Doñana llena sus lagunas con el agua de la pasada Semana Santa

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17/04/2024 - 07:55
Marisma en la zona de Fuente del Duque en Doñana

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La estación meteorológica del Palacio de Doñana, situada en ese parque nacional del suroeste de Andalucía, registró 145,3 litros por metro cuadrado de lluvia el pasado marzo, la mayor parte de ellos durante la Semana Santa, lo que ha permitido que las principales lagunas del espacio protegido se inunden casi totalmente.

La Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) aportó ese martes ese dato, pero destacó que las lluvias, aunque serán útiles para la cría de aves acuáticas, llegan tarde para la invernada.

Según la Infraestructura Científico-Técnica Singular (ICTS) del ecosistema, el actual ciclo hidrológico anual, que se contabiliza de septiembre a agosto, acumula un total de 404,4 litros por metro cuadrado de precipitación.

Las lluvias de Semana Santa que cayeron en Doñana, no son suficientes aún para superar el promedio

Así, la precipitación acumulada ya se sitúa por encima de la registrada en los tres últimos ciclos, en los que se registraron cifras muy inferiores a la media histórica, que se sitúa por encima de los 500 litros por metro cuadrado, por lo que se necesitan más lluvias para superar el promedio.

Normalmente, las lluvias en Doñana se concentran en otoño e invierno, pero este año han llegado más tarde. Este marzo fue el segundo más lluvioso desde que se tienen registros.

Sin embargo, las precipitaciones durante los meses anteriores resultaron ser bastante escasas, lo que se traduce en cifras muy bajas en los censos de aves acuáticas durante la invernada, según la ICTS-Doñana.

No obstante, las últimas precipitaciones han permitido que las lagunas más grandes, como Santa Olalla, El Sopetón o la Dulce, se inunden casi totalmente y Doñana recupere una imagen similar a la que tenía en estas fechas hace algunos años.

La inundación de esta primavera llega a tiempo para permitir un crecimiento de la vegetación, favoreciendo la cría de aves acuáticas, principalmente especies como fochas, calamones, somormujos, zampullines, cigüeñas y ardéidos.

El ecosistema lleva más de 10 años con cifras de precipitación por debajo de la media, lo cual evidencia “un problema de sequía casi estructural”, según la ICTS-Doñana.

La sequía persistente ha dejado una situación bastante grave en el ecosistema, que es difícil de solventar

Durante los últimos tres años, las lluvias fueron especialmente escasas, lo cual ha dejado “datos muy preocupantes” sobre el estado de la vegetación y la biodiversidad del ecosistema, como revela el último informe sobre el ‘Estado de la biodiversidad’, que la ICTS-Doñana presentó el pasado febrero. A la vista de esta situación, abogarón por “una situación de expectativa y cautela”.

"Coyunturalmente, las lluvias han aliviado en parte los problemas de sequía más inmediatos, pero no solucionan el problema invisible de la sobreexplotación de las aguas subterráneas. Habrá que esperar al devenir de las precipitaciones y las temperaturas en los próximos meses para valorar su efecto en conjunto”, según Javier Bustamante, investigador de la EBD-CSIC y vicedirector responsable de la ICTS-Doñana.

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