La inmunidad celular, una parte importante frente a las nuevas cepas que escapan del virus

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19/02/2021 - 08:07
Sanitario realizando un test de anticuerpos / Europa Press

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A medida que van apareciendo nuevas variantes del coronavirus, aumenta la preocupación sobre si los anticuerpos conseguirán lograr la inmunidad celular.

Algunas de las variantes incorporan mutaciones que hacen que el Covid consiga evadir la respuesta humoral, debilitarla. Pero ¿qué pasa con la respuesta celular? Eso es lo que investigan ahora los científicos: si la inmunidad celular será suficiente para generar una respuesta potente y duradera frente a las nuevas variantes del SARS-CoV-2, aunque los anticuerpos queden debilitados.

Ante las dudas sobre la efectividad de los anticuerpos frente a las nuevas variantes del virus, los científicos estudian la respuesta inmune de las células T

En un reciente artículo de Nature, la investigadora estadounidense Daina Graybosch, analista de biotecnología, asegura: “Sabemos que los anticuerpos probablemente sean menos efectivos, pero tal vez las células T puedan salvarnos. Tiene sentido biológicamente”.

Los inmunólogos también llevan tiempo advirtiéndolo: la respuesta humoral (la de anticuerpos) no es la única, hay que estar muy pendientes de la respuesta celular. 

En este sentido, Margarita del Val apunta a que, en este coronavirus, el papel de la inmunidad celular es muy importante. “Este es, probablemente, uno de los virus en los que más colabore la inmunidad celular”.

Estudios preliminares demuestran que es menos probable que las células T se vean afectadas por las mutaciones que los anticuerpos

Aunque los anticuerpos hayan declinado parte de los contagios, en todos los casos hay células de memoria B y T

Las células B son la fábrica de anticuerpos. Si ya te has infectado una vez, aseguran una mejor respuesta frente a una segunda infección.

Las células T, que son las que te aseguran una buena memoria frente al virus, se activan más rápido también tras una infección. Sin embargo, estas células pueden atacar y destruir las células infectadas por Covid. No evitan la infección, porque actúan cuando el virus ya ha entrado en el organismo, pero sí pueden frenarla.

Ahora, los científicos tienen particular interés en las células T, porque además de asegurarte esa memoria celular, 

Las personas que generan células T pueden frenar al menos a 15-20 fragmentos diferentes de proteínas del virus. Esos fragmentos pueden variar mucho de una persona a otra, lo que significa que cada infectado generará también células T muy distintas.

Ya se está desarrollando alguna vacuna experimental que tratará de estimular más la respuesta inmune de las células T

Las vacunas deberían estimular las células T. Muchas de las vacunas actuales contra este coronavirus se dirigen a la proteína S o proteína de la espícula, que se encuentra en la superficie del virus y es la que usa para engancharse a las células e infectarlas. Pero esa proteína es "bastante variable", advierten investigadores como Annika Karlsson en NIUS Diario, inmunóloga del Instituto Karolinska en Estocolmo. Eso quiere decir que es propensa a mutar, lo que aumenta el riesgo de que las variantes que vayan apareciendo puedan evadir a los anticuerpos que generen esas vacunas.

Por contra, como veíamos antes, las células T se dirigen a proteínas del virus que se encuentran dentro de las células infectadas, y algunas de esas proteínas son mucho más estables, explica Karlsson. Esto plantea la posibilidad de diseñar vacunas contra proteínas que mutan menos e incorporar dianas de múltiples proteínas en una vacuna. Algunos ya lo están haciendo.

Es el caso de Novavax, Janssen y AstraZeneca, cuyas vacunas fueron menos eficaces al ensayarlas en Sudáfrica, donde la variante 501Y.V2 se ha convertido en dominante. Novavax mostró una caída de eficacia del 85 % al 50 %. La eficacia de la de Janssen cayó del 72 % al 57 %. Los datos de AstraZeneca son los más desmoralizantes: tuvo solo un 22 % de efectividad contra la Covid leve y moderada en ése país. Se trata de ensayos pequeños y resultados limitados, pero Sudáfrica ya ha decidido no utilizar la vacuna de AstraZeneca. 

Los últimos estudios indican que los anticuerpos se mantienen en el 85 % de los infectados y la inmunidad celular es potente en el 100 %. Pero ya ha pasado más de un año desde que el coronavirus llegó a nuestras vidas, y a medida que avanza la pandemia, se consolidan también las buenas noticias con respecto a la respuesta inmunitaria del organismo frente a este virus.

Prestando atención a los estudios científicos, las defensas hacen sus tareas: en la mayoría de los casos, la infección es silenciosa, y además se genera buena memoria, que dura entre 8 y 10 meses. De momento, además, parece que esas defensas reconocen las nuevas variantes y nos protegen contra ellas.

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