

¿Qué es lo primero que haces cuando abres la nevera y ves que hay un alimento que ya se caducó o que tiene mal aspecto? Posiblemente tu respuesta rápida sea: tirarlo a la basura.

La actuación de cada uno de nosotros puede ser determinante en la reducción del desperdicio de alimentos, adecuando nuestros hábitos de consumo, así podremos favorecer la protección del medio ambiente, reducir la pobreza mundial y aumentar la seguridad alimentaria.

¿Cómo podemos reducir el desperdicio de alimentos? En promedio, el reporte de la ONU sugiere que a nivel mundial una persona desecha al menos 121 kilos de alimentos al año. Pero ¿qué puede hacer esa persona para dejar de botar tanta comida?

  • Lo primero es comprar de forma planificada y la cantidad correcta de porciones. WRAP sugiere llevar un registro de lo que se compra y efectivamente se usa. Además, calcular las porciones: una taza de arroz, por ejemplo, rinde por lo menos para tres adultos.
  • También es importante verificar y entender la fecha de vencimiento de un determinado producto. En el caso de que un alimento vaya a caducar pronto, se puede congelar.
  • Además, es aconsejable no tirar a la basura las frutas y verduras que se vean "feas". Muchos alimentos se desperdician porque no cumplen con los requisitos de forma, tamaño o apariencia que solemos asociar con la "calidad" de un producto.
  • Finalmente, mantener el refrigerador a una temperatura adecuada de aproximadamente 5°C es esencial para que perduren los alimentos. Según el Programa de Acción de Residuos y Recursos, una organización benéfica británica, por lo general los frigoríficos funcionan a 2°C más de lo recomendado.

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