La violencia y el acoso escolar, incluido el ciberacoso, afectan a 1 de cada 4 niños en España

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
03/11/2022 - 08:53
Chica llorando

Lectura fácil

Para los padres y madres, el acoso escolar y la posibilidad de que nuestros hijos lo reciban o ejerzan, es una gran preocupación. Este 3 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, que también incluye el ciberacoso. Y es que, el 25 % de los niños habría sufrido acoso escolar en cualquiera de sus formas según datos de un estudio del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo del año 2006, una realidad alarmante. Aún y así, la falta de datos actuales impide conocer el alcance real de esta problemática.

Objetivo: concienciar y reivindicar para lograr que los casos de acoso escolar se visibilicen y se denuncien

Todos los niños y niñas deben amar aquello que les hace únicos y luchar contra uno de los grandes enemigos de la diversidad infantil: el acoso.

Romper el silencio que rodea al ‘bullying’ y actuar sin miedo y con determinación es esencial. El acoso escolar es hoy una de las mayores preocupaciones de las familias: afecta a 1 de cada 4 niños en España. Es un tema que nos toca a todos y en el que todos podemos hacer algo.

Aunque no lo parezca, el agresor también es una víctima y no hay que dejarle atrás. Detrás de sus actitudes agresivas, ya sea a nivel físico o emocional, hay un menor que probablemente está sufriendo y que canaliza esas emociones a través de la violencia.

El rol de los padresque temen que sus hijos sufran o ejerzan el ‘bullying’, es fundamental. Su papel principal hijo es detectar si su hijo está sufriendo acoso escolar (sabiendo decodificar las señales, aunque no sean verbalizadas), algo crucial para solucionarlo.

La comunidad educativa al completo juega un papel importantísimo en la prevención y atención de esta lacra social

Con el objetivo de reducir la incidencia del acoso en las aulas españolas, Macmillan Education sigue sumando cerca de una veintena de centros educativos en este curso escolar por toda la geografía española al programa KiVa de prevención del acoso y mejora de la convivencia. La empresa líder en contenidos y servicios educativos se encarga del acompañamiento a equipos directivos, docentes, centros educativos y, a partir de este curso, a la nueva figura de coordinador de bienestar, en la implantación de este programa desarrollado por la Universidad de Turku en Finlandia.

Ahora, en el marco de la celebración del Día Internacional Contra la Violencia y el Acoso Escolar, los expertos de Macmillan Education subrayan el importante papel que el programa KiVa juega en relación con la construcción de un entorno inclusivo y un clima favorable en las aulas españolas.

1 de cada 3 niños no lo cuenta a sus familias que sufren acoso

De igual forma, los que sí lo hacen tardan una media de entre 13 y 15 meses en pedir ayuda, algo que supone un problema a la hora de llevar a cabo una intervención temprana en estos casos.

En este sentido, Macmillan Education, a través del programa KiVa, difunde numerosas buenas prácticas que las familias pueden implementar para detectar estas situaciones. Entre ellas, destacan algunas como la observación, el fomento del diálogo, prestar atención a la comunicación no verbal, reforzar el autoestima de los jóvenes o mantener una comunicación fluida con el centro educativo.

¿Qué señales muestra un niño que sufre acoso escolar?

Para saber si un menor está sufriendo acoso, la observación y la atención son esenciales. Existen señales de alarma en su cuerpo y en su comportamiento que “pueden hablarnos” y ofrecer mucha información. “La regla de las 3C”, que propone la Asociación NACE, pueden ayudar a detectarlo.

  1. Cambios psicológicos y emocionales. Bajada de notas, cambios en el sueño, pérdida o deterioro frecuente de material escolar, desinterés por salir, cambio de amigos y señales físicas como arañazos son aspectos a tener muy en cuenta.
  2. Hacer campana”, o no querer ir al colegio. Uno de los indicadores del bullying y de su duración es el conocido como síndrome del “domingo por la tarde”, una somatización del miedo y la angustia que siente el menor ante la vuelta al cole.
  3. El cuerpo. Cualquier anomalía como querer pasar desapercibido y mirar al suelo o presentar autolesiones puede ser síntoma de que existe un problema de acoso.

Añadir nuevo comentario