Las familias de los fallecidos en el vertedero de Zaldibar reclaman respuestas

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Las familias de los fallecidos en el vertedero de Zaldibar reclaman respuestas

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Las familias de Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán siguen reclamando explicaciones

tras haber transcurrido más de un mes desde que ambos desaparecieran

entre toneladas de escombros en el vertedero de Zaldibar

Las familias de los dos dicen que la realidad es que los trabajadores siguen enterrados entre basura.

El accidente ocurrió el 6 de febrero en el País Vasco,

desde entonces se le acusa al Gobierno de poca información al respecto.

Se ha llevado a cabo una movilización para reclamar respuestas

y una búsqueda que permita a las familias recuperar el cuerpo de sus seres queridos.

Las familias de Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán siguen reclamando explicaciones tras haber transcurrido más de un mes desde que ambos desaparecieran entre toneladas de escombros en el vertedero de Zaldibar. "La realidad es que Alberto y Joaquín siguen enterrados entre basura", como subraya las familias.

La tragedia del vertedero de Zaldibar

Desde el pasado 6 de febrero, fecha en la que ocurrió el hecho fatídico, han llovido críticas por la falta de información, acusaciones políticas en plena precampaña y dudas sobre la empresa que gestiona el vertedero. Se ha llevado a cabo también, hace unos días, una concentración silenciosa en Zalla, localidad de residencia de Joaquín Beltrán. En la cita, familiares de Beltrán han advertido de que el trabajador "perdió la vida por la codicia de unos y la mala praxis de otros".

La concentración, que fue organizada por la familia de Joaquín Beltrán, ha contado con la presencia de familiares de este y de Alberto Sololuze, así como de cientos de vecinos que se han concentrado en la Plaza de Euskadi del municipio.

Siguen buscando a los dos desaparecidos entre el veneno del amianto

Ambos representan la desconfianza que se ha sembrado en torno a la gestión de la catástrofe, sobre la que pesa la falta de coordinación, que ha llevado a que las familias tengan que insistir en algo que parecería lógico: "Queremos que el rescate sea la verdadera prioridad"; "queremos que nos los devuelvan". Denuncian que las labores de búsqueda han resultado "inadecuadas e insuficientes", y reclaman que "puede y debe hacerse mucho más de lo que se está haciendo".

La autocrítica del lehendakari Íñigo Urkullu sobre la falta de transparencia en la gestión no ha terminado de calar y, pese a las nuevas mediciones que publica el Gobierno sobre la calidad del aire y del agua, entre los vecinos todavía hay dudas sobre lo que respiran. 

La familia afirma que "se podría haber evitado"

"La sensación es que falta una dirección de orquesta", dice Javier Vázquez, portavoz Ekologistak Martxan, una organización ambientalista que lleva años denunciando la situación de los vertederos. 

La familia de Joaquín Beltrán sostiene que "se podía haber evitado",mientras se lamentan que tras más de un mes después sigue "cubierto de toneladas de residuos por no poner todos los medios necesarios para encontrarle".

El Gobierno encarga el rescate a una empresa

"Además de con su pérdida, terrible e irreparable, tenemos que enfrentarnos cada día a la tortura de no tenerle con nosotros y no poder darle el descanso y despedida que merece", ha añadido la familia.

El Gobierno ha anunciado que construirá dos celdas "de forma inmediata" para enterrar 300.000 m3 de residuos en los terrenos que bordean al vertedero para minimizar el impacto ambiental que podría causar su traslado y, además, ha encomendado las labores de rescate y estabilización del vertedero a una empresa.

Sin embargo, los sindicatos y organizaciones registran quejas de vecinos por el trasiego de camiones con residuos que dejan estelas de polvo.

El accidente

La búsqueda de los dos trabajadores desaparecidos, Alberto Sololuze de 62 años y Joaquín Beltrán, de 51, tras el gran desprendimiento de tierra y residuos industriales del vertedero de Zaldibar (Vizcaya), que tuvo lugar el pasado jueves 6 de febrero sobre la AP-8, continúa sin que se tenga noticias de ellos.

El derrumbe tuvo lugar el 6 de febrero, cuando la ladera y el vertedero cercano se vinieron abajo sobre la carretera AP-8 sin atrapar a ningún vehículo, pero obligando a cortar la carretera en ambos sentidos provocando un colapso total de la autopista N-634, por donde se desvió el tráfico.

Las labores de localización de los dos obreros sepultados bajo los escombros comenzaron ese mismo día, pero tuvieron que interrumpirse por la noche tras el hallazgo de amianto en la zona. Se reanudaron el viernes llevándose a cabo por métodos manuales en superficie, pero tuvieron que volver a detenerse tras la lluvia del sábado, que provocó que se agravara la inestabilidad del terreno. A día de hoy siguen sin localizarse los cuerpos.

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