Los 10 mejores trucos para empezar a escribir

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13/07/2022 - 14:57
Trucos para aprender a escribir

Lectura fácil

Escribimos por muchos motivos. Por necesidad, como terapia, por diversión, para contar una historia, para descubrirnos, para expresarnos artísticamente e incluso por trabajo. Cualquier excusa es buena para escribir, aunque a veces nos cuesta enfrentarnos a una página en blanco, a nuestras inseguridades '¿será bueno?' '¿tiene sentido?', y también, porque no, a la falta de experiencia.

Y es que el escribir también se practica. Eso lo convierte en una habilidad que puede trabajarse y mejorarse con la práctica. Claro está que siempre están los iluminados con grandes dones naturales, pero no necesitamos ser el siguiente Shakespeare o contar una extraordinaria historia como la de J. K. Rowling, para poder disfrutar de este placer que es la escritura.

10 trucos para ponerte a escribir desde ya

Todo lector/a, toda persona que tiene un rico mundo interior, toda soñador/a ha sentido en algún momento la necesidad de ponerse a escribir, pero muchas veces nos llegamos a encontrar perdidos ante el mar de nuestras ideas, la poca experiencia o en la complicada tarea de escoger la primera frase. Por eso, te traemos 10 'tips' o consejos para que puedas plasmar con palabras todo aquello que quieres contar.

Empieza a practicar la observación

Nos rodea un mundo infinito de historias, de escenarios, de literatura. Solo necesitamos aprender a observa a nuestro alrededor. Nos pasamos gran parte del tiempo con la mirada puesta en alguna pantalla o distraídos con otros estímulos y nos perdemos lo que estamos viviendo. La observación es una herramienta clave para escribir, ya que nos proporciona el espacio, el ambiente e incluso la inspiración. Una buena historia está bien dibujada por los detalles que envuelven la historia y eso puedes conseguirlo mirando un poco más atentamente a tu alrededor.

Los libros, nuestros maestros

No podemos ser escritores si antes no somos lectores, o al menos es muy difícil. Al igual que cualquier otra profesión o labor, el ser humano aprende mejor por la imitación y a través de maestros. Los libros son nuestra fuente de enseñanza, ya que en ellos se encuentra aquello a lo que queremos aspirar. Leer nos ayudará a encontrar la estructura en la que queremos contar la historia, nos ayudará a ser más ágiles y nutridos en el uso de la palabra, e incluso nos hará encontrarnos a nosotros mismos como escritores.

Lluvia de ideas

Cuando nos enfrentamos a un proyecto creativo necesitamos de una lluvia de ideas. Aquello que nos gustaría contar, dónde estará ubicado, los protagonistas, incluso de qué color serán las plantas de las que hablaré en el capítulo 3 de mi próximo Best-seller. Apuntalo todo, para después hacer una criba de aquello que tiene futuro.

Hazte con un cuaderno de notas

Uno nunca sabe en qué momento puede llegar la inspiración. Por eso es importante hacerse con un cuaderno de notas que te acompañe allí donde vas por si te asalta la musa de la inspiración mientras te tomas unas cañas. También nos es útil para mantener un registro de nuestra evolución, además, si en un futuro llegamos a petarlo, seguramente lo publiquen como una obra póstuma, así que intenta no desecharlo.

Sé auténtica/o

No hay nada más valioso para un escritor/a que encontrar su voz propia. Los libros son tremendamente sinceros, podemos notar cuándo son un collage de estructuras prefabricadas y cuándo tienen voz real. No importa si piensas que no es suficientemente buena o que no la escuchas. Llegarás a hacerlo y siempre será mejor que pretender ser algo que no eres. Tu voz es valiosa y es la que conseguirá la auténtica conexión con el lector.

Soledad

Para bien o para mal escribir es algo muy íntimo. Antes hemos hablado de la voz interior, pues bien, una de las claves para poder escucharla es buscando nuestro espacio, encontrándonos con nuestra soledad y permanecer con nosotros mismos para que nos contemos la historia que queremos exteriorizar.

Enfrentarse a la página en blanco

Hay mucha literatura que habla sobre ello, pero uno de los mejores ejemplos es el de un personaje del libro 'La Peste' de Albert Camus. En él, uno de los personajes secundarios se propone escribir un libro, cada semana añadía una palabra nueva a la frase con la que empezaría y cada dos la reformulaba para hacerla aún más perfecta. La muerte fue más rápida que él por desgracia, su frase acabó siendo el inicio de nada. ¿Moraleja? no pierdas el tiempo intentando que sea un inicio 'perfecto' porque la perfección no existe, y de hacerlo, solo llegará con el conjunto. Empieza, no importa la forma, pero mancilla esa hoja en blanco con palabras, acribíllala hasta que sea lo que quieres que sea.

La perspectiva te ayudará a mejorar

Si bien es cierto que lo importante es empezar y que no hace falta que busquemos la perfección, eso no significa que no podamos pulir y mejorar nuestros textos. Para esto nos vendrá muy bien la perspectiva, que no es otra cosa que tomarnos un par de días para releer aquello que hemos escrito. Nos ayudará a encontrar errores gramaticales, a pulir alguna idea y orgullecernos por lo que hemos conseguido hasta el momento. Y si no lo hace, recuerda que con la práctica y el trabajo todo mejora.

Ten un archivo y guarda todo

Parece obvio, pero muchas veces se nos pasa por alto y al igual que hablábamos de conservar nuestro cuaderno de notas por si las moscas, también es importante guardar todo aquello que se va generando en torno a nuestro texto. Notas sueltas, pos-it, dibujos, fotos que te hayan inspirado, vídeo, y por supuesto, el archivo en el que estás escribiendo para evitar cualquier desgracia. La memoria es frágil y podemos necesitar volver a este archivo en cualquier momento del proceso.

Cultiva la paciencia

Una de las mayores virtudes para la vida y también para escribir. Contar una historia es un proceso complejo que puede llevarnos tiempo y que incluso nos frustre nuestra incapacidad de contar aquello que queremos, de la forma en la que lo hemos imaginado. Sin embargo, no pierdas la fe ni la paciencia. Irás mejorando, irás avanzando, no importa el tiempo que tardes, lo que importa es que nunca dejes de hacerlo y seas amable contigo mismo.

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