Luchemos por poner fin a la mutilación genital femenina

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
06/02/2022 - 08:00
¿Qué es la mutilación genital femenina? / BBC

Lectura fácil

Mutilación genital femenina. Podría parecer distante en el tiempo, un término que podría referirse a una práctica de tortura inquisitoria de las peores épocas, pero no es así. La mutilación genital femenina es una aberrante realidad para miles de niñas en el mundo entero hoy en día.

El pasado 22 de abril de 2020, nos hicimos eco de una "buena" noticia: el Consejo de Ministros de Sudán aprobó una enmienda a su legislación penal que convierte la mutilación genital femenina en un delito sancionable. Ante esto, Plan Internacional envió un comunicado celebrando esta decisión histórica, así como los esfuerzos del consejo por tomar una decisión que supone un gran paso adelante para los derechos de las niñas y las mujeres. Sin embargo, al poco tiempo, se hizo evidente que no todo el mundo acogía con agrado esta noticia.

Según varias encuestas de Unicef, no solo las niñas y las mujeres están en contra de esta práctica: un número significativo de hombres y niños también se oponen a ella. En tres países – Chad, Guinea y Sierra Leona– incluso más hombres que mujeres desean que se ponga fin a la mutilación genital femenina. 

Muchas personas afirman que la mutilación genital femenina "es una necesidad" (algo que escapa de nuestro entendimiento). Argumentan que la práctica es un "deber Fitra", el estado de pureza e inocencia con el que se cree que nacemos, como afeitarse el pelo o cortarse las uñas. Mensajes así que encontramos en otros medios de comunicación y en redes sociales, solo demuestran que, a pesar de algunos avances como la modificación de la ley, todavía tenemos mucho trabajo por hacer.

Debemos cambiar la mentalidad de la gente para lograr un planeta mejor

¿Qué es la mutilación genital femenina? La ONU dice que la mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos para alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas, y es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Esta práctica refleja una desigualdad entre los géneros, y es una forma extrema de discriminación contra mujeres y niñas. Viola sus derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, además del derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

Los datos de Unicef reflejan que 150 millones de mujeres han padecido su mismo sufrimiento, no obstante, de cada tres niñas mutiladas sólo dos sobreviven. Según la tradición, la mutilación genital femenina se practica porque prepara a las niñas para convertirse en adutas.

¿Dónde se realiza la mutilación genital femenina? Encuestas realizadas en los 29 países de África y Oriente Medio donde persiste la mutilación demuestran que las niñas de hoy tienen menos probabilidades de sufrir esta práctica que hace 30 años, y que el apoyo a la mutilación está disminuyendo incluso en países donde su incidencia es casi universal, como son Egipto y Sudán

Hay muchas comunidades, no solo en Sudán, sino en todo el mundo, que sostienen que es parte de su cultura. La mutilación genital femenina sigue siendo una costumbre arraigada en África, pero también en algunos países de Asia y Medio Oriente y en ciertas comunidades de inmigrantes de Estados Unidos, Canadá, Australia y en la población indígena Embera Chamí, de Colombia. En países como Yibuti, Guinea y Somalia, la mutilación sigue siendo casi universal: más de 9 de cada 10 niñas y mujeres entre los 15 y 49 años la han padecido.

Durante los últimos 20 años, en Plan International han trabajado para poner fin a esta práctica en Sudán. Junto con defensores de los derechos de la infancia y de las mujeres, las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales, donantes y activistas hemos llevado a cabo una incansable campaña dentro del Consejo Nacional para el Bienestar del Niño (NCCW) y el movimiento Saleema, que se puso en marcha en 2008.

La mutilación genital femenina roba oportunidades de vida a muchas niñas

Esta aberración no tiene ningún beneficio para la salud y perjudica a las niñas y mujeres de muchas formas. Les condena a padecer dolores y otras complicaciones de salud de por vida.

El dolor al practicar relaciones sexuales, los problemas en el parto que en ocasiones llevan a la muerte de la madre, las infecciones de orina y los traumas psicológicos, son algunas de las consecuencias de la mutilación genital femenina.

Lo que cambiará las cosas es el tiempo que dediquemos a hablar, a informar, a escribir sobre los peligros de la MGF y sobre nuevas prácticas que no sean perjudiciales para las niñas y las jóvenes de comunidades en todo el mundo.

Siempre que nos encontremos con otros puntos de vista debemos debatir y alcanzar un acuerdo sobre cómo pueden evolucionar las tradiciones de manera que se proteja la salud, la integridad y la dignidad de las niñas y en definitiva, las mujeres.

Las familias que abandonen la práctica de la mutilación genital femenina deben saber que no están solas.

Añadir nuevo comentario