Venezuela posee los mejores huertos y jardines comunitarios para la seguridad de las mujeres indígenas

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
26/07/2022 - 09:09
Huertos comunitarios en Venezuela, donde las mujeres se sienten seguras

Lectura fácil

La situación en Venezuela no es muy favorecedora, y el Covid-19 le ha hecho aún más estragos. Por eso, existen diversos huertos y jardines comunitarios destinados a las mujeres indígenas de la zona de Wayúu de Río Negro donde se refugian contra la violencia y se autoabastecen.

Una crisis que obliga a Venezuela a trasladarse para obtener alimentos

Sin duda, Venezuela es uno de los países más afectados por la pobreza y la violencia, sobre todo en las mujeres indígenas, quienes sufren estas situaciones en su día a día. Además, a esta situación tan crítica hay que sumarle la aparición del Covid-19, lo que ha causado una crisis socio económica en el país.

Esta gran crisis hace que muchas comunidades y familias indígenas se vean obligados a cruzar las fronteras en busca de bienes básicos y alimentos para sus familias. Esto hace que muchos habitantes no vuelvan a casa, ya que las situaciones de violencia son muy fuertes, sobre todo a la hora de hablar sobre violencia de género.

Esta situación, como hemos dicho, es altamente grave para las mujeres indígenas, quienes viven de una forma mucho más vulnerables a los hombres expuestas a casos de violencia de género y agresividad, hasta ahora.

Debido a esta grave situación, una red local de mujeres indígenas ha creado los jardines y huertos comunitarios, una propuesta que podría poner fin a la violencia y a la falta de bienes y servicios de estas familias.

Los jardines comunitarios: la respuesta de las mujeres indígenas a la crisis humanitaria

Los jardines o huertos comunitarios han sido creados por las mujeres indígenas como propuesta de seguridad, autosuficiencia y tranquilidad. Gracias a ellos, las mujeres locales y sus familias pueden satisfacer sus necesidades diarias. En la actualidad hay un total de 26 miembros de la comunidad que trabajan en distintos cultivos: tomates, maíz, melón, apio, frijoles negros, y otras frutas y verduras.

En esta gran comunidad se unen las mujeres, pero también otros grupos vulnerables como los jóvenes o las personas mayores, quienes también sufren en primera persona las consecuencias de las diversas guerras y conflictos.

El Asistente de Protección de la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) en Maracaibo, Diego Moreno, señala que “tradicionalmente, la agricultura era uno de los medios principales de vida en la región. Las personas mayores han podido integrarse y compartir conocimientos ancestrales con los miembros más jóvenes de la comunidad”.

Todas estas agencias de la ONU ya han apoyado más de 600 proyectos de huertos y jardines comunitarios a través de iniciativas y herramientas sostenibles para que la población de esta zona no tenga que depender de otros países para sobrevivir.

ACNUR apoya los jardines con iniciativas sostenibles

En cuanto al mantenimiento de estos jardines y huertos, organizaciones como ACNUR han sido las encargadas de lanzar formas innovadoras y sostenibles a la hora de cosechar cultivos, llegando a recurrir a la agricultura sostenible.

Además, la organización se ha encargado de donar herramientas, farolas solares y tanques de agua para garantizar una energía asequible y limpia, donde las mujeres indígenas y sus familias puedan convivir en paz sin necesidad de correr peligro.

Añadir nuevo comentario