Cómo lograr una vuelta al cole digitalmente equilibrada y saludable

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07/01/2026 - 09:00
Niños en su vuelta al cole

Lectura fácil

Enero siempre es un mes de contrastes. Se mezclan la ilusión por el reencuentro con los compañeros después de 3 semanas de vacaciones, la alegría de los regalos de Navidad y el temido retorno a los madrugones. Sin embargo, en el año 2026, la "vuelta al cole" tiene un desafío añadido que no existía hace unas décadas: la gestión de la tecnología.

Tras unas Navidades donde la flexibilidad horaria y el ocio han disparado el uso de tablets, móviles y consolas, muchas familias se enfrentan a una auténtica "resaca digital". La iniciativa Levanta la Cabeza de Atresmedia ha puesto el foco en este fenómeno, ofreciendo una hoja de ruta para lograr una transición hacia un curso escolar tecnológicamente saludable y equilibrado.

El problema no es la tecnología en sí, sino la inercia. Durante las vacaciones, las normas se relajan y las pantallas se convierten en el recurso fácil para combatir el aburrimiento o permitir a los padres conciliar un poquito. El reto ahora consiste en reprogramar el cerebro de niños y adolescentes para que entiendan que el dispositivo vuelve a ser una herramienta secundaria y no el centro de su universo diario. No se trata de demonizar lo digital, sino de recolocarlo en su sitio.

El aterrizaje suave: normas, pactos y horarios

Los expertos en bienestar digital advierten que pasar de cero a cien (o de cien a cero, en términos de horas de pantalla) puede generar conflictos y ansiedad. Por ello, la estrategia debe ser progresiva pero firme. La vuelta al cole es el momento ideal para sentarse en familia y redactar un "contrato digital" o actualizar las normas de casa.

Una de las medidas más eficaces es establecer zonas y momentos libres de tecnología. El dormitorio, por ejemplo, debería ser un santuario analógico, especialmente por la noche. La luz azul de las pantallas interfiere en la segregación de melatonina, afectando a la calidad del sueño, algo crucial para el rendimiento académico. Dejar los móviles cargando fuera de la habitación evita la tentación de mirar redes sociales a deshoras. Asimismo, las comidas y cenas deben recuperarse como espacios de conversación familiar, sin notificaciones interrumpiendo el diálogo.

Es fundamental también diferenciar el uso de la pantalla. No es lo mismo estar dos horas haciendo un trabajo escolar en el ordenador (uso productivo) que estar dos horas haciendo scroll en TikTok (uso pasivo). Los padres deben ayudar a sus hijos a entender esta distinción, limitando el ocio digital entre semana para priorizar el estudio, el deporte y el juego al aire libre.

El ejemplo arrastra

A menudo, el foco se pone exclusivamente en el comportamiento de los menores, pero Levanta la Cabeza nos recuerda una verdad incómoda: los niños imitan lo que ven. Es difícil exigir a un adolescente que deje el móvil mientras comemos si nosotros estamos respondiendo correos del trabajo o revisando las noticias en la mesa.

Lograr una vuelta al cole equilibrada implica un compromiso familiar. Los adultos también deben hacer autocrítica y practicar la desconexión. Si los hijos ven que sus padres disfrutan leyendo un libro en papel, charlando sin mirar el teléfono o haciendo deporte, es más probable que adopten esos hábitos. La coherencia es la herramienta educativa más potente. Además, involucrarse en su vida digital es clave; no se trata solo de controlar o espiar, sino de acompañar. Preguntarles a qué juegan, qué vídeos ven o qué les interesa en internet crea puentes de confianza y permite detectar posibles problemas (como el ciberacoso) a tiempo.

La tecnología como aliada del aprendizaje

Finalmente, el objetivo no es volver a las cavernas. La digitalización sostenible defiende un uso racional e inteligente. En el entorno educativo actual, la tecnología es una aliada fantástica. Existen aplicaciones para organizar tareas, plataformas para aprender idiomas y recursos infinitos para investigar.

El equilibrio digital consiste en aprovechar estas ventajas sin caer en la dependencia. Fomentar actividades "offline" como extraescolares deportivas, artísticas o simplemente el tiempo de no hacer nada, es vital para compensar el tiempo de pantalla. Una vuelta al cole exitosa en 2026 no se mide solo por las notas, sino por la capacidad de nuestros hijos de levantar la cabeza de la pantalla, mirar a los ojos a sus compañeros y conectar con la realidad que les rodea.

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